El amante de las librerías. Claude Roy

El amante de las librerias

ISSN 2171-9985 Núm. 15
25.06.2012

José J. de Olañeta, Editor. Barcelona, 2011.
49 páginas – 6 €.

Aunque marcado por la guerra y la política, Claude Roy (Francia, 1915 – 1997) fue un hombre tratable, alegre, ingenioso y, ante todo, codicioso de cosas hermosas. Por eso el arte, el amor y la amistad figuraban entre sus placeres favoritos. Y escribió de ello: de amigos y de amores, de viajes y de libertad.

Uno de los textos escritos en su vejez, El amante de las librerías, es una pequeña muestra de este poeta que canta a la vida, que novela con amigos o que esboza un ensayo imaginando nuevas ciudades.

Con el pretexto de hablar de libros, en lo que aparentemente es un libro fugaz, Claude Roy esconde un delicado sentimiento de melancolía. Observando detenidamente el paso del tiempo, como cualquier poeta oriental, descubre la belleza caduca de todos los seres de la Naturaleza: desde el perfume de las cosas buenas para comer –fruta, café molido, pan rústico o melón- hasta las librerías con sus libros, el acento cantonés de una fina señorita Chan o la propia ciudad:

Tengo muchas esperanzas. Un esfuerzo más y será delicioso tener un verdadero barrio chino a la puerta de casa.

Con una prosa directa y natural, fluida y de una franqueza intimista, Roy nos procura una breve pero placentera lectura y una extraña sensación de añoranza: la de la pérdida de una vejez que, pese a no haber alcanzado, ya no podemos recuperar.

Le bonheur, ce n’est pas de gagner du temps; c’est savoir le perdre.

Juana Casimiro