La estrategia del agua. Lorenzo Silva

La estrategia del agua

ISSN 2171-9985 Núm. 10
16.09.2010

Destino. Barcelona, 2010.
384 páginas – 18,50 €.

Lorenzo Silva dedica su último libro, La estrategia del agua, a Miguel Ángel Salgado, un madrileño que fue asesinado hace unos años en el garaje de su domicilio de Ciempozuelos tras haber conseguido que un juez le concediese la custodia de su hija.

Silva utiliza la ‘Operación Garaje’, el caso policial real, como punto de partida para idear un nuevo caso de ficción. Bevilacqua y Chamorro, la pareja de guardias civiles que protagonizan sus textos policíacos desde hace ya 15 años, nos guiarán a través de una investigación que comienza con el levantamiento de un cadáver con dos tiros en la nuca y metido en un ascensor:

El cuerpo de Óscar Santacruz había caído en una postura francamente desagradable. Por ella podía deducirse que el primer tiro, el que lo había derribado, se lo habían pegado justo cuando entraba en el ascensor. Como consecuencia, se había desplomado hacia delante y había quedado con la cara apoyada en el rincón del habitáculo, el cuello algo vencido hacia atrás. En esa misma posición debía de haber recibido el otro tiro, el de gracia, con el que su asesino había asegurado la ejecución. Y luego, para que la puerta pudiera cerrarse, le había doblado la pierna izquierda, probablemente de un puntapié. En fin, lo que quedaba descartado era cualquier atisbo de compasión.

A Silva le gusta empezar sus novelas policiacas describiendo la postura en la que murió la víctima. Y, del mismo modo, le resulta atractivo que ésta sea representativa de un sector de la población que, de algún modo, “pierde” frente a la sociedad. La investigación sirve así para buscar la verdad oculta tras el asesinato y para narrar al mismo tiempo, a la manera de Chandler o Hammett, nuestra sociedad y cómo nos movemos en ella.

De este modo La estrategia del agua, como en anteriores ocasiones, es un escaparate de las distintas clases que transitan nuestras calles, de su modo de hablar, trabajar, conducir o decidir el menú de mediodía. Y es, sobre todo, y probablemente por los estudios en derecho del autor, un muestrario de leyes y normas, de fallos judiciales, de piezas engranadas y de vericuetos en los que, a la postre, no es el investigador quien resuelve sino el juez.

Por eso, para mantener nuestra atención, Silva no olvida la intriga. Perfectamente ideada, con el motor de un crimen abyecto, acompañada de buenos diálogos y el correcto dibujo de los personajes, la narración nos tendrá enganchados hasta el final aunque, ya desde el principio, nos imaginemos el culpable.

Con La estrategia del agua Lorenzo Silva sigue jugando a policías. Pero con unos personajes que evolucionan, que se hacen mayores, que envejecen y que sufren en su piel los cambios que transforman la sociedad. Una manera entretenida de observar la transformación de la vida española de nuestros días. Una manera perfecta de contar.

L. Yuste

 

! Comentario

  1. maria's Gravatar maria
    17/09/2010    

    Estoy de acuerdo con la apreciación: los investigadores sólo han de buscar pruebas, “no es el investigador quien resuelve sino el juez”. Lo mismo trata de enseñarnos Guelbenzu en sus libros de la Juez De Marco. ¿Por qué, entonces, existen los jurados populares…? Alguien debería explicárnoslo.

  1. Reseñas | Pearltrees on 17/05/2014 at 1:42 pm

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