Carceller. El éxito trágico del editor de La Traca. Antonio Laguna Platero

Carceller La Traca

02.07.2015

El Nadir. Valencia, 2015.
200 páginas – 20 €.

¿Qué es la sátira? Hay miles de definiciones y generalmente la mayoría, o las visiones más hegemónicas de ella, suelen ser muy académicas. Algunos historiadores más combativos utilizan una definición bastante más sintética: “la sátira es usar el humor con fines agresivos, como arma en la batalla”; así le dan la vuelta tratando de aprender que la realidad es reflejo del movimiento de sus protagonistas y no el ansia porque la sintaxis sea más pura.

Hoy vengo a hablarles de un libro, de un ensayo que hace justicia a un olvido muy largo. Carceller. El éxito trágico del editor de La Traca, de Antonio Laguna. ¡Corran a comprarlo y leerlo!… Me dicen que la librería está cerrada, así que mientras hacen tiempo les daré tres razones para ello.

1. Porque el olvido es injusto. La Traca es una revista satírica de vital importancia no sólo en Valencia sino en toda Europa. En 1912 Carceller consigue vender 500.000 ejemplares cada semana (y no hace falta que dé los datos de analfabetismo de la época). La expectación que genera hace que cada número se espere con curiosidad para conocer qué pasa con sus personajes (como es el caso dela Nacia que, tras 14 meses sin parir, no se sabía si lo haría o si se alistaría con sus gemelos en las Brigadas Internacionales). Unos dibujantes capaces de mantener ese ritmo nada tienen que envidiar a las vanguardias de París o Weimar. Y eso que se ideaba desde un lugar mucho más pequeño: La Cañada. ¿Por qué no se estudia en las escuelas el fenómeno?… El interrogante lleva muchas claves de nuestra historia.

2. Compromiso y comercialidad no son antónimos. En La Traca hay elementos que no son cómodos a los cánones progres. Pero, además, también se sienten incómodos porque les gustaría moldearla: sus portadas son una declaración clara de republicanismo, de irreverencia, de tener claro quiénes son sus enemigos. Tienen portadas inmisericordes con curas y con el cinismo de la cofradía del santo reproche, con los borbones, con Franco (como la portada del libro) o con Queipo de Llano. Por tanto el análisis debiera replantear las preguntas, obviando fondo y forma, hasta entender el contexto: quién daba la batalla y si La Traca era un arma eficaz. Carceller. El éxito trágico del editor de La Traca parece respondernos (y esto no es ningún spoiler): el adjetivo del título ya alude a su funesto destino: su fusilamiento y el cómo se silenció casi hasta hoy la revista.

3. Porque los Carceller no se estudian. Vicente Carceller fue un dibujante y empresario que se empeñó en resucitar La Traca discutiendo con censores, cárceles, multas… teniendo claro siempre qué editorial quería poner. También estuvo detrás de otras revistas satíricas, como El Chorizo japonés, en cosas más literarias y en otras más falleras y taurinas, en el Teatro Serrano y en el Cine Metropol. Sin él no se puede explicar la cultura de Valencia o la de España durante el primer tercio del XX. Y sin embargo se sigue explicando. ¿Por qué? Seguramente porque es más cómodo el relato de intelectuales dubitativos en su torre de marfil, en lecturas teóricas y superficiales de la realidad. No se trata de hacer de Carceller un héroe altruista, pero sí de estudiar su legado para saber qué hizo. Y además, y sobre todo, porque lo hacía con humor y rebeldía. Por eso el libro es tan recomendable. Si no me creen lean el episodio del “nano” que movió de la Calle d’En Llop hasta la Cañada: nada que envidar a los actos más surreales de Dalí, como lo haría una especie de Fontana de Trevi pero con un culo de tres metros de altura.

PD: El domingo pasado, 28 de junio, se cumplieron 75 años del fusilamiento de Vicente Miguel Carceller en el paredón de Paterna.

Israel Pedrós Pastor