Yo quiero ser Philip Marlowe

imagen seccion Balbino Lopez Bouzas

ISSN 2171-9985 Núm. 16 (03.07.2012)

Un pariente mío, por el cual no siento un aprecio excesivo, se compró hace años un BMW. Dicha adquisición le trastornó el habla de manera notable pues en todas sus frases incluía el término BMW. La susodicha compra también le ocasionó cierta tara física pues su mano estaba compuesta de manera inseparable por cinco dedos, palma, dorso y llavero. Me vino un día vacilando con que me echaba una carrera, pero él por supuesto con su coche (él dijo BMW). Le respondí que aceptaba el reto con la condición de que me dejase elegir el recorrido. Como estábamos en el secarral le dije –Vámonos ahora mismo al castillo. La carrera consiste en subir y bajar la Torre del Homenaje por las escaleras. Que no se te olvide el llavero que te será de gran utilidad, gilipollas.

Estuvo mi amigo G. becado durante una temporada en Japón. Tenía de vecino en la residencia a un francés que como buen francés se apellidaba Martínez (en cualquier selección francesa, sea del deporte que sea, siempre hay un Pérez o un López o un Fernández o similar). Era Martínez un personaje muy particular que daría para escribir varios libros no tolerados para menores de dieciocho años. Una de sus peculiaridades era que tenía presidiendo su habitación un gran retrato de Clint Eastwood y debajo de la foto se podía leer la siguiente leyenda “piensa qué haría Clint Eastwood”.

Una película que me impactó siendo un chaval y que siempre que veo me conmueve es El sueño eterno. Y acabo de terminar de leer El largo adiós. Nunca había leído a Raymond Chandler. Pecado no mortal de necesidad, pero pecado de los de examen de conciencia. Novela negra. Diálogos brutales, rápidos, lacerantes, brillantes, ingeniosos, inteligentes, demoledores. No es que tenga debilidad por el personaje de Philip Marlowe. Quiero ser Philip Marlowe. No deja de ser un perdedor, un sentimental con un elevado concepto ético a pesar de su fachada de cinismo y dureza. No deja de ser un personaje. Pero yo quiero ser como él. Esa seguridad, ese aplomo, ese manejo de la situación, de todas las situaciones. Es novela. Es cine. La vida es otra cosa. O tal vez sea otra cosa. Esos diálogos son imposibles. No se puede estar todo el día a punta de ingenio, siendo ocurrente, siendo mordaz, siendo cínico, siendo escéptico. No se puede.

Una vez me sentí cercano a Marlowe y fue cuando mi pariente me retó a una carrera. Y me sentí bien. Me sentí muy bien. Tal vez en mi habitación debiera tener una foto de Humphrey Bogart (Chandler pensó en Cary Grant. Marlowe es alto) que dijese “piensa qué haría Philip Marlowe”.

Balbino López Bouzas

 

2 Comentarios

  1. Victor's Gravatar Victor
    29/04/2015    

    Buenos días. He leído tu texto y debo decirte que a mi me sucede lo mismo con Marlowe. Quiero ser, y no puedo dejar de admirarlo. Es un crack, totalmente seguro, sabe hablarle a una mujer, y sabe enfrentarse a los gilipollas. Pero me falta una Vivian, ..

  2. Balbino López Bouzas's Gravatar Balbino López Bouzas
    30/04/2015    

    Cuando seas Marlowe te lloverán las Vivian, no antes.

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