La soledad del corredor de fondo

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    MIS LIBROS

    Posted: 23-March-2010, 7:23pm CET by José Luis Muñoz
    La Vanguardia
    José Luis Muñoz gana el IV premio
    Ciudad de Carmona de Novela Negra
    'La Frontera Sur' ha sido , según el jurado, narra "la línea divisoria que separa dos mundos tan dispares pero tan próximos como Estados Unidos y México"
    Sevilla (EFE).- El escritor José Luis Muñoz ha sido el ganador del IV Premio Internacional de Novela Negra Ciudad de Carmona con su obra 'La Frontera Sur', que recibirá el galardón esta tarde en el ayuntamiento de esa localidad sevillana.
    Según explica la editorial Almuzara en una nota, el jurado, compuesto por el escritor y guionista Fernando Marías, el novelista argentino Guillermo Orsi y el editor Javier Ortega, ha valorado para la concesión del galardón "la vívida y certera descripción de ambientes, así como la construcción de una sólida trama ambientada en la línea divisoria que separa dos mundos tan dispares pero tan próximos como Estados Unidos y México".
    Así, han destacado que los protagonistas "se ven arrastrados por una vorágine de pasiones, donde imperan el crimen y el instinto de supervivencia."
    La procedencia de los aspirantes ha sido muy variada ya que, de los más de setenta manuscritos que han optado al galardón, algo más de la mitad provienen de España y el resto de países iberoamericanos como Cuba, Uruguay, Argentina o México. El premio está dotado con seis mil euros gracias a la colaboración de la Fundación Carriles López y la novela entrará a formar parte de la colección Tapa Negra de Almuzara, donde han publicado grandes maestros del género negro como Lorenzo Lunar, Amir Valle, Guillermo Orsi, Qiu Xiaolong, Leo Coyote, Yasmina Khadra o González Ledesma. Según la editorial, 'La Frontera Sur' es una novela negra con la que Muñoz regresa al lado más duro del género para ofrecer una turbadora historia por la que transitan amantes que aspiran a un paraíso ficticio, policías corruptos y sanguinarios, sicarios y asesinos psicópatas.
    José Luis Muñoz (Salamanca, 1951), escritor, articulista y viajero, tiene una extena trayectoria en la narrativa negra española, con títulos como 'El cadáver bajo el jardín', 'Último caso del inspector Rodríguez Pachón' o 'El corazón de Yacaré'.
    Entre los premios recibidos a lo largo de su carrera destacan el Tigre Juan, el Azorín, La Sonrisa Vertical, el Café Gijón, el Camilo José Cela y el Ciudad de Badajoz de Novela.

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    LA FRONTERA SUR (Almuzara, 2010) IV Premio Internacional de Novela Negra Ciudad de Carmona

    El territorio de Mike Demon, un vendedor de seguros de vida apacible y acomodada, se extiende desde Los Angeles hasta el sur de California. La suya es una existencia aparentemente normal y encarrilada, marcada por el nomadismo de su oficio, hasta que un día cruza la frontera de México y aparece en Tijuana. Su vida experimenta un brusco giro cuando conoce a Carmela, la guapa camarera de un restaurante de la peligrosa ciudad fronteriza, y nace entre ellos una pasión tan estimulante como peligrosa con la que Mike Demon bordeará el abismo y conocerá los peligros y las miserias del Tercer Mundo que aparece agazapado a sólo un tiro de piedra del Primero. Ya nada va a ser igual y el coste de esa aventura, en la que queda atrapado, será muy caro.
    La frontera sur es una novela de género negro y pasiones descontroladas a uno y otro lado de la línea divisoria que separa dos mundos tan diferentes, pese a estar tan próximos, como son los Estados Unidos y México, que representan dos formas de vida contrapuestas, pero es también una historia de amor, trágica y llena de sufrimiento, en la que los dos protagonistas se ven arrastrados por el fatalismo de su difícil relación en un mundo en donde impera el crimen, el desorden, la violencia y el instinto de supervivencia.
    José Luis Muñoz regresa a lado más duro y oscuro de la novela negra para ofrecernos un paisaje desolado por donde deambulan maridos que engañan a sus esposas, amantes que aspiran a una vida mejor soñando con un paraíso ficticio, policías corruptos y sanguinarios, polleros que mercadean con personas, empresarios sin escrúpulos, sicarios y psicópatas asesinos en un territorio fronterizo en donde la vida humana vale bien poco y pende siempre de un hilo.
    Una novela brutal, pero también tierna, que es un paseo por el infierno interior del ser humano.

    CRÓNICA DE UN PREMIO MANTENIDO EN SECRETO
    Cuando veinte días atrás, dentro del más absoluto secretismo, me comunicaban desde Almuzara que LA FRONTERA SUR era el IV Premio Internacional de Novela Negra Ciudad de Carmona me dio un vuelco el corazón. Por una parte la satisfacción por colocar a un hijo ? quien escriba entenderá perfectamente ese sentimiento de paternidad del autor hacia su criatura ? y olvidarte de él y por otra la inmensa responsabilidad de lanzar un nuevo libro, el 27, a los escaparates de las librerías y someterlo al juicio de sus lectores.
    A partir de esa fecha me encerré en un trabajo duro de relectura y corrección, a veces agotador ?siempre digo que ése es el momento menos agradable de la creación que se supera, imagino, como en el parto, porque la criatura es hermosa y ya va a salir ? en el que conté con la inapreciable ayuda de una amiga mexicana que, desde la otra orilla, no dudó en echarme una mano con los mexicanismos de los diálogos.
    En días posteriores me enviaron el diseño de la portada desde la editorial: me pareció magnífico el trabajo realizado que reflejaba de forma muy gráfica la novela, porque en esa serpiente de cascabel que separa esa frontera entre la ciudad y el desierto, marcada por el vistoso lazo rojo, está resumida la esencia del libro.
    Carmona es una hermosa ciudad cuyo único inconveniente es, como dijo su alcalde Antonio Cano, en un aparte, es hallarse muy cerca de Sevilla. Y ya que entramos en época de confesiones no resulta baladí decir que la decisión que tomé de concurrir al premio que lleva el nombre de la ciudad sevillana vino después de un memorable paseo por sus calles hace poco más de siete meses de la mano de la fotógrafa mejor del mundo.
    Un póster con la portada de mi novela colgaba de la fachada del esquinado ayuntamiento. El día estaba algo desapacible. La atmósfera no era diáfana. En una terraza, ante un par de cervezas, una charla con Ricardo Bosque, el director de Punto38, trasladado en AVE hasta el evento, y la mujer que mejor me fotografía, quemó las horas previas al acto.
    A las 8 y media del día de San José era el acto de entrega del premio. Antes, Juan Ramón Biedma, escritor sevillano que hace muchos años forma parte de esa gran familia de escritores negrocriminales, teorizó sobre la novela negra, trazó su estado actual, que es de buena salud, con o sin los nórdicos. Habló el promotor del premio, de la Fundación Carriles López, a continuación, que es el que desinteresadamente pone sobre la mesa su dotación económica. Lo hizo luego el Delegado de Cultura de esa maravillosa y espectacular ciudad sevillana que es Carmona, Don José Miguel Acal Fernández, que se arrancó luego a cantar, después de los vinos, y nos regaló un maravilloso recital. Y cerró Manuel Pimentel que elogió la novela premiada y desentrañó, sin destriparla, sus entresijos.
    Subió luego al estrado Javier Ortega, el director de la prestigiosa colección Tapa Negra, para dar cuenta del veredicto del jurado formado por él mismo, Fernando Marías y Guillermo Orsi. Y yo, a continuación, para, tras defender la vigencia de la novela negra y resaltar su vertiente como útil de denuncia, desear ser digno continuador de los que me han precedido en este prestigioso galardón, Antonio Lozano, Guillermo Orsi y Amir Valle, y hacer notar que lo que recibía el día de mi santo eran tres premios en realidad: uno, ganar el premio en si, lo que para mí es un honor dado el enorme prestigio y que concurren excelentes escritores de las dos orillas del mundo hispano; dos, publicar en la prestigiosa Tapa Negra de Almuzara y poderme codear con Guillermo Orsi, al que doy las gracias como miembro del jurado, Lorenzo Lunar y Amir Valle, mis queridos amigos cubanos, con el canario Antonio Lozano o el queridísimo Francisco González Ledesma; y tres, disfrutar de Carmona, una ciudad maravillosa dónde las haya que invito visiten todos los que me lean, sean o no aficionados a la novela negra. Pasamos luego, todos los presentes, a disfrutar de la cata de vinos Montilla de la mano sabia de Manuel Pimentel, en calidad de presidente de la denominación de origen, que sentó cátedra en su magisterio de educarnos para sacar el máximo partido al elixir de la uva transformado en amontillado, fino o Pedro Ximénez. Bebimos besando las copas con cuidado, saboreando cada gota después de haberla admirado al trasluz y aspirado su aroma. Cundieron aquellas copas de cata porque se paladearon a conciencia y se sacaron de ellas su esencia.
    Esa noche mágica se prolongó hasta la madrugada con el explosivo combinado de vino, tapas, arte flamenco y literatura negra. Al guitarrista lo tenían secuestrado y los cantaores se iban animando, tantos que hasta Ricardo Bosque a punto estuvo de soltarse con una jota.
    Y todo casaba a la perfección.
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    EL ARTÍCULO

    Posted: 23-March-2010, 7:11pm CET by José Luis Muñoz
    La Jornada Semanal, Ciudad de México, 26.10.2004

    LO QUE BOGEY NO DIJO
    Ricardo Bada


    Encuentro en una revista holandesa un artículo que se titula Lo que Bogart no dijo, dedicado a frases de películas de Hollywood que se han hecho famosas y hasta proverbiales. La razón del título es bien clara, poniendo los puntos sobre las íes acerca de que Humphrey Bogart jamás dijo en Casablanca aquello de ?Play it again, Sam!? que tan recalcitrantemente se le suele atribuir. Y que es tan inventado como la ambigua seudocita de Don Quijote, ?Con la iglesia hemos topado, amigo Sancho?, una frase que Cervantes no escribió jamás. Tampoco Bogey dijo lo de ?Play it again, Sam?, y si prestan atención a la escena en que Rick se dirige a Dooley Wilson, el pianista, para pedirle que toque de nuevo As time goes by, sus palabras textuales son las siguientes: ?Play it!? a las cuales agrega: ?La tocaste para ella, puedes tocarla para mí?.
    En la misma Casablanca, por cierto, hay otra frase de Bogey (?Here?s looking at you kid?)
    que se ha vuelto locución habitual en Alemania, pero en la versión del doblaje, que traducida
    al castellano viene a significar algo así como ?Mírame a los ojos, pequeña?.

    Quiso la casualidad que el mismo día que leía ese artículo pasaran por la tele Forrest Gump, donde Tom Hanks epitomiza su filosofía de la vida diciendo: ?La vida es como una caja de bombones. Al escoger uno no sabes de qué estará relleno?, frase una palabra más larga ?en el original y en la traducción? que la emblemática de Marlene Dietrich, ?Necesité más de un hombre para cambiar mi nombre por el de La Lirio de Shanghai?, que a su vez es más larga que la de Clark Gable/Rhet Butler al despedirse de Vivian Leigh/Scarlett O?Hara en Lo que el viento se llevó (?Francamente, querida, me importa un bledo?), y esta a su vez más larga que la de Greta Garbo, su patético ?Quiero estar sola?, que sólo cede el primer puesto en precisión y laconismo a la epifanía con que culmina Some Like it Hot: ?Nobody is perfect!?.

    Se nos aparecen como muy lejanos, casi prehistóricos, aquellos tiempos en que Gary Cooper le hacía la competencia a Séneca y La Rochefoucauld al final de El jardín del Diablo: ?Si este planeta fuese de oro, los hombres se matarían por un pedazo de tierra?. No menos lejanos resultan los de otra frase de Casablanca, en el primer THE END protagonizado por dos varones: ?Me parece que este puede ser el principio de una buena amistad?. El progreso se condensa en las escuetas dos palabras que cierran Toro salvaje: ?Yo no?. Con alguna que otra variante posterior, más digna del poliéster que del bronce, por ejemplo la de Arnold Schwarzenegger en The Terminator: ?¡Volveré! ¡Hasta la vista, baby!? Y una más que le debemos a Clint Eastwood en su cuarta aparición como Dirty Harry (Sudden impact), al decirle al gángster que va a echar mano a su revólver: ?Go ahead, make my day (Adelante. Justifica mi jornada)?, nueva demostración del epigrama de Oscar Wilde según el cual la Naturaleza imita al Arte; recuerden que esa frase de Dirty Harry fue usada como argumento retórico por Ronald Reagan cuando se enfrentaba con sus enemigos políticos. Salvando las distancias, es como si el verdugo que lo iba a decapitar le hubiese dicho a Carlos Estuardo: ?To be or not to be?.

    Debo reconocer que en punto a frases cinematográficas recordables, este repertorio de clásicos siempre sirve para iniciar y/o animar alguna conversación. Pero si me preguntasen cuáles son las mías preferidas, tendría que responder que ninguna de ellas con excepción de ?¡Nadie es perfecto!?, que en su género sí es perfecta, ¡oh manes de Osgood Fielding III!

    No, yo prefiero generalmente otro tipo de frases, como por ejemplo la del amigo de Cary Grant en Houseboat cuando Grant observa cómo se queda mirando a Sophia Loren, y le advierte: ?Es tan sólo la niñera de mis hijos?, y el amigo le implora: ?¡Adóptame!? O en Ninotchka, cuando Greta Garbo le muestra a Melvyn Douglas la cicatriz en la nuca que le dejó una herida inferida a las puertas de Varsovia por un lancero polaco: ?¡Pobre, pobre Ninotchka!? exclama el buen Douglas, pero Garbo le replica: ?No me compadezca. Compadezca al lancero polaco. Lo maté después?. Y pues no hay dos sin tres, recordemos de Harry y Sally aquella escena justamente célebre del orgasmo simulado por Meg Ryan en el restaurante judío Katz?s Deli de Manhattan, escena que ?dicho sea de paso? fue grabada por un microfonista español de lujo, y cómo, cuando Meg termina, la cámara enfoca a una señora madura que le dice al camarero que está a su lado: ?Quiero exactamente lo mismo que ella?. Por cierto que esa comparsa es la madre del director de la película, Rob Reiner, y ningún malpensado debe malpensar oblicuamente en el complejo de Edipo: la escena no figura en el guión original de Nora Ephron (propuesto para el Oscar de aquel año), se le ocurrió a la propia Meg Ryan.

    Y siempre recuerdo también una frase de Cantinflas que acompaña uno de sus poquísimos chistes visuales, y es en la película Gran Hotel (uno sin Greta Garbo), cuando llega allá como huésped y el botones lo conduce hasta su habitación, le abre la puerta y se queda esperando la propina. Cantinflas se echa mano al bolsillo y le dice: ?Tenga, para el café?. Y le entrega una taza.

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    LOS LIBROS

    Posted: 23-March-2010, 7:03pm CET by José Luis Muñoz
    EL TESTIMONIO DEL BECARIO
    José Antonio Leal Canales
    Editorial Algaida, 2010
    336 páginas

    No es un recién llegado a estas lides el excelente escritor cacereño José Antonio Leal Canales, autor con media docena de títulos publicados que, en esta novela, con la que ganó la ultima edición del Premio Ciudad de Badajoz, demuestra un perfecto dominio de la técnica narrativa y construye un thriller original que transcurre en el universo de la docencia literaria, campo que el autor conoce sobradamente por su dedicación a ella, y tiene como protagonista al escritor Pablo Romano, profesor de Escritura Creativa contratado por la universidad de Parada ?póngase aquí el nombre de cualquier ciudad de provincias ?, que es encarcelado por violación y asesinato de su alumna más brillante y se siente víctima de una conspiración de su eterno rival del claustro con el que permanentemente está enfrentado.
    Con la envoltura de una novela negra, perfectamente armada, Leal Canales traspasa las fronteras del género y nos sirve una denuncia de determinadas prácticas mafiosas que practican algunas élites intelectuales y de las luchas cainitas entre iguales que ya forman parte de la idiosincrasia de nuestra piel de toro.
    Un paso adelante el de Leal Canales, del que recuerdo con muchísimo agrado su novela El fuego y las cenizas, que seguro servirá para afianzar su carrera literaria de largo aliento.
    JOSÉ LUIS MUÑOZ

    LOS AMANTES DEL HOTEL TIRANA
    Pedro Antonio Curto
    Ediciones Irreverentes, 2009
    148 páginas

    La novela con la que el vasco afincado en Gijón Pedro Antonio Curto ganó el IV Premio Nacional de Novela Ciudad Local de Loeches se puede leer como una tórrida historia de amor en la que dos amantes, la española Aida y el albanés Aslam, ritualizan sus encuentros amorosos en un hotel de una Albania que comienza a derrumbarse, o como una crónica de desengaños políticos, que van de ese viaje al pasado, a los ancestros del protagonista, combatiente por los ideales de una izquierda utópica en el bando republicano de la contienda civil española, al futuro, con su descendiente enrolado en las peligrosas bandas de delincuentes del este que asolan nuestro país.
    La novela de Curto, escrita con oficio, tiene cadencia poética, hurga en los abismos de las pasiones humanas, maneja con sabiduría los resortes del erotismo y consigue, desde el principio, sumir al lector en un ambiente de desencanto en el que se palpa la tragedia que escriben a cuatro manos el personaje masculino y femenino de la historia, aunque sea con el lenguaje de las caricias.
    JOSÉ LUIS MUÑOZ
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    LA FIRMA INVITADA

    Posted: 23-March-2010, 6:37pm CET by José Luis Muñoz
    BAJO EL SÍNDROME DEL MADROÑO
    JOSE LUIS BENITEZ

    Recuerdo la primera vez que visité el museo del Prado. Era sobre mediados de los sesenta... del pasado siglo. !Je, je, ha llovido ya! Entonces no era necesario hacer cola, pero sí había que esperar a que se despejase la entrada de tanto oferente de lotería, pobre abuela pedigüeña y los reventa papeletas de graderías y tendidos.
    -Pasa, pasa -me ofertó uno medio muletilla, echándose a un lado-. ¡Anda, aquí llegan tres jipis inglesas! A ver si ligo pá esta noche. No veas en la costa -guiñó, tascando un mondadientes.
    -Son suecas -le dije.
    -¿Suecas? ¿Y tú cómo lo sabes, muchacho?
    -¿No has oído que han dicho `esto es el colmo´? -le contesté de chanza-. ¡Pues porque son de Estocolmo!-rematé muerto de risa.
    En realidad, se trataba de tres lindas chavas argentinas.
    Parecía un encontronazo prematuro, ya en la cuarta fase sciencefiction, con El Bosco: con su ventana abierta al más para allá.
    Recuerdo que las salas estaban casi vacías, exceptuando los cuadros. Yo creo que la gente no tenía mucho interés por ver su retrato... ¿Para qué? Los mismos que colgaban allí de las paredes andaban por las calles todavía como fantasmas sin norte. O se parecían que ni calcados al pesado del vecino, chacinero por demás, y que por las noches tocaba el acordeón, entonando la revoltosa.
    Sí, es verdad, los turistas venían en masa. Pero esa gente desembarcaba en las playas para tostarse como cangrejos al calor de la paella, del tintorro y del poropopó, ritmo furibundo puesto de moda en la época. Por otra parte (seamos consecuentes), la mayoría no tenía ni la menor idea de quién era Velázquez, Goya, Murillo o Tiziano (que les sonaba a cinZano). Pero tampoco los de esta parte de acá de los piri(neos), por regla general, estábamos muy enterados de las cosas. Teníamos al Quijote -y lo sé de buena tinta- por un personaje histórico y aún no era extraño, si te dabas un garbeo por ahí, escuchar a un buenazo manchego de hogaza -guía de ocasión; siete hijos, una mujer, la madre, la suegra y tres cuñados/castigo, todos colgando de un jamón como el ahorcado del cadalso- asegurar a un grupo de japoneses bajo un sol tórrido nikón en mano que en tal mesón comieron (ñaca, ñaca) amo y escudero y salieron los dos muy satisfechos. O escuchar a un "forofo" (hincha) que Shakespeare era amigo del mítico futbolista Bobby Charlton y que jugaba de delantero en el Manchester United. Y un sinfín de anécdotas parecidas de lo más desternillante y pintorescas. Claro, eran otros tiempos. No existía el erasmo y la ue estaba todavía (huf, huf) más lejos que la Luna.
    Por aquel entonces, yo compaginaba insdistintamente las lecturas de Dostoiveski o Faulkner con el producto nacional... a lo bruto. Aparte de creerme Napoléon, César o Alejandro el Magno, según me cogiera el día. O Espronceda, Mme. Stäel, Lord Byron... o Sarah Bernhardt. ¡Oh, pobre osito de mí, iluso de lo foráneo!
    Así que merodeaba por los pasillos y estancias del museo más peripuesto que erudito, insuflado de ese olor penetrante de ciprés, a lo lanzas. Incluso fumaba en pipa... a lo tati.
    -Oiga, caballero, aquí está prohibido fumar -saltó el vigía.

    -Está apagada.
    -De todas formas sople ud. para otro sitio. ¿No se ha fijado en el cartel del ingreso? Pues se anuncia bien claro y con letras bien gordas, y debajo pone escupir.
    Pocas veces identificaba al cuadro con el pintor. Y de Goya sólo conocía La maja desnuda, que, por cierto, ignoraba que era suya (lo único eroticoide, icono del país, con alguna que otra casta venus de peinado pubis y orondo trasero). Y un momento creí verla saltando del cuadro muy pudorosa (¡huy, huy, que me guipan!) y salir corriendo para cambiarse en el de enfrente, ya vestida. Era arte de birlibirloque lo mío.
    Por mi lado cruzaba de tarde en tarde un grupito de colegialas con uniforme, más atentas a los visitantes y al bocata de chorizo medio envuelto en papel de estraza pringoso que a las explicaciones de la profe chicherone. Y seguramente enamoradas en secreto del protagonista del eterno serial el Fugitivo, inocente/culpable del asesinato de su esposa, que al final resultó ser -vaya si es curioso- descendiente de Erik el Vikingo.
    Tiernas pulcelas, por las noches suspirantes:
    En la torre medieval/
    aguardo anhelando en vano./
    Ya sabéis lindo Manrique,/
    doncel de abultado taco,/
    que si la escala rompiese,/
    os la cascáis a dos manos.
    ¡Ah, qué tiempos de exaltación, románticos a más no poder! De seguro, no volverán...
    También me acuerdo que, un poco aburrido, para dármelas de... algo, me acerqué a una pintora musesy (antes se decía "güena", a lo cazurro) que se andaba por allí vestida de existencialista trasnochada copiando Las Meninas, con su caballete y sus pinceles, concentrada en el vacío. No estaban los trazos aún bien delineados. El cuadro, en principio, podía representar cualquier otra escenificación, quizás los fusilamientos del 3 de Mayo, por aclarar. Y a mí se me ocurrió importunarla y le pregunté, más atrevido que conocedor del tema -¡hay que fijarse en la valentía de uno!-, si ella pensaba que conseguiría trasladar la luminosidad y la magia del original a su tela. Estábamos parloteando del barroco, no faltaba más. La mujer me miró sorprendida (yo también me sorprendí de que se sorprendiera y me sorprendí a mí mismo por lo que, sorprendentemente, acababa de afirmar para mi sorpresa totalmente sorprendido... Lo cual, en el lapsus que se creó con la confusión, se me había borrado de la memoria lo que antes dijese... El esfuerzo fue inmenso, agotador.). La artista parpadeó, se retiró un paso hacia atrás -casi a lo novilla/hemingway, capeando- y me atajó un poquito severa:
    -¿Es ud. periodista?
    -¡No!
    -Pues entonces no tengo nada que comentar.

    Me quedé más tieso que el convidado de piedra. Y me alejé convencido, super corrido esta vez, de que la señora sabía mucho más que yo... En aquella época, por supuesto, no sabía lo que sé hoy sobre el Arte. Que... ¿qué sé? ¡Eh? Pues que la pintura es alquimia: que todo arte es transmutación. Para prevenir la anticipación de los cambios futuros, diría Groucho Marx.
    Así que la próxima vez que visitemos un museo -por ejemplo, el museo Picasso- guardemos atención, silencio, reverencia... porque es seguro que el maestro estará contemplándonos a través de sus obras.
    Merci, mes amis.


    JOSÉ LUIS BENÍTEZ SÁNCHEZ nació el 14 de septiembre de 1951 en Cuevas de San Marcos, Málaga (España).
    A finales de 1965 se asienta en Madrid, obedeciendo al traslado de sus padres a la capital. En tiempos arduos -entre trabajo, lecturas y estudios-, se licencia en Antropología (Facultad de Ciencias Políticas y Sociología, Universidad Complutense).
    Antes de concluir la década de los sesenta se aventura a viajar por Europa, siguiendo la moda de la juventud de entonces, y realizando esporádicos trabajos en las etapas. Por estas fechas también frecuentaba las tertulias literarias del Madrid de la época, en donde la influencia del pasado artístico se mezclaba sabiamente con los representantes de las nuevas tendencias. Asímismo, recorría salas y "pubs" en donde se representaban recitales poéticos -y participando en ellos-, lo cual le supuso una experiencia de un valor incalculable para su aprendizaje de las Letras.
    Ha publicado algunas novelas y libros de poesía, de los que aquí se ofrecen como muestra algunos extractos y párrafos.
    Es miembro de ACE (Asociación Colegial de Escritores de España).
    http://www.joseluisbenitez.com

   
 
       
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