Tres vidas de santos. Eduardo Mendoza

Tres vidas de santos

ISSN 2171-9985 Núm. 7
23.11.2009

Seix Barral. Barcelona, 2009.
189 páginas – 16,50 €.

Hay escritores, pocos –apunta Stefan Zweig rescatando de nuestra memoria autores como Homero, Goethe o Balzac- que son accesibles a cualquier persona de cualquier edad y en cualquier época de la vida. Hoy, a esa lista, no podríamos añadir muchos más pero en ella estaría, sin duda, Eduardo Mendoza.

Tendente a la verbosidad (cualidad que, afirma, le dificulta el cultivo del cuento), dotado de un acertado sentido de la narración, un gran conocimiento de la lengua y un buen uso de la sátira, Mendoza no escribe únicamente para entretener al lector –las cosas divertidas a veces son triviales y a veces no-, sino para ordenar la realidad de una manera comprensible y ofrecer el dibujo reconocible de una comunidad en la que todos nos podamos identificar cómodamente.

En Tres vidas de santos Mendoza rescata, de entre todo el material acumulado en el mueble bajo con cuatro cajones de su oficina, tres relatos para formar su primer libro de cuentos. Un tríptico en el que, con su ya característica voz personal, nos muestra tres personajes que no son héroes ni poderosos, sino, aparentemente, indiferentes y pasivos.

Cada una de las narraciones, aunque concebidas en un espacio de tiempo distinto, se mantienen y desarrollan bajo el mismo concepto que Mendoza tiene de la literatura. Y es que, si hoy la literatura se está transformando y en algún momento empezará a pensar en nuevas maneras de construir la narrativa, por ahora Mendoza no aspira sino a

seguir imitando a nuestros maestros, haciendo como que somos un poco originales pero en realidad sacando un poquito de aquí, un poquito de allá… manteniendo, conservando, pasando, importantísimo trabajo, pasando el testigo hasta que haya una renovación.

Juana Casimiro

 

2 Comentarios

  1. Milagros Guerrero's Gravatar Milagros Guerrero
    17/12/2009    

    Yo que siempre me he considerado una fiel seguidora de E.Mendoza no deja de inquietarme la opinión que expresa por medio de sus personajes sobre “Rayuela” ni la manera tan distinta que tiene de considerar los fines de las novelas. Lo que no quita para que siga opinando que escribe divinamente.
    Por cierto Stefan Zweig se debió de olvidar de parte de su vida para hacer semejante comentario.

  2. Asunción's Gravatar Asunción
    21/12/2009    

    Pues a mí Mendoza no me parece nada inquietante. Un gran escritor sí; divino, no lo sé. Pero inquietante, no.

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