La ciudad automática. Julio Camba

La ciudad automatica

ISSN 2171-9985 Núm. 4
09.03.2009

Alhena Media. Barcelona, 2008.
164 páginas – 15,50 €.

Toda una vida pasó Julio Camba escribiendo por encargo: desde los panfletos anarquistas redactados cuando, siendo todavía adolescente, escapa del lazo familiar hacia Argentina, hasta los artículos publicados como corresponsal de diversos periódicos. Y es que Camba desarrolló, desde muy joven, su perfil periodístico. Redactor de diarios como ABC, La Tribuna, El Sol, El País o El Mundo, trabajó enviando sus columnas desde Constantinopla, París, Londres, Berlín, Suiza, Nueva York, Lisboa e Italia.

Aunque su primer viaje a Estados Unidos ocurre durante 1916, vuelve a Nueva York como corresponsal tras el crack del 29. A partir de los artículos escritos durante esta época, y gracias a la popularidad que disfruta entre sus contemporáneos, en 1932 publica La ciudad automática, recopilación de textos sobre la ciudad de Nueva York y la cultura americana.

En esta serie de artículos, que fácilmente pueden leerse como una novela, Camba nos enseña una vez más cómo entiende que ha de ser una crónica de viaje. En ellos se nos muestra como un hábil observador que actúa sin dejar de mezclarse con la ciudad o de reflejar sus emociones; en todo momento hace patente su yo viajero aportando un punto de vista en el cual el escritor no es descubridor, sino vendedor persuasivo de la verdad y, sobre todo, mantiene como base de cada uno de sus escritos tanto la crítica como el humor más paradójicos.

De este modo, desmitificando el viaje y su crónica, Camba consigue también rebajar la grandeza del yo llegando a convertirse, incluso, en su propia caricatura.

«Yo he ido a París, y a Londres, y a Berlín, y a Nueva York con una ingenuidad y una buena fe de verdadero batracio. Y si lo que quería mi director era observar el efecto directo de la civilización europea sobre un español de nuestros días, ahí tiene el resultado: una serie constante de movimientos absurdos y de actitudes grotescas.»

Alhena Media se suma, con esta nueva reedición de La ciudad automática, a la acción de mantener vivo a Camba. Ya sea gracias a la melancolía que produce el recuerdo de cierto tipo de periodismo, casi desaparecido, o a las facilidades que otorga el que ningún heredero propietario de los derechos de las obras se interponga en el proceso, las reediciones sobre textos de Julio Camba se multiplican defendiendo, con ello, su puesto en los escaparates.

M. Calatayud

 

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