Asuntos propios. José Morella

Asuntos propios

ISSN 2171-9985 Núm. 8
23.03.2010

Anagrama. Barcelona, 2009.
168 páginas – 15 €.

Asuntos propios, de José Morella (Ibiza, 1972), es una novela que gira alrededor de los problemas de la comunicación social y familiar; un texto que sin grandes artificios, ofrece una visión particular de la vida: la del aislamiento que se produce cuando somos incapaces de expresarnos con el lenguaje adecuado o cuando no interpretamos el de los demás del modo correcto.

José Morella utiliza como figura central a Roberto, un septuagenario que dedicándose ociosamente a la traducción literaria se convierte en sujeto y objeto de las malas interpretaciones. Enamorado de una inmigrante veinte años menor que él, Roberto se ve secuestrado por su propia hija, con la que apenas tiene nada en común. Incapaz de comprender a su padre, ésta puede hacer cualquier cosa para impedir que estén juntos.

Roberto se convierte así en la figura que representa la obra de un traductor. Si no se elige correctamente la expresión adecuada, el término más acertado, todo el trabajo puede ser inútil porque el lector entenderá algo distinto de lo que el autor pretende.

Pero si en la elección del tema y el cómo desarrollarlo Morella ha acertado plenamente (quizá por ello obtuvo el reconocimiento del jurado del premio Herralde en su edición de 2008) no ocurre lo mismo con el esfuerzo estilístico empleado. La novela, movida quizá por un excesivo deseo de comunicar, está redactada con una prosa que, de sencilla, aburre. Las descripciones pueriles y el exceso de comparaciones frente a otros recursos (algo, por otra parte, muy de moda entre algunos escritores actuales) puede llegar a incomodar. No hace falta explicar «tenía la cabeza inclinada hacia abajo y no acababa de erguirla, como si le pesaran unos auriculares de plomo que llevara puestos» (pág, 39). Por el contrario, algo que sí hacía falta dar a conocer, y no se hace, son las motivaciones de Isabel, el por qué puede llegar a cometer un delito de secuestro o, a la primera de cambio, ceder en su empeño.

Quizá el hecho de que Asuntos propios sea la segunda novela de Morella pueda explicar el que haya abandonado esa figura secundaria pero clave para la novela, el que no la use como contrapeso, o complemento, de la principal y el que todavía no haya depurado su estilo. Tendremos que esperar, pues, a leer su futuro trabajo.

D. Sierra

 

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