Los gobiernos y los verbos reflexivos

imagen seccion Israel Pedros

ISSN 2171-9985 Núm. 18 (01.03.2013)

El otro día en el debate sobre el estado de la nación el presidente del gobierno dijo: «España no va a desmayar». No es que Rajoy se caracterice precisamente por la improvisación en sus discursos, por tanto hemos de entender que fue una afirmación en la que se reiteraba convencido. Olvidándonos del análisis político, permítanme que me detenga en el análisis del texto. Ya les advierto que no soy filólogo (he intentado contactar con mi filóloga de cabecera, pero estaba atendiendo de urgencia un accidente múltiple entre la casa real y el subjuntivo).

Se ha convertido en un lugar común hacer que los sujetos de las oraciones carezcan de responsabilidad directa y civil sobre las acciones. Y en esta frase el sujeto es “España”, ahí es nada. Acostumbran también a hacerse otras sinécdoques curiosas, como cuando oyes a un hombre de 60 años farfullar con un puro en la boca: «Hoy hemos jugado bien y hemos ganado»; como si él jugase junto a Messi. A alguien le leí un símil perfecto que consistía en concluir, al ver una película porno: «Hoy hemos follado…». Y no viene a ser lo mismo.

Retomando el tema diré que, sobretodo, me llamó la atención la utilización del verbo “desmayar”. En la RAE consta como verbo intransitivo y deduzco —aunque no se explicita— que es reflexivo. Pero don Mariano no lo utilizó así, prefirió no utilitizar “desmayarse”. Sé que estaréis pensando que soy un quisquilloso y que fue un error del directo. En efecto, cualquiera puede equivocarse y está aquello de tirar la primera piedra —Ay, pero no a dar, que siempre se os olvida—. Pero si fuéramos más allá entenderíamos que ese lapsus responde a algo más concreto que anida en su interior. Si lo miras de muy lejos, y con cinco o seis gin-tonics de más, y aunque es difícil confundir al presidente del gobierno con un superhéroe, acéptenme la situación por un momento.

Cada vez que se decide hacer una adaptación cinematográfica de El hombre invisible, de H.G. Wells, el primer pensamiento siempre es adolescente: asistir como espectador invisible a un vestuario femenino. Pero don Mariano no se quedaría ahí: él entraría en el organismo biológico de España a manejar su ADN desde control remoto para que ésta no desfallezca, para que no se desmaye, puesto que él guía nuestra conciencia y nuestro flato.

Sean reflexivos y no se me desmayen que aún tenemos mucha maratón por recorrer.

Israel Pedrós Pastor

 

! Comentario

  1. David's Gravatar David
    02/03/2013    

    ¡Jajajaja! ¡Muy bueno! Y esto me hace pensar… ¿no será que Mariano realmente no quería un desmayar reflexivo? Igual quería decir “España no va a desmayar”… a Alemania, ni al FMI, ni al sistema bancario y financiero, etc. Que no teman las instancias del status quo que, si por España es, mientras esté Mariano no habrá riesgo alguno de que sufran un desmayo.

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