¿Con quién habla el lector?

imagen seccion Israel Pedros

ISSN 2171-9985 Núm. 17 (21.11.2012)

Hace tropemil unos empezaron a escribir y escribieron. Otros querían, pero como no se les ocurría nada empezaron a escribir sobre los primeros. Como no se distinguían, llegó un día en que diferenciaron a los que hacían y a los que sacaban pegas y, así, a los segundos les llamaron críticos. Estos, con algo de resquemor, se dedicaron a hacer una pregunta a los primeros que todavía hoy persiste: ¿para quién escribe? Uno de los escritores más hábiles contraatacó en seguida con ingenio: «para 4 de los 3 que no te leen a ti». Ocurrió en un bar y quedaba ya poco de malta, así que imagínense el final.

La pregunta no tiene una respuesta fácil, y mucho menos de nuestra afición entusiasta al maniqueísmo: Arte o comercial, mayorías o minorías, fracaso presente o éxito en el futuro…

Lo que sí que parece estar bien extendido es que el tema no puede reducirse a un onanismo mental, que hay que pensar en el lector. Sin embargo, se valora mucho todo eso de “es un genio”, porque “tiene una mirada propia” o “es leer una frase y ya sé que es de él…” Por tanto, tampoco hay que renunciar a uno por los demás. A mi generación ya le crearon un trauma similar con las comedias de high school y con ese sobre de azúcar envenenado llamado “Sé tú mismo” (al dorso se leía: “si eres el quaterbak mujeriego y atractivo”). Porque nos hicieron creer que si no somos nosotros mismos nos golpearán, nos humillarán, no nos querrá nadie, y estaremos al borde del suicido y sólo si conseguimos hacer un triple mortal entonces la chica, cómplice también de esa tortura, nos dará un beso.

Pero pensar que el autor no piensa en los lectores porque el principal problema es que no entienden la literatura es una cuestión sociopolítica que no viene al caso (cultura y subvención). El que habla con los lectores es el narrador, y, por tanto, lo que preocupa es que el mundo donde se mueva lo podamos pisar o no. Este diálogo no tiene que ser directo y fácil per se, sino que tiene que funcionar. Que alguien me discuta si Sunset Boulevard se entiende o no se entiende porque está contada por un cadáver en una piscina. ¿O es que acaso el Quijote no le cuenta a Sancho la verdad? O mejor aún, escuchen (y lean) una canción llamada Benvolgut de Manel. En ella, alguien decide hablarle a su ex con la melancolía del tiempo y la ruptura, pero decide hacerlo a través de su nuevo novio porque así puede ponerse en su lugar, reviviendo y aconsejando… No sé nada de pintura, pero ¿no es eso lo que soñó Velázquez?

Dijo Zizek «detrás de todo genocidio siempre hay un poeta». La frase es, cuanto menos, desasosegante, pero lo es más si nos olvidamos de a quién va dirigida: a todos, porque los lectores también escriben, y no pueden resignarse sólo a que el escritor les hipnotize con nanas cómodas para dormirse.

Israel Pedrós Pastor

 

! Comentario

  1. Herminia's Gravatar Herminia
    22/11/2012    

    Yo creo que, si el escritor no es un impostor, tiene el don de la narración y no importa para quién escriba…no es ésa la cuestión. La cuestión es que se expresa con ese don, como hace el pintor o el bailarín. Y a algunos nos gusta que nos cuenten cosas … eso es lo que funciona.

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