La soledad del corredor de fondo

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    NEWS

    Posted: 10-September-2008, 5:38pm CEST by José Luis Muñoz
    De libros
    Fernando Martínez Láinez, escritor que navega entre el género negro, del que es uno de los referentes obligados, y el histórico, brillante tanto como autor de ficción o ensayista, viajero que ha dado varias vueltas al mundo, estrena libro que promete: EL GRAN CAPITÁN, al alimón con J.M. Sánchez de Toca.
    ?Fue el guerrero más noble, más generoso y más puro que haya pisado la tierra. Sus enemigos lo honraron y alabaron con el sobrenombre de Grande, que muy pocos han merecido en la historia. Nació y se crio entre soldados, y la primera vez que aparece en la historia peleaba espada en mano para defender el honor y las vidas de unos judíos conversos. Quiso ser monje, pero el abad lo rechazó porque no era ese su destino. Fue adalid de la frontera y capitán de lanzas en la guerra de Granada. Mandaba y combatía a pie y a caballo, y siempre protegió a sus hombres. Escaló el primero una muralla y estuvo peleando agarrado a una almena. Su buen hacer atrajo la atención de los Reyes que después llevaron nombre de Católicos, que le brindaron su amistad y confianza. El rey Fernando le dio el mando de un cuerpo expedicionario muy pequeño, el primero que salía de España en muchos años, y con él expulsó a los franceses del reino de Nápoles. Vino una paz ficticia, los franceses volvieron a invadir el rearme y Gonzalo volvió a echarlos. Fue amigo de sus amigos, y de sus enemigos; fiel a sus hombres, fiel a sus hombres, a su esposa y a sus reyes. Exhortó al Papa a que llevara una vida ordenada. Regaló un reino a su rey. Por lealtad a su rey renunció a ser rey, y por no servir a otra bandera rehusó las ofertas de Génova, Venecia, del Emperador y del Papa, que lo querían para mandar sus ejércitos. Fue un guerrero elfo y un general excelente. Fue el Gran Capitán?.
    Mis felicitaciones, Fernando.


    Publica Enrique Vila?Matas, puede que el mejor escritor español vivo, su DIETARIO VOLUBLE en Anagrama. Los que pudimos leer algunos capítulos en los sueltos en donde apareció ? la edición de El País de Barcelona ? estamos de enhorabuena. El escritor barcelonés ficciona la realidad como sólo él sabe hacerlo, con apuntes reflexivos en donde brilla su elegancia como escritor y ese fino humor que siempre encontramos soterrado en sus páginas. Hay que comprarlo y leerlo.

    Muy avanzado, con galeradas, el libro que edita Juan Bas con el título LO BREVE SI BREVE y en el que comparto páginas con un elenco de destacados colegas y amigos entre los que uno se siente muy a gusto y bien acompañado: Elia Barceló, Miguel González San Martín, Manuel Hidalgo, Fernando Marías, Andreu Martín, Gustavo Martín Garzo, Alfonso Mateo-Sagasta, Marta Rivera de la Cruz, José Carlos Somoza, David Torres y Pedro Ugarte. El mío se titula MIS QUINCE MINUTOS CON NORMA y ya pueden suponer quién es la chica de la película. La portada, el fotograma más provocativo de la historia del cine, ante el que, aún hoy, resulta imposible no cerrar los ojos. Vayan adivinando.


    Libro en ciernes el que prepara Eduard Pascual y cuyo título provisional es CODEX 10. Conjunto de relatos de corte policial inspirados en casos reales. Todo sería muy normal si no resultara que Eduard Pascual es mosso de esquadra de la Generalitat, osea, policía, con lo que juega con bastante ventaja. Y además que escribe endemoniadamente bien sobre lo que conoce. De momento le han salido un montón de padrinos: Andreu Martín, Rosa Montero,Raúl Argemí, Fernando Marías, José Carlos Somoza, Carlos Salem...y yo mismo. Espero ver pronto en papel el libro y el relato que me tocó leer y recomendar: JUBILACIÓN DE UN MECÁNICO.


    Ya está disponible, si lo quieren leer en papel, el relato con el que gané el último premio Miguel Cabrera, CANCIÓN DE MUERTE EN MORALZARZAL, magníficamente editado por el ayuntamiento de Morón de la Frontera. Comparto páginas con José Luis Hernández Garvi ? EL EFECTO MARIPOSA ? y Alberto Fernández González ?SEÑOR JUEZ, los dos finalistas. Pueden pedir ejemplares al ayuntamiento de esa localidad andaluza.

    bibliotecamoron@telefonica.net

    De premios
    Nos temíamos que le tocara el turno a un norteamericano, o a un inglés, pero no, ha sido un consagrado italiano, Andrea Camilleri, quien recoge el testigo de las manos de González Ledesma en la última edición del premio RBA de novela negra. El año que viene Mankel se llevará el trofeo y la pasta. Bueno es saberlo para no gastarse papel ni sellos de correos.

    De Blogs
    Dos nuevos blogs que añado gustosos a mis favoritos. EL SUEÑO DE LAS PALABRAS, el blog literario de Felisa Moreno Ortega, una bitácora hermosa, lírica e interesante, y EL BLOG DE FRANCISCO GONZÁLEZ LEDESMA, gran amigo y mejor escritor que vive momentos de oro en su ya dilatada carrera como autor.


    De eventos culturales
    Carlos Salem, amigo y escritor recientemente galardonado con el premio Silverio Cañada y que regenta un bar en Madrid llamado Bukowski ? por el premio, que es un recordatorio a mi primer editor, y por el sempiterno bebedor y escritor norteamericano que pasó a mejor vida cuando dejó los alcoholes de la calle por otros más refinados, va toda mi simpatía ? me envía información, que reproduzco, sobre los actos que tendrán lugar en su tugurio literario.
    Nacen los SABADOS NEGROS en el BUKOWSKI CLUBEl próximo sábado 13 de septiembre, a partir de las 21.00 horas, comenzará una nueva a actividad en el BUKOWSKI CLUB de Madrid. Los SABADOS NEGROS nacen con la vocación de convertirse en un punto de encuentro y debate entre escritores, lectores y aficionados al género policial. En esta primera fase tendrá una frecuencia mensual, aunque no descartamos incrementar el número de sábados si la propuesta tiene aceptación, o para recibir a autores de paso en la ciudad.Cada Sábado negro a tendrá un tema central, con la participación de un autor o especialista del género,mesas redondas, canje de novelas policiales y debates. La intención es generar un lugar en el que todos los interesados por la literatura policial puedan intercambiar experiencias, datos y conocimientos.Para llevar adelante el programa contamos con la colaboración de varios "implicados" en la materia, como la Libreria Estudio en Escarlata, el crítico y periodista David G. Panadero, y el especialista en el género Enrique Bienzobas, entre otros.El primer encuentro, el ?ábado 13 a las 21.00 hora,s girará en torno a la figura de Sherlock Holmes y contará con la presencia de Jesús Urceloy, uno de los más destacados expertos en el tema. La entrada es libre como en todas las actividades organizadas en el BUKOWSKI CLUB, pero el aforo es limitado.Cualquier interesado en participar, proponer un tema o un experto, puede hacerlo directamente en el local del BUKOWSKI CLUB (Calle San Vicente Ferrer, 25, Metro Tribunal), o por mail a
    bukowskiclub@gmail.comInés Pradilla & Carlos Salem

    De frivolidades
    Desmiente Josémari ser el padre del niño-a que espera la ministra de justicia del gobierno de Sarkozy, Rachida Dati, que como todas las ministras francesas tiene un atractivo de mil demonios, con lo que uno no sabe si ésa es una condición sine qua non para estar en el gobierno. No sé a quién se le ha ocurrido semejante despropósito. Cuesta imaginar encamados a ambos protagonistas de la noticia y no sé que tal se le da el francés al ex presidente que hablaba catalán en la intimidad, suponemos que con su santa esposa. No sé qué tendrá que decir, a todo esto, Ana Botella, máxime cuando no hace mucho se relacionó a su marido con la paternidad de Cayetana Guillén Cuervo. ¡Qué manía con hacer padre a Aznar!

    De política
    Una cosa es lo que queramos aquí, en Europa, y otra, muy distinta, lo que elijan allá, en EEUU. Para empezar vota un 30%. Y aunque no nos guste McCain, y menos la señorita Palin, a cuyo lado el presidenciable republicano en un hippie del 68, las encuestas, a día de hoy, le otorgan una clara victoria sobre Obama que tiene en contra lo de ser algo negro, demasiado inteligente, muy joven, liberal y educado en la élite, lo que en Estados Unidos es una clara desventaja. Recordemos que George W. Bush, un patán de pueblo que no tenía claro ni el mapa del mundo que iba a dominar, revalidó su mandato a pesar de todos los desastres de sus cuatro años de gobierno porque era un tipo chistoso que conectaba con el americano medio que se acababa de enterar dónde estaba Irak porque lo había invadido. Maravillosa la frase de Ambrose Bierce que sigue vigente: «La guerra es el camino que Dios ha elegido para enseñarnos geografía».
    Ya me lo advierte mi gran amigo Rolando Hinojosa desde Texas con una predicción demoledora: McCain será el próximo presidente de EEUU.

    De aniversario
    En un día como éste, de un año ya lejano, vine al mundo y todavía ando desorientado sobre mi papel en el teatro de la vida por el que sigo dando tumbos como cuando tenía catorce años, pero con canas el asunto es más grave. De la exultante juventud, con ramalazos de perro verde, figura quijotesca que se apoyaba en una columna de la facultad de letras, ajeno al mundo, enfrascado en mi querido Cortázar? de esa época guardo la manía de pasear con libros en la mano, aunque no los lea? a esta madurez desorientada, el tiempo pasó a velocidad de crucero sin saber muy bien en qué lo empleé: suerte de los libros y los hijos que dejan una constancia positiva de ese paseo y le perpetúan a uno cuando sólo sea cenizas. No sé lo que me espera, aunque lo intuyo, pero acepto todo menos la decadencia. El día que no pueda subir a mi bici de montaña, o me quede pasmado ante la página en blanco, que alguien me dé el tiro de gracia. ¿Para qué sirve un caballo cojo?
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    LA CIUDAD

    Posted: 10-September-2008, 5:09pm CEST by José Luis Muñoz
    VARANASILA CIUDAD DE LOS MUERTOS (1) texto y fotos José Luis Muñoz
    El tren nocturno que cojo en Agra, en una estación oscura y sucia, con gente durmiendo en los andenes, bandadas de ratas que pululan por las vías y suben a los vagones, quizá por los retretes, con compartimentos en los que, pese al aire acondicionado, las cucarachas campan a sus anchas, me deja doce horas después en el andén de Varanasi o Benarés, la mítica ciudad del Ganges a la que los hinduistas van a morir y ser quemados con la esperanza de acabar así con el ciclo interminable de reencarnaciones. El tipo de la agencia me espera en el andén con un cártel y contrata los servicios de un par de maleteros ?suelen ser éstos viejos escuálidos, que a duras penas pueden con las maletas colocadas sobre sus cabezas protegidas por turbantes, un trabajo duro que no quieren hacer los más jóvenes y en el que se dejan la piel ? a los que debo de dar doscientas rupias, cien por bulto. Es mediodía y la ciudad hierve en medio de un caos organizado en el que vacas, perros, monos, ciclistas, motoristas y tuk?tuks son evitados por el coche que toca constantemente el claxon para advertir su presencia. El hotel, lujoso, puede que uno de los más lujosos de mi periplo por la India, para hacer de ese modo más soportable la estancia en la ciudad mas miserable y sucia del subcontinente, está en medio de ninguna parte, a tres kilómetros del Ganges, en una calle concurrida de tráfico frenético que permanece inundaba y sin que se sepa bien por qué, en cuyos charcos, que casi son lagos, la gente se hunde, los ciclistas pedalean y las motos levantan cortinas de agua intentando mantener el equilibrio.
    Es casi la hora de la comida. El tren debía de haber llegado a Vanarasi con las primeras luces del día. Los frecuentes retrasos hacen que se haya presentado en la ciudad seis horas más tarde, pero nadie se inmuta, no había hojas de reclamaciones en la estación de partida ni en la de llegada. A uno le empieza a calar ese conformismo que se palpa en la India, el fatalismo de que las condiciones sociales, inhumanas a mis ojos, nadie las puede cambiar y hay que aprender a convivir en medio del caos y la miseria.
    La comida está buena. Soy uno de los pocos comensales en el aséptico restaurante, cuyas cortinas permanecen celosamente bajadas para no desvelar el miserable entorno de casas semiderruidas, de dos plantas, con las paredes ennegrecidas por la humedad, que rodean el hotel. El arroz con pollo está bueno, es suave, y ya casi mi paladar se está acostumbrando a los enormes botellones de cerveza Kingfisher que me sigue pareciendo la peor del mundo. Me arriesgo y pido un helado de vainilla y trato de no enterarme, pretextando mi inglés infame, cuando el locuaz camarero me dice que cuando acabe su jornada laboral le acompañe a su casa en donde tiene un pequeño bazar. Constato que detrás de todo hindú hay siempre un vendedor.
    ?Sorry, i spike little english.
    Quiero ir al Ganges. O Ganga, que es el nombre con que los hindúes nombran al río sagrado que nace en el Himalaya, dios en un país colmado de los dioses más diversos, hasta 32.000 tantos como especies animales que han encontrado en ese territorio su paraíso. A la salida del hotel, justo en donde empieza la zona de charcos que lo aísla y hace necesario el transporte público a no ser que te arriesgues a hundir los pies en el cenagal, un tipo con bigote y nociones de inglés parece controlar el negocio de los tuk?tuks de la zona, esos taxis económicos que son motocarros que se meten por los sitios más inverosímiles y que ya conocía cuando estuve en Tailandia. Tras el agotador regateo, bajo un sol de muerte, sintiendo en la piel la humedad pegajosa de la ciudad, que me va a acompañar durante toda la estancia, rebajo el precio de 800 rupias inicial a 400, y sé que pago en exceso, pero con la condición de que me deje en la ribera del Ganges, me permita callejear sin agobios y me devuelva al hotel cuando oscurezca. Un tipo mayor con bigote y pelo grisáceo, me invita a su carromato tras intercambiar unas cuantas palabras con quien hace de patrón. Y partimos.
    En nada difiere Varanasi de la vorágine de otras ciudades de la India, salvo en que aquí todo parece más ruinoso, el ruido es, aún, más ensordecedor, y la abundancia de vacas sagradas blancas ? las negras, las pardas, no son sagradas, pero a nadie se le ocurre hincarles el diente ? se hace más patente, cruzando las calles, deteniéndose, echándose en ellas, tranquilamente, obligando a los conductores de coches, motos, tuk?tuks, bicicletas y rick?shaws a sortearlos. No hay atascos, a pesar de la densísima circulación, de que en la calle no hay un solo espacio libre de vehículo, porque todo vehículo, por su condición, está en permanente progresión, porque la bicicleta, la moto, el tuk?tuk o el coche nunca están quietos, zigzaguean constantemente, avanzan, aunque sea un milímetro, abriéndose paso en la vorágine circulatoria y buscando su propio espacio, y no hay guardias de circulación, mejor, porque cuando aparece uno e intenta reconducir el caos inevitablemente lo producen y la circulación se colapsa entonces.
    Desembocamos, tras haber recorrido kilómetros de calles de los que el asfalto huyó y el socavón no es excepción sino la norma, en una laguna urbana de varios palmos de profundidad. Los peatones, con los pantalones arremangados, hunden sus pies en esa agua sucia que se filtra del Ganges, que tiene oleaje, mientras mi tuk?tuk sumerge sus diminutas ruedas en el lago y yo, instintivamente, levanto las piernas, para no mojarme, las mantengo en vilo.
    ?¿Monzón? ? pregunto.
    ?No, Monzón ya pasó. Agua Ganga.
    Realmente resulta imposible acercarse al río como no se coja uno de esos taxis populares. El laberinto de calles me alerta de que llegamos a la ciudad vieja. Las vías son estrechas, apenas permiten el paso de un vehículo, y mi conductor aun es capaz, sin esfuerzo, de sortear al mismo tiempo un puesto de verduras, sin tirar ni un solo tomate al suelo, y la vaca que reposa echada en medio de la infecta calleja sobre el lecho de sus propias heces. Porque Varanasi, la ciudad santa de la India, una de las ciudades más sucias del mundo, está salpicada por la mierda de las cientos de vacas que pululan indolentes por sus calles y se alimentan de las basuras que nadie retira, a la que se añade la de los monos, perros y humanos. Pronto la pituitaria, acostumbrada a esa mezcla de olores infames sobre los que prevalecen el perfume de las especias o la madera de sándalo, se habitúa. Y el ojo humano es capaz de extraer la hermosura de ese inmenso basurero en donde no existe porción de calle limpia ni pared que no exude una putrefacta humedad.
    ?Ganga?y señala un estrecho y oscuro callejón que nace en el túnel de una vivienda tras detener el petardeo del vehículo al que ya me he acostumbrado y echo de menos, como su frenético traqueteo.
    Le hago señas de que me espere. No hay problema. Nadie en su sano juicio es capaz de salir de ese laberinto de callejas, por cuyos laterales corren los desagües de las viviendas, ni va a coger otro tuk?tuk, ni va a perderse por la ciudad sin pagar, porque efectivamente se perderá. Antes de entrar en el túnel me cruzo con un puñado de jóvenes monjes hinduistas, con el cráneo rapado, que sale de su convento. Quizá la vida religiosa sea la mejor manera de sortear la miseria, te garantiza techo, comida y una cierta formación, como en la España de la posguerra que ya se nos ha olvidado, llena de moscas y miseria, de niños rapados con sarna en los orfelinatos y hombres con refajo y boina. Ya en el túnel debo esquivar un cuerpo tendido, un hombre joven y en los huesos, que nadie sabe si está vivo o muerto, a cuyo alrededor duerme un grupo de perros que también parecen estar esperando el último suspiro. Nadie le toca, lo mueve, se apiada de él. La vida y la muerte es un ciclo natural que carece de dramatismo en Varanasi. Y al final de ese túnel oscuro, húmedo, cálido hasta el desmayo, por el que me tambaleo mientras sudo a chorros ? nunca había visto el sudor propio saltando de la piel como en Varanasi, nunca las gotas perlando de mi piel como una fuente, convirtiendo pantalón y camisa en una bayeta ?aparece un gath, uno de esos templos que se alzan al pie de las escalinatas que bajan al río y en cuyos túmulos arden los cadáveres. No hay muertos, sólo un grupo humano que chapotea en las aguas infectas, un padre que sumerge a su hija en el río lodoso, una mujer gruesa, con el cráneo rasurado ?señal de que está de duelo?, que se moja el rostro con el agua bendita, y el río, plácido, ocre, inmenso, de cuatro kilómetros de ancho, con la jungla enfrente, y cincuenta metros en su parte más honda, por donde bajan nenúfares confundidos con las cenizas de los muertos. Pienso en ?El río? de Jean Renoir.
    Un monje de un cercano templo hinduista, de espantoso exterior pintado a rayas blancas y rojas, como la camiseta de un club de futbol o un antiguo colchón, me invita a entrar en su santuario. Me arrepiento enseguida de aceptar su envite. En Varanasi, cosa que no he hecho en otros lugares de la India, me he pertrechado de gruesos calcetines de lana gruesa, porque para entrar en ese templo, el más sucio y cochambroso que recuerdo, húmedo en su suelo y paredes, cubierto por una capa de flores en putrefacción, que nadie barre, y destilan un líquido mortuorio, y punteado, de vez en cuando, por la deyección inequívoca de algún mono, hay que descalzarse, y bendigo mi idea de protegerme la planta del pie de esa suciedad infecta que, junto al calor, hacen que la atmósfera allí dentro sea irrespirable, que sude a chorros, que trastabille hasta el punto de perder el equilibrio. ¿Realidad o pesadilla?
    Un macaco irrumpe, profiriendo chillidos, por el techo del templo, y el monje de rostro famélico y mirada acerada, con los ojos pintados de negro ?lo mismo hacen los niños, y realmente no les favorece ? y delgado bigote, lo expulsa de un campanillazo. Un grupo de personas ora, en la conocida posición de flor de loto, en el sancta santorum, una letanía adormecedora y se me advierte que no los importune con mi cámara de fotos. Y mi guía monje se detiene ante cada uno de sus altares, me explica cada una de las inscripciones, identifica a cada uno de sus dioses ? ya conozco a Ganesha, el feo dios elefante reencarnación de Visnú al que se le reza para que te favorezca en los negocios, pero me quedo con ganas de que me explique quién es un dios más feo aun, una especie de pastilla de jabón usada de color naranja que veo por todas partes ?, me muestra cada uno de los recovecos de ese templo maldito del que, por un instante, calibro la posibilidad de salir corriendo, zambullirme en el Ganges y dejarme llevar por la corriente a otro Gath, pero me puede la educación y el respeto y asiento las explicaciones prolijas de mi guía santo con un mecánico Very interesant.
    Cuando alcanzo la puerta del templo, al cabo de media hora de explicaciones que no he entendido, estoy tan eufórico de sentir la caricia de la brisa y de no haber perecido en esa visita guiada, que le pongo un billete de cien rupias en la mano como donación y le digo, en mi inglés macarrónico, que me ha parecido muy interesante su interminable explicación, pero el monje no se conforma, acepta el donativo y pide otro tanto para él aduciendo que tiene hambre. Se lo doy, claro. Uno ya empieza a estar habituado a ese gesto de abrir el billetero constantemente y repartir rupias a diestro y siniestro, ya tiene presupuestado ese dinero de calle que encarece un viaje que parece barato y no lo es tanto. India es el país de las propinas. Cada acto, hasta el más nimio, hasta que te abran la puerta de un vehículo, lleva aparejada una cantidad de rupias.
    Deambulo por esa calle paralela que discurre a orillas del Ganges cuando las luces de los tenderetes se encienden para que brille la mercadería. Hay, en una de las bocacalles, junto a un endiablado entramado de cables de luz que se cruzan sobre un poste que a duras penas aguanta ese cableado insensato y echa raíces en el río, una pastelería con un mostrador de dulces apetitosos, bolitas de coco y almendras untadas con miel, en las que se ceban miríadas de abejas anaranjadas y enormes; hay un tipo que remueve un barreño de leche, en donde se ahogan las moscas, para elaborar yogurt. Y tiendas de retales, saris, zapatos, orfebres, peluqueros, verdulerías ? no hay país en el mundo que de la sosa verdura haga apetitosos platos?. La campana de un templo de Krisna resuena en la calleja anunciando que el día acaba y de dentro me llega la popular melodía ?Hare Krisna, Hare Hare, Hare Krisna, Hare Rama?. Tendría aspecto de santón, podría pasar perfectamente por uno de ellos ? camisa india color azafrán, comprada en Jesailmer, pantalón arrugado de lino blanco, sandalias y barba ? si no fuera por la cámara de fotos. Encuentro, dos horas más tarde, el taxi donde lo he dejado, y al conductor dormido. Lo despierto tosiendo.
    ?Al hotel.
    Pero no me lleva al hotel, claro, sino al barrio musulmán de la ciudad, en donde se concentran los tejedores. El fragor de los telares preside ese reducto que está algo más limpio que otros de la ciudad. En cada una de las casas de ese barrio sinuoso, se trabaja agrupados en clanes familiares utilizando para elaborar el estampado de la tela una curiosa plantilla perforada, como las viejas fichas de los ordenadores. Tras la visita por los telares me pasan a la tienda almacén con la esperanza de que haga una buena compra y deje una sustanciosa comisión al taxista. Esta vez no, ya estoy saturado de compras, y cuando me alzo del suelo acolchado en donde he permanecido, con las piernas cruzadas, para recuperar las sandalias que he dejado en la calle, el vendedor patrono, un indio musulmán de aspecto colérico, hace gestos de enfado, mostrándome la molestia que se ha tomado sacándome centenares de telas preciosas de los anaqueles sin fondo de su tienda. Hago un expresivo gesto de que no tengo dinero, que lo enfada más aún, y le digo al frustrado taxista que me lleve de una vez por todas al hotel fortaleza en donde me relajo con una ducha y el aire acondicionado.
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    LA FIRMA INVITADA

    Posted: 10-September-2008, 4:33pm CEST by José Luis Muñoz
    Ricardo Bada, uno de esos amigos que uno se echa en la red, me remitió este texto de Galeano que, como todo lo que sale de su pluma, es lúcido y certero. Al suscribirlo al cien por cien, ahí va, para que reflexionen sobre sus palabras los que se acerquen al blog.

    Eduardo Galeano (Montevideo, 1940) periodista y escritor uruguayo, una de las personalidades más destacadas de la literatura iberoamericana cuyos libros han sido traducidos a varios idiomas. Sus trabajos trascienden géneros ortodoxos, combinando documental, ficción, periodismo, análisis político e historia. Galeano niega ser un historiador: "Soy un escritor que quisiera contribuir al rescate de la memoria secuestrada de toda América, pero sobre todo de América Latina, tierra despreciada y entrañable". Se clasifica como un periodista que estudia la globalización y sus efectos negativos.
    Las venas abiertas de América Latina (1971) es su obra más conocida, un acta de acusación de la explotación de Latinoamérica por poderes extranjeros a partir del siglo XV. Su extensa bibliografía y minuciosa investigación permitió al autor plasmar crudamente la problemática sociológica, económica y política de América Latina.
    Memoria del fuego, obra ampliamente aclamada por los críticos, es un relato de la historia de América dividido en tres tomos. Sus personajes son figuras históricas, generales, artistas, revolucionarios, obreros, conquistadores y conquistados, quienes son presentados en episodios breves que reflejan a su vez la historia colonial del continente. Comienza por los mitos de creación pre-colombinos y culmina en la década de 1980.
    Ha sido galardonado con el Premio Casa de las Américas en dos ocasiones: en 1975 con la novela La canción de nosotros, y en 1978 con Días y noches de amor y de guerra, de género testimonial.


    CLASE MAGISTRAL
    Cuando fueron desalojados del Paraíso, Adán y Eva se mudaron al África, no a París.Algún tiempo después, cuando ya sus hijos se habían lanzado a los caminos del mundo, se inventó la escritura. En Irak, no en Texas.También el álgebra se inventó en Irak. La fundó Mohamed al-Jwarizmi, hace mil 200 años, y las palabras algoritmo y guarismo derivan de su nombre.Los nombres suelen no coincidir con lo que nombran. En el British Museum, pongamos por caso, las esculturas del Partenón se llaman ' mármoles de Elgin', pero son mármoles de Fidias. Elgin se llamaba el inglés que las vendió al museo.Las tres novedades que hicieron posible el Renacimiento europeo, la brújula, la pólvora y la imprenta, habían sido inventadas por los chinos, que también inventaron casi todo lo que Europa reinventó.
    Los hindúes habían sabido antes que nadie que la Tierra era redonda y los mayas habían creado el calendario más exacto de todos los tiempos.En 1493, el Vaticano regaló América a España y obsequió el África negra a Portugal, 'para que las naciones bárbaras sean reducidas a la fe católica'. Por entonces, América tenía 15 veces más habitantes que España y el África negra 100 veces más que Portugal.Tal como había mandado el Papa, las naciones bárbaras fueron reducidas. Y muy.Tenochtitlán, el centro del imperio azteca, era de agua. Hernán Cortés demolió la ciudad, piedra por piedra, y con los escombros tapó los canales por donde navegaban 200 mil canoas. Ésta fue la primera guerra del agua en América. Ahora Tenochtitlán se llama México DF. Por donde corría el agua, corren los autos.
    El monumento más alto de la Argentina se ha erigido en homenaje al general Roca, que en el siglo XIX exterminó a los indios de la Patagonia.La avenida más larga del Uruguay lleva el nombre del general Rivera, que en el siglo XIX exterminó a los últimos indios charrúas.John Locke, el filósofo de la libertad, era accionista de la Royal Africa Company, que compraba y vendía esclavos.Mientras nacía el siglo XVIII, el primero de los borbones, Felipe V, estrenó su trono firmando un contrato con su primo, el rey de Francia, para que la Compagnie de Guinée vendiera negros en América. Cada monarca llevaba un 25 por ciento de las ganancias.Nombres de algunos navíos negreros: Voltaire, Rousseau, Jesús, Esperanza, Igualdad, Amistad. Dos de los Padres Fundadores de Estados Unidos se desvanecieron en la niebla de la historia oficial. Nadie recuerda a Robert Carter ni a Gouverner Morris. La amnesia recompensó sus actos. Carter fue el único prócer de la independencia que liberó a sus esclavos. Morris, redactor de la Constitución, se opuso a la cláusula que estableció que un esclavo equivalía a las tres quintas partes de una persona.El nacimiento de una nación, la primera superproducción de Hollywood, se estrenó en 1915, en la Casa Blanca. El presidente Woodrow Wilson la aplaudió de pie. Él era el autor de los textos de la película, un himno racista de alabanza al Ku Klux Klan.Desde el año 1234, y durante los siete siglos siguientes, la Iglesia católica prohibió que las mujeres cantaran en los templos. Eran impuras sus voces, por aquel asunto de Eva y el pecado original.En el año 1783, el rey de España decretó que no eran deshonrosos los trabajos manuales, los llamados 'oficios viles', que hasta entonces implicaban la pérdida de la hidalguía.Hasta el año 1986 fue legal el castigo de los niños en las escuelas de Inglaterra, con correas, varas y cachiporras.En nombre de la libertad, la igualdad y la fraternidad, la Revolución Francesa proclamó en 1793 la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Entonces, la militante revolucionaria Olympia de Gouges propuso la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana. La guillotina le cortó la cabeza.Medio siglo después, otro gobierno revolucionario, durante la Primera Comuna de París, proclamó el sufragio universal. Al mismo tiempo, negó el derecho de voto a las mujeres, por unanimidad menos uno: 899 votos en contra, uno a favor.La emperatriz cristiana Teodora nunca dijo ser revolucionaria, ni cosa por el estilo. Pero hace mil 500 años el imperio bizantino fue, gracias a ella, el primer lugar del mundo donde el aborto y el divorcio fueron derechos de las mujeres.El general Ulises Grant, vencedor en la guerra del norte industrial contra el sur esclavista, fue luego presidente de Estados Unidos. En 1875, respondiendo a las presiones británicas, contestó:«Dentro de 200 años, cuando hayamos obtenido del proteccionismo todo lo que nos puede ofrecer, también nosotros adoptaremos la libertad de comercio».Así pues, en el año 2075, la nación más proteccionista del mundo adoptará la libertad de comercio.Lootie, Botincito, fue el primer perro pequinés que llegó a Europa. Viajó a Londres en 1860. Los ingleses lo bautizaron así, porque era parte del botín arrancado a China, al cabo de las dos largas guerras del opio.Victoria, la reina narcotraficante, había impuesto el opio a cañonazos. China fue convertida en una nación de drogadictos, en nombre de la libertad, la libertad de comercio.En nombre de la libertad, la libertad de comercio, Paraguay fue aniquilado en 1870. Al cabo de una guerra de cinco años, este país, el único país de las Américas que no debía un centavo a nadie, inauguró su deuda externa. A sus ruinas humeantes llegó, desde Londres, el primer préstamo. Fue destinado a pagar una enorme indemnización a Brasil, Argentina y Uruguay. El país asesinado pagó a los países asesinos, por el trabajo que se habían tomado asesinándolo.Haití también pagó una enorme indemnización. Desde que en 1804 conquistó su independencia, la nueva nación arrasada tuvo que pagar a Francia una fortuna, durante un siglo y medio, para expiar el pecado de su libertad.Las grandes empresas tienen derechos humanos en Estados Unidos. En 1886, la Suprema Corte de Justicia extendió los derechos humanos a las corporaciones privadas, y así sigue siendo.Pocos años después, en defensa de los derechos humanos de sus empresas, Estados Unidos invadió 10 países, en diversos mares del mundo.Entonces Mark Twain, dirigente de la Liga Antiimperialista, propuso una nueva bandera, con calaveritas en lugar de estrellas, y otro escritor, Ambrose Bierce, comprobó:«La guerra es el camino que Dios ha elegido para enseñarnos geografía».Los campos de concentración nacieron en África. Los ingleses iniciaron el experimento, y los alemanes lo desarrollaron. Después Hermann Göring aplicó, en Alemania, el modelo que su papá había ensayado, en 1904, en Namibia. Los maestros de Joseph Mengele habían estudiado, en el campo de concentración de Namibia, la anatomía de las razas inferiores. Los cobayos eran todos negros.En 1936, el Comité Olímpico Internacional no toleraba insolencias. En las Olimpiadas de 1936, organizadas por Hitler, la selección de futbol de Perú derrotó 4 a 2 a la selección de Austria, el país natal del Führer. El Comité Olímpico anuló el partido.A Hitler no le faltaron amigos. La Fundación Rockefeller financió investigaciones raciales y racistas de la medicina nazi. La Coca-Cola inventó la Fanta, en plena guerra, para el mercado alemán. La IBM hizo posible la identificación y clasificación de los judíos, y ésa fue la primera hazaña en gran escala del sistema de tarjetas perforadas.En 1953 estalló la protesta de la clase trabajadora en la Alemania Socialista. Los trabajadores se lanzaron a las calles y los tanques soviéticos se ocuparon de callarles la boca. Entonces Bertolt Brecht propuso: «¿No sería más fácil que el gobierno disuelva al pueblo y elija otro?»
    Operaciones de marketing. La opinión pública es el target. Las guerras se venden mintiendo, como se venden los autos.En 1964, Estados Unidos invadió Vietnam, porque Vietnam había atacado dos buques de Estados Unidos en el golfo de Tonkin. Cuando ya la guerra había destripado a una multitud de vietnamitas, el ministro de Defensa, Robert McNamara, reconoció que el ataque de Tonkin no había existido.Cuarenta años después, la historia se repitió en Irak. Miles de años antes de que la invasión estadounidense llevara su 'Civilización' a Irak, en esa tierra bárbara había nacido el primer poema de amor de la historia universal. En lengua sumeria, escrito en el barro, el poema narró el encuentro de una diosa y un pastor. Inanna, la diosa, amó esa noche como si fuera mortal. Dumuzi, el pastor, fue inmortal mientras duró esa noche.El Aleijadinho, el hombre más feo del Brasil, creó las más hermosas esculturas de la era colonial americana.El libro de viajes de Marco Polo, aventura de la libertad, fue escrito en la cárcel de Génova.Don Quijote de La Mancha, otra aventura de la libertad, nació en la cárcel de Sevilla.Fueron nietos de esclavos los negros que generaron el jazz, la más libre de las músicas. Uno de los mejores guitarristas de jazz, el gitano Django Reinhardt, tenía no más que dos dedos en su mano izquierda.
    No tenía manos Grimod de la Reynière, el gran maestro de la cocina francesa. Con garfios escribía, cocinaba y comía.
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    LOS LIBROS DE MIS AMIGOS

    Posted: 10-September-2008, 4:23pm CEST by José Luis Muñoz

    Conocí a David Torres en una Semana Negra, en Gijón, hace cinco años. Me lo presentó Juan Bas, que le consultaba tecnicismos de boxeo para LA CUENTA ATRÁS en la terraza del mítico Don Manuel. Ambos eran aficionados a ese deporte y, ocasionalmente, practicantes. Luego, este año, tuve la suerte de coincidir con él en un par de ocasiones: la feria del libro de Sevilla y en la Semana Negra con ocasión de la promoción de NIÑOS DE TIZA por su parte y EL MAL ABSOLUTO, por la mía. Además de escritor de raza es un contador de chistes desternillantes, casi tan bueno como Juan. Si se junta con David Panadero, la combinación suele ser explosiva.

    NIÑOS DE TIZA
    (Algaida, 2008) de David Torres
    Mucho se hacen esperar los libros de David Torres. Un buen puñado de años, cinco, los que van desde EL GRAN SILENCIO, finalista del premio Nadal, a NIÑOS DE TIZA, premio Tigre Juan, que podría considerarse una secuela del primero. Pero mientras tanto el escritor madrileño no ha perdido el tiempo y tiene una cita continuada en las columnas del diario El Mundo en el que es un asiduo colaborador con artículos de brillante factura que ha recopilado en otro hermoso libro: BELLAS Y BESTIAS, un conjunto de retratos magistrales.
    Vuelve NIÑOS DE TIZA al barrio, por el que Torres siente una especial querencia al definirse como niño de la última generación que utilizó la calle como patio de juegos ? los niños de ahora no saben lo que es girar una peonza, jugar a las canicas, hacer carreras de chapas ni nada que se le parezca ? del que volvían con heridas de guerra, esos costrones que siempre caían antes del tiempo y sobre los que las madres aplicaban algodones con agua oxigenada que quemaban como el demonio. En un mundo de realidad virtual eso suena a cosas del Pleistoceno, pero David Torres es joven, pertenece a esa generación que vivió, de pantalón corto, el final de la dictadura de Franco.
    De esos niños del barrio de San Blas trata la novela de David Torres, de los de su barrio entre los que David jugaba en las postrimerías del franquismo como cierre de una etapa vital a partir de la cual las cosas iban a ser diferentes y se perderían las calles a favor de los coches, de los niños que, ya en el colegio, perfilan su personalidad, y de su deriva cuando se hacen mayores, de cómo ya entonces eran amigos o enemigos y de como esa relación se agudiza y se vuelve más tensa cuando crecen, de cómo esos enfrentamientos a puñetazos o pedradas en los váteres, fuera de clase, se convierten luego en cuchilladas o pistoletazos en las calles de la ciudad, porque la novela de David Torres tiene un pie en la nostalgia, que mira con ternura, y otro en la novela negra cuyos entresijos domina a la perfección con párrafos de una dureza extrema, saltando en el tiempo, constantemente, sin que se resienta un ápice su impecable estructura narrativa.
    NIÑOS DE TIZA es una novela maravillosamente bien escrita, con una prosa cuidada en extremo, evocadora de un tiempo pasado que recuerda, a veces, a la mejor película de Sergio Leone que seguro David tiene entre sus favoritas: ERASE UNA VEZ AMÉRICA. Personajes de carne y hueso, como el turbio y violento, pero entrañable matón, Roberto Esteban que vive de dar palizas previo contrato y protagoniza su novela, como ya lo hiciera en EL GRAN SILENCIO, y la troupe de secundarios de lujo como el Chapas, Romero.., perfectamente dibujados, confirman a David Torres como un narrador extraordinario que domina los entresijos del lenguaje y juega con él con maestría, oscilando entre el lirismo y la barbarie. Nos encontramos, y seguro que le agradará mi observación, ante un muy digno sucesor de la prosa de Juan Marsé: ambos, como también lo hace González Ledesma, tienen el barrio muy metido en el corazón.
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    EL FOTÓGRAFO

    Posted: 10-September-2008, 4:00pm CEST by José Luis Muñoz
    GERVASIO SÁNCHEZ¿Debe de ser el fotógrafo un testigo moral de lo que sucede a su alrededor y recoge su cámara de fotos? ¿Es la fotografía un arma de denuncia social, además de un arte? De todo esto nos da una lección moral el fotógrafo Gervasio Sánchez, al recoger el premio Ortega y Gasset de fotografia. A continuación su discurso, que no tiene desperdicio y es el pie de foto de sus instantáneas.


    Estimados miembros del jurado, señoras y señores:Es para mí un gran honor recibir el Premio Ortega y Gasset de Fotografía convocado por El País, diario donde publiqué mis fotos iniciáticas de América Latina en la década de los ochenta y mis mejores trabajos realizados en diferentes conflictos del mundo durante la década de los noventa, muy especialmente las fotografías que tomé durante el cerco de Sarajevo.Quiero dar las gracias a los responsables de Heraldo de Aragón, del Magazine de La Vanguardia y la Cadena Ser por respetar siempre mi trabajo como periodista y permitir que los protagonistas de mis historias, tantas veces seres humanos extraviados en los desaguaderos de la historia, tengan un espacio donde llorar y gritar. No quiero olvidar a las organizaciones humanitarias Intermon Oxfam, Manos Unidas y Médicos Sin Fronteras, la compañía DKV SEGUROS y a mi editor Leopoldo Blume por apoyarme sin fisuras en los últimos doce años y permitir que el proyecto Vidas Minadas al que pertenece la fotografía premiada tenga vida propia y un largo recorrido que puede durar décadas.Señoras y señores, aunque sólo tengo un hijo natural, Diego Sánchez, puedo decir que como Martín Luther King, el gran soñador afroamericano asesinado hace 40 años, también tengo otros cuatro hijos víctimas de las minas antipersonas: la mozambiqueña Sofia Elface Fumo, a la que ustedes han conocido junto a su hija Alia en la imagen premiada, que concentra todo el dolor de las víctimas, pero también la belleza de la vida y, sobre todo, la incansable lucha por la supervivencia y la dignidad de las víctimas, el camboyano Sokheurm Man, el bosnio Adis Smajic y la pequeña colombiana Mónica Paola Ojeda, que se quedó ciega tras ser víctima de una explosión a los ocho años.
    Sí, son mis cuatro hijos adoptivos a los que he visto al borde de la muerte, he visto llorar, gritar de dolor, crecer, enamorarse, tener hijos, llegar a la universidad.
    Les aseguro que no hay nada más bello en el mundo que ver a una víctima de la guerra perseguir la felicidad.Es verdad que la guerra funde nuestras mentes y nos roba los sueños, como se dice en la película Cuentos de la luna pálida de Kenji Mizoguchi.Es verdad que las armas que circulan por los campos de batalla suelen fabricarse en países desarrollados como el nuestro, que fue un gran exportador de minas en el pasado y que hoy dedica muy poco esfuerzo a la ayuda a las víctimas de la minas y al desminado.Es verdad que todos los gobiernos españoles desde el inicio de la transición encabezados por los presidentes Adolfo Suarez, Leopoldo Calvo Sotelo, Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero permitieron y permiten las ventas de armas españolas a países con conflictos internos o guerras abiertas.Es verdad que en la anterior legislatura se ha duplicado la venta de armas españolas al mismo tiempo que el presidente incidía en su mensaje contra la guerra y que hoy fabriquemos cuatro tipos distintos de bombas de racimo cuyo comportamiento en el terreno es similar al de las minas antipersonas.
    Es verdad que me siento escandalizado cada vez que me topo con armas españolas en los olvidados campos de batalla del tercer mundo y que me avergüenzo de mis representantes políticos.Pero como Martin Luther King me quiero negar a creer que el banco de la justicia está en quiebra, y como él, yo también tengo un sueño: que, por fin, un presidente de un gobierno español tenga las agallas suficientes para poner fin al silencioso mercadeo de armas que convierte a nuestro país, nos guste o no, en un exportador de la muerte.Muchas gracias.
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    LA ENTREVISTA

    Posted: 10-September-2008, 2:59pm CEST by José Luis Muñoz
    Bryan Patrick Weiler (Chicago, 1973) Licenciado en Economía y Estudios Hispánicos por la Universidad Northwestern. Su interés en España y la cultura española se remonta al colegio (High School). En 1993 cursó estudios de literatura en la Universidad de Sevilla, en donde conoció a la gente y la cultura de España de primera mano, aficionándose al argot sevillano, el baile flamenco y la cultura popular española en general. De regreso a Estados Unidos saca una maestría en Filología Hispánica en la Universidad Loyola de Chicago en mayo 2003. En verano de 2002, fue a Alcalá de Henares para recibir clases de literatura en la universidad. En agosto 2003 empezó los estudios de doctorado en la Universidad de Wisconsin ? Madison. Impartió clases de literatura española introductoria por un año en la Universidad Loyola entre 2002 y 2003; lengua española en Madison durante dos años y medio entre 2003 y 2005. Le interesa especialmente la cultura popular del post-franquismo, la novela negra española, y la intrahistoria de la España de la 'movida.' o la historia económica de España a partir de la guerra civil.
    Prepara su tesis sobre INVESTIGANDO LA ALTERIDAD DELINCUENCIAL: LA EMPATÍA HACIA SUBJETIVIDADES CRIMINALES EN DOS AUTORES ESPAÑOLES DE NOVELA NEGRA: Carlos Pérez Merinero y yo mismo. Lo que sigue es una entrevista que me hizo recientemente para ultimar su tesis. Junto al autor de esta entrevista en la pasada Semana Negra de Gijón.


    ENTREVISTA DE BRYAN PATRICK WEILER
    BRYAN PATRICK WEILER? En casi toda la producción suya de los años ochenta, las fechas de publicación difieren bastante de las fechas de creación literaria. Es decir, mientras la editorial nota que la obra fue publicada en 1988, para citar un ejemplo, la posdata final dirá 1986. ¿A qué se debe la frecuencia de este fenómeno?

    JOSÉ LUIS MUÑOZ?Bueno, eso es algo que suele ocurrir cuando la producción literaria propia no puede ser absorbida por el mundo editorial. Es bastante normal que la fecha de escritura de un libro sea muy anterior a la de publicación, bien porque yo demore personalmente la salida al mercado de la novela en cuestión, bien porque no encuentre la editorial que deba publicarla en su momento. Hay novelas como LLUVIA DE NÍQUEL, por ejemplo, que se demoraron diez años o más en ser publicadas y que en ese espacio largo de tiempo sin duda mejoró.
    BPW? En al menos tres de las primeras diez novelas suyas ("Barcelona negra", "El cadáver bajo el jardín" y "La malformación de R. Melic"), el nombramiento de capítulos se remonta a un estilo decimonónico, muy parecido a lo que hace Benito Pérez Galdós. ¿Qué puede decir al respecto en cuanto a esta comparación estilística?

    JLM?Sí, al principio titulaba los capítulos, y lo hacía antes de escribirlos. Eso me facilitaba, en cierta medida, la escritura posterior, porque en el título del capítulo estaba implícitamente su desarrollo. En esos primeros libros la narrativa era secuencial, no había saltos hacia atrás, como si los ha habido en posteriores libros. En cuanto la comparación con Pérez Galdós es algo que me halaga, por supuesto.
    BPW?La combinación de figuras detectivescas en una sola persona es casi una regla para usted. Por ejemplo, Raúl Guerra es policía y es criminal; su víctima travestida de "BN", Emilio Martín Díaz, es criminal también. En "El cadáver bajo el jardín", Javier Armengol es un criminal y también una especie de policía de sí mismo. En "El barroco", las mujeres Amparo, Lot y Elisabet son victimadas por El Marqués y, a la vez, criminalizadas. "La casa del sueño" presenta un alucinante cuadro de la combinación tripartita del criminal, policía y víctima en el personaje Marc Campañá. ¿Cómo explica usted esta tendencia temática a interiorizar papeles detectivescos y condensarlos en un solo personaje?

    JLM?Esta pregunta no me la había hecho nadie, pero la respuesta es clara. Del género criminal me interesa, sobre todo, hasta la fascinación, la psicología de los personajes, aunque la acción sea primordial para saber cómo se van a desenvolver estos antes determinadas circunstancias. Para mí el hombre es un ser ambiguo, con comportamientos diferentes según la situación, la edad. No existe el blanco y el negro, sino el gris, la conjunción de los dos colores. No hay hombres buenos o malos, desde un punto de vista moral. Soy de la opinión de que somos habitados, a lo largo de nuestras vidas, por un cúmulo de personajes unidos por la memoria y el cuerpo, simplemente. El policía se confunde con el criminal, actua como aquél, o se convierte directamente en asesino y, para colmo, se investiga a sí mismo, como ocurre en ULTIMO CASO DEL INSPECTOR RODRIGUEZ PACHÓN. Tanto en EL CADÁVER BAJO EL JARDÍN como en LA CASA DEL SUEÑO los crímenes son velados por el subconsciente, olvidado en una especie de amnesia que permite a los personajes seguir viviendo hasta que el hecho criminal vuelve con fuerza a ellos, sin subterfugios, y les crea el sentimiento de culpa del que han intentado huir. En BARCELONA NEGRA estaba muy claro que el policía se movía en una situación fronteriza con el criminal, lo suplía. Los casos de policías convertidos en criminales copan los diarios. Y no digamos cuando es el Estado ? Chile, Argentina ? el que les da carta blanca para que actúen como verdugos saltándose las leyes.
    BPW?La criminalidad femenina rápidamente se establece como algo que recibe mucha atención en su obra. Citando algunos casos, hay la atracadora joven Amparo Díaz del cuento "Una historia negra", la asesina sádica Sofía de "Pubis de vello rojo" y la complicidad de Annabelle Martín y Merche en "La casa del sueño." ¿Cómo ve usted la delincuencia femenina? ¿Sufre procesos de criminalización distintos a los que sufren los hombres? ¿Es incompatible el paradigma de feminidad con el concepto de criminalidad?

    JLM?Raramente las mujeres se comportan de una forma tan violenta como los hombres. Ellas tienen otras armas para matar: el veneno, por ejemplo. Pero hay excepciones, y la literatura habla de excepciones. Hay mujeres que, metidas en ambientes masculinos, pueden llegar a ser tan feroces como sus camaradas y también sienten cierta debilidad por apretar el gatillo y empuñar una pistola que, a fin de cuentas, funciona como símbolo fálico, les da poder. Sofía de PUBIS DE VELLO ROJO se comportaba como una especie de mantis religiosa, devorando a sus amantes después de copular con ellos. El comportamiento hiperviolento de la gitana Amparo Díaz en UNA HISTORIA NEGRA viene motivado por la humillación que le supuso hacer sexo oral con su víctima cuando ella era prostituta y su revancha es muy fálica: la pistola en la boca.
    BPW?El erotismo es un tema muy explorado en los escritos suyos. Al mismo tiempo, la transgresión no se sacrifica para enfatizarlo. Si tuviera usted que describir la conexión entre el erotismo y la transgresión tal y como se representa en los primeros cinco años de escritor publicado, ¿cómo lo haría? ¿Cómo se compara el erotismo de "El cadáver bajo el jardín" con el de "Pubis de vello rojo" o el de "La malformación de R. Melic"?

    JLM?El erotismo de mis primeros libros, sobre todo el de PUBIS DE VELLO ROJO, es ciertamente descarnado y resulta una clara respuesta de transgresión subconsciente a la educación religiosa que recibí que considerada todo lo relacionado con el sexo como pecado. Inconscientemente no he conseguido librarme de esa asociación, y el sexo que hay en PUBIS DE VELLO ROJO o en LA MALFORMACIÓN DE R. MELIC no es ni lúdico ni gratificante, sino todo lo contrario, es un sexo culpable que recibe su castigo en forma de muerte violenta en la mayor parte de los casos. No fue hasta hace muy poco, con EL SABOR DE SU PIEL, que escribí una novela sobre sexo totalmente festiva, muy apartada de esas primeras novelas.
    BPW?¿Cuál es su opinión del 'morbo'? O, más concretamente, ¿sobre el deleite perverso que se proyecta en "Barcelona negra" con cuestiones de la muerte (el suicidio, la eutanasia y la vejez)? O más bien, ¿sobre un posible descenso moral en la justicia, visto en las revanchas de Raúl Guerra, tanto en "BN" como en "La precipitación"?

    JLM?La muerte está presente en todas mis novelas, es el final absoluto. En BARCELONA NEGRA, al ser una novela en la que confluían lo negro y lo fantástico, me permití elucubrar sobre una sociedad que persigue a los viejos, porque ya no forman parte del aparato productivo de la sociedad y son un gasto prescindible, y por eso el estado, con una visión neonazi de la sociedad, los invitaba al suicidio o incitaba a la eutanasia. Curiosamente, en la sociedad actual, sin llegar a esos extremos, a los viejos se los encierra en asilos, que son como una especie de campos de exterminio, para que vayan muriendo sin molestar a sus allegados. No es lo mismo, claro, pero se le parece. Y en cuanto a la escasez de recursos, sobre todo el del agua, tanto BARCELONA NEGRA como LA PRECIPITACIÓN resultaron novelas visionarias. Ambas son muy críticas sobre la sociedad que se nos viene encima, aunque hubieron lectores muy ciegos y críticos más ciegos todavía que las leyeron como si fueran una apología del nazismo cuando eran, justamente, lo contrario.
    BPW? ¿Cree que hay estados de alteridad más allá de la criminalidad (i.e. la homosexualidad de "El cadáver bajo el jardín", la glotonería de "Serás gaviota" y el canibalismo de "El barroco")?

    JLM?En EL CADÁVER BAJO EL JARDÍN es el terror a la homosexualidad, su no aceptación por parte del protagonista, lo que provoca el crimen. La glotonería de SERÁS GAVIOTA, inspirada precisamente en un caso de obesidad mórbida que en aquellos años era noticia ? ahora los obesos mórbidos de EEUU y España ya no lo son ?, conducía a la muerte. El canibalismo de EL BARROCO tenía mucho que ver con el mundo sadiano y ha sido superado por la realidad con la historia del caníbal alemán.
    BPW? La alienación morbosa, es decir, una sensación de desconexión ontológica causada por el morbo, parece una fuente de mucha creatividad para la caracterización de sus protagonistas. ¿piensa usted que esto es una condición de la (pos)-modernidad? ¿de la urbanidad? ¿de la existencia humana?

    JLM?La morbosidad es muy relativa, muy subjetiva. Los asesinos nazis hacían su trabajo y no se consideraban a si mismo morbosos. Pero quién hable de nazismo, o quien lea sobre nazismo y sus crímenes, se acercará al tema con una cierta morbosidad, una mezcla de atracción repulsión hacia algo que él se cree incapaz de cometer. La triste realidad es que personas comunes sí cometen crímenes horrendos, sobre todo en circunstancias de amparo por parte de las autoridades. Yo, cuando trato de explicar por qué mis personajes, todos, son oscuros, ?malvados?, me remito a un ejemplo muy conocido: Si se tuviera que escribir una novela sobre Caín o Abel, ¿con qué personaje nos quedaríamos? Evidentemente con Caín, que es mucho más literario. En mis novelas no hay héroes, salvo en LA PÉRDIDA DEL PARAÍSO, aunque Marín de Urtubia sea un traidor a los suyos, o sea, que tampoco es un héroe convencional. Aunque nada de esto impide que, como en la novela decimonónica, que era una literatura ejemplarizante y moral, en mis obras quién yerra recibe su castigo.

    BPW? ¿Existe, en su opinión, lo que la ley, los fiscales y la policía llaman una 'mente criminal'? ¿Cree en la necesidad de descriminalizar a las personas? ¿a las actividades humanas?

    JLM?Existe la mente criminal, la del psicópata, que asesina experimentando un gozo, que le gusta jugar con la policía y desafiarle a que lo detenga, que establece un perverso juego mental sin ningún sentimiento de culpa por la imposibilidad de empatía con sus víctimas ? lo mismo que los verdugos nazis cuando arrojaban a las cámaras de gas a los niños judíos, por ejemplo ?, que yo no he explorado en mis novelas publicadas, aunque sí en una novela inédita que espero salga en los próximos años sobre Vlad Drakul, El Empalador, y existen comportamientos criminales de los que nadie está exento, porque se puede matar en un estado de enajenación, pánico, odio, defensa propia, miedo, etc. Una constante de mis novelas es que personajes normales, como nosotros mismos, aunque es difícil definir la normalidad, pueden, en determinadas circunstancias, ser criminales. En cuanto al género humano soy muy pesimista, muy hobbesiano, y el ejemplo más próximo lo encontramos en el corazón de Europa, en la ex Yugoslavia, cuando vecinos y amigos se enzarzaron en una guerra a muerte después de años de tranquila convivencia.

    BPW?La prostitución es un constante en la novela negra en general. Los comienzos de su producción literaria no son una excepción. ¿Cómo percibe el oficio de la prostitución? ¿Es un fenómeno económico? ¿Transgresivo? ¿Necesario para prácticas de dominación fuera del molde matrimonial? Comente, si quisiera, lo que cree en términos de las rameras que salen en sus novelas, las Alicias de "BN", los Melchores de "El cadáver bajo el jardín", las Sofías de "Pubis de vello rojo", las Nurias de "La malformación de R. Melic" o las Merches de "La casa del sueño."

    JLM?El mundo de la prostitución está íntimamente ligado, a causa de su oscurantismo, al del delito. La prostituta es un personaje clásico dentro del género negro. Claro que es una meretriz con un cierto glamur que luego no se encuentra en la realidad. El que mis personajes recurran a prostitutas, o sean prostitutas, es una forma más de caracterizarles, de darles una patina moral. El personaje recto que recurre a la prostitución es un clásico en EEUU que ha desbancado a muchos políticos. Imagino que el asiduo a la prostitución se siente poderoso al comprar a una mujer por un cierto tiempo y poder someterla a su antojo. Pero mis prostitutas son muy diferentes. Sofía de PUBIS DE VELLO ROJO es casi una dominatrix, aunque también experimente un extraño goce al ser sometida. La Alicia de BARCELONA NEGRA es una víctima de la que, en cierta manera, se enamora Raúl Guerra al investigar su asesinato. Nuria de LA MALFORMACIÓN DE R. MELIC es una puta de altos vuelos.
    BPW?El sadismo, se dice, reside en el psique de cada uno de los seres humanos, sin importar cuán 'saludable' o 'puritánico' es el pasado o background de uno. Estoy pensando en esa serie de experimentos socio-psicológicos llamada 'El experimento Milgram' conducida en la universidad Yale por el psicólogo americano Stanley Milgram en 1961. ¿En busca de qué efecto utiliza el sadismo en sus textos? ¿Qué relación tiene el sadismo con la imposición de alteridades criminales o por una autoridad moral, o por el mismo individuo?

    JLM?Muchas veces creo que es miedo al castigo el que nos impide ejercitar la crueldad sobre nuestros congéneres. Vayamos a la infancia y veremos cómo los niños disfrutan matando toda clase de insectos, pajaritos y otros animales debido a la impunidad de sus actos. Mientras yo, me recuerdo, procuraba no pisar hormigas que se cruzaban en mi camino, había otros niños que pisaban miles de ellas con un placer malsano. Ya en las clases, en mi clase, había quién asumía el papel de verdugo, el niño más listo, o más fuerte, o con mayor carácter, con carisma suficiente de líder como para rodearse de matones, que buscaba su víctima entre el niño gordo, con gafas, delgaducho o apocado, y disfrutaba martirizándolo. Esos casos de acoso se siguen dando y a veces acaban trágicamente con el suicidio de las víctimas que no soportan seguir siéndolo. Quizá suene a raro, pero nunca disfruté haciendo mal a nadie y soy tan respetuoso con cualquier vida como lo pueda ser un hinduista. Esa clase de violencia, hacia otro, hacia el compañero, se da, por ejemplo, en el mundo laboral que es una jungla muy competitiva en la que para escalar hay que pisotear sin reparos a lo que se cruzan por el camino. En mis libros, cuando hay sadismo este no es complaciente ni mucho menos, busca horrorizar, y si busca horrorizar es que es ético. Me acuerdo de una película norteamericana, protagonizada por Christian Slater y Cameron Diaz, Very Bad Things, que era una comedia que arrancaba cuando un grupo de descerebrados contrata a una prostituta de Las Vegas para correrse una juerga con ella y la matan. De su descuartizamiento, y de cómo unos a otros terminan asesinándose, hacía el director del film una comedia y la gente se reía de sus crímenes espantosos. Para mí eso es lo más pernicioso que puede hacerse, banalizar el asesinato.
    BPW? En "Barcelona negra", se puede decir que hay tres esferas orgánicas en cuanto a la presentación de las distintas máscaras que pone Raúl ante las exigencias de tres mujeres distintas, Rosa, Alicia y Silvia. ¿En qué cree que estriban las diferencias que operan en cada una de estas relaciones? ¿Hay muestras de que Raúl es capaz de salvarse de sus inclinaciones auto-destructivas, si bien sabemos que lo contrario es cierto?

    JLM?El hombre actúa escondido en una sucesión de máscaras. No somos el mismo ante nuestro jefe, nuestra esposa, nuestro amigo, nuestra amante o ante nosotros mismos. A veces somos tantos y tan diversos que somos incapaces de reconocernos. Las actuaciones de Raúl Guerra ante esos tres prototipos de mujeres obedecen a ese esquema. Rosa es la esposa con la que lleva una tensa relación de hace años, a la que ama y odia a la vez porque le reprocha que no haya ascendido en el nivel social y su relación con ella es muy conflictiva; Silvia, la compañera del cuerpo de policía, es el deseo carnal, la droga sexual apetecible que le hace olvidar una vida fracasada; Alicia es su sueño irrealizable, un amor post mortem a quien será imposible conocer y por eso la idealiza. Aunque no lo parezca en absoluto, BARCELONA NEGRA también es una novela de amor. Y Raúl Guerra se destruye sencillamente porque no se soporta.
    BPW?El cuento "Una historia negra" tiene una escena en la que la venganza asesina de Amparo Díaz ajusticiando al director de banco que la violó de joven se describe como una violación. La pistola que ella esgrime para matarlo se maneja como un falo. A los ojos de usted, ¿cómo se compara esta escena con la secuencia en la que el director la obliga a darle sexo oral? ¿Tiene ella 'derechos' a delinquir puesto que fue motivada por su victimización pasada?

    JLM?Muy acertado ese análisis de la situación. Efectivamente ella le viola metiéndole la pistola en la boca. Los traumas sexuales son de difícil olvido, y esa secuencia tan violenta, cuando asesina al director de un banco ? hay una lectura freudiana del hecho, pero no viene al caso ? está justificada. Es un lugar común, un hecho aceptado, que toda víctima, de forma inexorable, se convierte en verdugo, y eso es así hasta con los países: Israel con Palestina, por ejemplo.
    BPW?El final de la novela "La precipitación" lleva el misterio de la incertidumbre, encubriendo la responsabilidad de Raúl en la caída mortífera de la atracadora Gador con ambigüedad factual. ¿Qué mensaje sobre la superioridad moral de la policía pretende comunicar con este desenlace? ¿Hasta qué punto está criticando la vida privilegiada de ella a través de su gusto por prácticas sádicas (i.e. matar por matar, esclavización sexual de su amante Zulaya, etc.)?


    JLM?Puede que LA PRECIPITACION sea mi novela menos ética, pero fue escrita después de BARCELONA NEGRA, por lo que mi protagonista ya se autocastigaba previamente. Aquí el policía es menos ?malo? que la delincuente cuyos rasgos sádicos, dominantes y comportamiento claramente masculino la hacen proclive a tener el final que tiene. Fue una novela extraña en la que quería hacer un ajuste de cuentas con la población en la que veraneaba desde hacía lustros, Playa de Aro, a la que sometí a una degradación medioambiental considerable. Además recibió un premio ? el premio de novela Asturias, según me comunicó la presidenta del jurado, la también escritora Dolores Medio a quién dedico, a título póstumo, la obra ? que le retiraron por miedo a que los cuerpos policiales se sintieran ofendidos por el comportamiento de su tocayo Raúl Guerra. Hay muchos ajustes de cuentas en esa novela que sólo los puede leer, entre líneas, quien me conozca a fondo, y es una novela muy machista, creo, aunque hay un tratamiento de humor negro en toda ella que la salva.

    BPW?La lucha por ser 'normal', resistiendo un enfrentamiento con los hechos que implican a Xavier Armengol en el asesinato de Melchor Gayanes, tiene un papel crucial en "El cadáver bajo el jardín." Xavier sufre de una homofobia extrema, y de una represión sexual que difícilmente se disimula. Primeramente, ¿hay significación de liberación sexual y/o reconocimiento criminal en el cambio de su nombre de Xavier, con equis, a Javier, con jota, en los últimos capítulos del libro? En segunda, ¿por qué trata a Xavier y su amiga Mary más como confidentes que compañeros? Y, finalmente, ¿podemos suponer que la transgresión de Xavier, tanto sexual como criminal ? las dos al final están combinadas a lo largo de la trama ? es inútil reprimir?


    JLM?Ninguna de mis novelas, salvo LA PÉRDIDA DEL PARAÍSO, nace de un esquema previo. La génesis de EL CADÁVER BAJO EL JARDÍN partió de una pregunta que me hice un día a mí mismo: ¿Qué pasaría si, después de una noche de borrachera, descubro el cadáver de un efebo junto a mi cama? Y empecé a escribir. Hay en la novela un miedo al homosexualismo, una cierta homofobia, que se corrige al final, cuando Xavier, convertido en Javier, se acepta tal como es y deja de sufrir por su reprimida tendencia sexual aunque el crimen ya no tenga remedio. La relación de Xavier/Javier con Mary es casi de hermanos, no hay atisbos de una atracción sexual entre ambos y me esforcé en subrayar que ella no es nada atractiva para que no hubiera dudas.



    BPW?Como es sugerido por su título, "Pubis de vello rojo" hace hincapié en el color rojo. ¿Cuál es el simbolismo de este color dentro de la trama? Más aún, ¿es Roberto Colomer Díaz un alter ego de Sofía? ¿En qué medida se influencian la conducta de Sofía y de Roberto por el freudo-marxismo? ¿Por qué hay tanto sadismo radical en los asesinatos cometidos por Sofía, y tan poco en los que son cometidos por Roberto? ¿Se puede denominar la escena final en la que los dos se matan el uno al otro justo en el momento del clímax sexual la literalización de una 'batalla de los sexos'? ¿Por qué atribuye usted el pasado revolucionario de Roberto y el deseo de poseer a Ada a la pasión criminal que se le apodera?

    JLM?Con PUBIS DE VELLO ROJO quise hacer una novela extrema sobre el sexo y un ajuste de cuentas con ciertos aspectos de mi pasado, con mi lado oscuro. El rojo viene de la sangre, que la hay a raudales, pero también del marxismo que profesan sus protagonistas. Pero el titulo es poético, como poética es el ritmo de su prosa, aunque resulte brutal muchas veces. Los asesinatos de Sofia, como corresponden a una mujer sensual, son cometidos en medio de un estricto ritual de muerte y sexo. Los que comete Roberto son más vulgares, mas de simple pulsión, de respuesta. Sofía es sofisticada en el arte de amar y administrar la muerte. Roberto se mueve a merced de los impulsos y las circunstancias. La actuación de Sofía es premeditadamente teatral, a veces se diría que está actuando para un auditorio, que danza mientras ejecuta, porque quería que fuera un verdugo bello y elegante. El estallido final, la muerte que se infligen el uno al otro en ese encuentro para el que se han preparado en toda la novela, que tanto el lector como el autor sabe que se producirá, pero no lo saben sus protagonistas, es algo así como el orgasmo con mayúsculas. De ese párrafo final, sincopado, mortífero, estoy muy orgulloso y sé que no deja indiferente a nadie que lo haya leído. El pensamiento revolucionario, en los años que van del 68 al 70, estuvo muy mediatizada por el sexo, fue social y sexual ante todo, porque políticamente se movió en la quimera. En esos años el sexo se sacralizó precisamente por haber sido durante tantos años ocultado. Roberto estalla de ira, violencia, se convierte en atracador sanguinario debido a una frustración sentimental y sexual. PUBIS DE VELLO ROJO es, quizás, mi novela más dura, una novela que ahora no podría escribir.

    BPW? En la red vampírica de intriga, traición y delito que se teje en la novela "La malformación de R. Melic", la atracción amorosa se estiliza en función de lo feo. Parte de esta fealdad es la política por la que aboga el hombre titular que enfatúa a Nuria. ¿Hay un mensaje político envuelto en el acto criminal de Melic de matar al amigo germanófilo Steiner? ¿Por qué aplica usted una bestialización al criminal para detallar su evolución, por un lado, lleno de cada vez más misterio y, por otro, sobremanera excitante? ¿Cómo puede Melic echar la culpa de haber matado a Steiner al objeto con que lo mató (i.e. la pistola)?

    JLM?LA MALFORMACIÓN DE R. MELIC es una novela fantástica, sobre vampirismo casi, pero con connotaciones políticas. Como al personaje de Oscar Wilde, EL RETRATO DE DORIAN GREY, R. Melic ? melic es ombligo en catalán ? se va deformando por sus actos. Nuria, la protagonista femenina, se deja seducir por ese personaje que, a medida que avanza la novela, se parece cada vez más a un saurio salvo en esos ojos azules con los que la hipnotiza desde el primer capítulo. Hay en el erotismo de esa novela erótica, fantástica y política mucho de bestialismo. Al final Nuria hace el amor con un Melic que ya es simplemente lagarto. Lo de echar la culpa de la muerte de Steiner a la pistola y no al dedo que aprieta el gatillo es una forma de auto exonerarse que tiene el protagonista al haber asesinado a un camarada nazi. Y el que Melic se convierta en lagarto imagino que es una forma de decir que el nazismo es eso, una monstruosidad. El huevo de la serpiente. La serpiente. Curiosamente, muchos años más tarde, escribo una novela realista sobre el tema: EL MAL ABSOLUTO.


    BPW?La novelita "Serás gaviota" se presenta a modo de testimonio del hecho de que se puede criminalizar todo, incluso el comer en exceso. El caso de Lucas Mayer raya en lo esperpéntico por lo que se refiere a las expansiones deshumanizadoras atestiguadas en la ontología del protagonista. Quisiera saber yo si, con este retrato degradado, usted está criticando la estética de consumo que existe hoy día. ¿Por qué matiza ésta con elementos fantásticos como las conversaciones existenciales que Mayer mantiene con el pájaro Claus y la sordomuda Natalia? ¿Cómo se debe interpretar el título, dadas estas conversaciones?

    JLM?Comer en exceso es un hecho criminal?hacia uno mismo, una forma de suicidio tan nociva como el consumo de drogas, la adicción al tabaco. Hay de nuevo, en esa novela, elementos fantásticos que estuvieron muy presentes en mis primeras obras. Me obsesionan las transformaciones, el que un personaje, psicológica o físicamente, devengue otro distinto. No la escribí criticando el consumo excesivo de comida, que entonces era excepcional, sino inspirado por el hecho concreto de un obeso de EEUU al que tuvieron que sacar en helicóptero tras desmontar el tejado de su casa. Esa noticia superaba a todo lo por mí imaginado y me planteé qué hace comer de ese modo desaforado a un ser humano: la infelicidad. Ese monstruo en que se convierte, incapaz de relacionarse con sus semejantes, busca la comunicación imposible con una sordomuda, que no le responde, y con una gaviota en cuyo estómago acabará. De nuevo canibalismo, materia que se transforma en otra materia, humano que pasa a ser animal, a través de un cierto planteamiento panteísta. El título es casi una aclaración del final de Lucas Mayer, que se llama así por una conocida marca de embutidos cárnicos muy en boga cuando escribí la novela.
    BPW?Con un enfoque que criminaliza a la víctima mediante una lógica de encierro, "El Barroco" parece canalizar sus fuerzas críticas hacia la intencionalidad delictiva. Es decir, la criminalización de las cinco mujeres que narran sus cautiverios con el Marqués (¿de Sade? ¿una especie de Drácula caníbal?) no se deriva de un patrón de conducta prohibida. Más bien, forma parte del orden natural de comer y de ser comido. En virtud de estos rasgos textuales, ¿qué rol ejerce la esclavización de los 'apetitos' de estas mujeres? ¿Hay inversiones cualitativas en la relación entre El Marqués y sus presas que se remontan a la dinámica de la dialéctica hegeliana (en donde los roles del amo y de la esclava se invierten)? ¿Por qué sincroniza y/o entrelaza las historias de las cinco mujeres de manera que parecerían casi una y la misma si no fuera por la mención de nombres distintos? ¿En qué difiere la figura del Marqués con la figura de Drácula?

    JLM?En realidad EL BARROCO fue escrito como una especie de venganza hacia un tipo de restaurantes que, mire por donde, ahora están muy en boga con la nouvelle cuisine y la cocina de deconstrucción, probeta y tubo de ensayo que practica un compatriota elegido como el mejor cocinero del mundo. Fue el producto vengativo de una mala digestión en un mal y caro restaurante. Luego, al escribirla, lo que iba a ser una novela gastronómica derivó hacia el canibalismo, y la técnica que utilicé para narrar la historia fue totalmente experimental, mezclando varias texturas literarias, diario, carta, tercera, segunda y primera persona, hasta conseguir un corpus extraño. Fue muy alabada por la crítica, imagino que por su tesón experimental. Estaba en esa fase de experimentar que me apetecía en aquel momento. Es una novela sobre dominación masculina de un hombre, del hombre, hacia la mujer, a través de varios prototipos que simbolizan a todas las mujeres existentes, a la que esclaviza, nutre y luego devora. Tiene, en efecto, el Marqués, mucho de Sade, al que volví luego en PUBIS DE VELLO ROJO, y mucho de Drácula, protagonista de mi inédita versión de Vlak Drákul. Como apunta, comer y ser comido entra dentro de los parámetros de la naturaleza. Creo que fue el dictador Trujillo quien dio a comer a un opositor el cuerpo cocinado de su hijo y le mostró, luego de que lo devorara con buen apetito, la cabeza. El pez gordo se come al chico, el país poderoso pisotea al débil. Todo eso está en EL BARROCO, de forma subconsciente.
    BPW?En la obra "La casa del sueño", el proceso de identificarse y el proceso de criminalizarse se imbrican de forma indistinguible: la amnesia de Marc Campañá le impide recuperar la 'mente criminal' que supuestamente le caracterizaba en su vida como camelo en Barcelona y como asesino del escritor Abel Campos. ¿Por qué cree usted que la idea de conocerse es una 'idea romántica', como dice Marc al menos dos veces en la trama, más aún si va ligada a la criminalidad? ¿Cómo puede haber premoniciones (los sueños de la casa, los paralelismos con el libro de Campos, "¡Malditos todos!") que explica algo tan resbaloso como la mentalidad delictiva? ¿Es Marc culpable de haber matado a Campos si no hay voluntariedad en sus actos, ni memoria de los momentos de dispararle?

    JLM?Ya que estamos en el terreno de las confesiones le diré que LA CASA DEL SUEÑO fue un ejercicio de psicoanálisis literario. Durante años soñaba, de forma recurrente, que mi casa se multiplicaba, que tenía un piso secreto al que ascendía y que abría puerta tras puertas descubriendo habitaciones ignotas. Tanto me obsesionó ese sueño que escribí para librarme de él. El resultado fue una novela que mezcla lo onírico con lo criminal. Marc Campañá, un delincuente, se convierte en más o menos honorable, porque nada sabe de su pasado, gracias a un accidente de circulación que lo deja amnésico. Y claro, la da miedo saber la verdad, porque poco a poco intuye, a través de esos sueños recurrentes, que tuvo otra vida, y que en esa otra vida hubo un asunto turbio. El elemento fantástico vuelve a estar presente en esa etapa literaria, en forma de premoniciones misteriosas e inquietantes. Y el Marc Campaña amnésico es inocente de lo que hizo el otro Marc Campañá. En realidad LA CASA DEL SUEÑO se puede interpretar como un estudio acerca de la dualidad de la persona humana, otra de mis constantes literarias y es la primera novela que empieza a transitar hacia lo que luego será una característica de mi producción, la huída del territorio ? EEUU, Cuba, Venezuela, Alemania ? motivada por mi fascinación por el viaje.
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    LOS RELATOS DE PLAYBOY

    Posted: 10-September-2008, 1:39pm CEST by José Luis Muñoz
    Publicado en la revista PLAYBOY num. 207, marzo de 1996
    Este relato, de encargo y en exclusiva para la revista de Hugh Hefner, resultó ser uno de los más salvajes que salieron de mi pluma. Ambientado en el sur profundo de EEUU, durante una ola de calor ? la climatología como elemento determinante del crimen? LOS HERMANOS NEBRASKA son dos angelitos recién salidos de la cárcel que van a hacer una visita a un viejo colega y a su esposa. Violencia y sexo extremos en un relato que funde lo erótico y lo negro. Lo incluí años más tarde en UNA HISTORIA CHINA, una recopilación de piezas cortas que había publicado en las revistas Playboy y Penthouse.

    La culpa de todo la tuvo la ola de calor que desde hacía cuatro días azotaba el país de costa a costa, sin que los termómetros bajaran de los treinta y cinco grados a la sombra. Encendías el televisor y te enterabas de que ciento veinte mil pavos la habían palmado en Illinois, ocho viejos se habían deshidratado en Kansas, los bebés morían en los coches de Chicago y la gente que estaba pirada le daba por matar al prójimo en Nueva York. Si no llega a ser por el calor ese día yo no hubiera estado en el porche de mi casa, bebiéndome la tercera Bud de la jornada, debajo de las aspas de un enorme ventilador que había mandado instalar en el techo y que lo único que hacía era remover ese maldito aire caliente y húmedo como un asqueroso plato de sopa, y nada de lo que sucedió hubiera pasado.
    -¡Elvis!
    Me había quedado dormido y mi mano se había abierto sobre el cuello de la botella de cerveza, que rodaba por el suelo del porche vacía. Me sobresalté al oír mi apodo. Algunos amigos, pocos, me llamaban Elvis por mi pelo engominado, peinado hacía atrás, como el ídolo de Memphis, y porque me gustaba entonar "In the guetto", con voz profunda, en los momentos más inoportunos.
    Los dos tipos estaban con un pie en la escalera del porche. Uno era rubio, llevaba el pelo largo y lucía un delgadísimo y desagradable bigotito sobre una boca ancha y corta. Se parecía a Sean Penn, fue lo primero que pensé. El otro era muy moreno, llevaba el pelo algo descuidado, muy negro, y era el que me miraba más fijamente, como si tratara de que yo le reconociera, y a ser sincero su cara no me era del todo desconocida. No iban muy aseados, más bien daban asco por lo polvorientos y sucios, y a pesar de la distancia me llegaba el tufillo desagradable de su sudor.
    - Olvidas a los amigos. Soy Matt. ¿No te acuerdas de mí?
    - ¿Matt?.
    Aquellos tipos me habían puesto nervioso. Y uno de ellos, el que tenía un aspecto menos desalmado que el otro, el que me había saludado familiarmente con mi apodo de Elvis, me miraba fijamente, cada vez más irritado, me daba cuenta de ello, al ser yo incapaz de reconocerlo.
    - Mateo. El de la penitenciaria.
    - Pero, ¿qué haces por aquí? Claro que no te había reconocido. Llevabas barba en el trullo, una barba espesa como la de Charles Manson, y ahora pareces un pollo desplumado.
    Me levanté y me acerqué al moreno, con una sonrisa, le alargué la mano y él me la estrechó con el calor de un camarada al mismo tiempo que ascendía los peldaños que le separaban de mí.
    - Ya no te acordabas de mí, so cabrón. Me diste tu dirección, ¿te acuerdas?, y me dijiste que cuando saliera pasara por tu casa a tomarme una cerveza. Y a eso he venido. Ja. A tomarme una cerveza. Porque el día invita.
    - Ya lo creo. Yo llevo tres días a dieta de cerveza - me subí ligeramente la camiseta y le mostré un vientre pálido y fofo en el que Mateo estrelló un puñetazo con cariño.
    El muchacho rubio que se parecía a Sean Penn me miraba mal. Estaba relegado a un segundo plano y como molesto, hasta que Mateo me lo presentó.
    - Mi hermano Mitch. Hermano de padre, porque nuestra madre era una gran puta. Ja. Él está limpio.
    - Hola, Mitch.
    - Hola Elvis.
    No nos dimos la mano. El permanecía con las manos en los bolsillos y la mirada hiriente en una gran cara roja como una zanahoria afeada por aquellos pequeños ojos azules tan brillantes como separados.
    - Pasad, pasad, que charlaremos. ¿Hace unas cervezas?
    En prisión se hacen extrañas amistades. Me habían enchironado hacía un par de años por un asunto trivial, un asalto a una licorería con arma de fuego durante el que me puse algo nervioso y le descerrajé un disparo al chico negro de la caja que todavía estaba más nervioso que yo y no acertaba a abrirla. No lo maté. La bala le rozó la mandíbula y se le incrustó en el cuello. Al juicio fue aquel pobre desgraciado en silla de ruedas y creo que eso fue lo que más impresionó al jurado. Seis años, pero a los dos yo ya estaba con la condicional en el bolsillo y un trabajo de mecánico de coches. En la prisión había un tiparraco, que dormía dos celdas más allá de la mía, al que yo le gustaba, o mejor dicho, le gustaba mi culo. El maricón de mierda se tocaba entre las piernas cada vez que yo pasaba por su lado y se pasaba la lengua por los labios. Era una especie de buey, enorme, cien kilos abierto en canal, con más pechos que la mismísima Dolly Parton. Un día estábamos él y yo solos en la ducha y el maldito mierda se me vino encima. Intenté arrancarle las pelotas pero él se zafó y me hizo una presa en el cuello que me inmovilizó y a continuación me tumbó sobre un banco. Ya olía su pútrido aliento sobre mi cuello y le oía babear de placer cuando la presión de su mano se desvaneció y oí un ruido sordo a mi espalda, como el que hace un saco de cemento cuando cae del sexto piso de una casa en construcción. Mantecas, así le llamaba todo el mundo en la prisión, se debatía en el charco de su propia sangre mientras intentaba taponarse, sin mucho éxito, una profunda raja que era como una segunda boca en su cuello.
    - No te quedes ahí parado, Elvis. Vamos y calla.
    El que hablaba era Mateo. Entonces llevaba una barba tan cerrada que la gente le llamaba el Manson. Me levanté como pude, corrí detrás de él y me mezclé con los reclusos del patio. Nadie se fue de la lengua y a aquella asquerosa bola de sebo la debieron convertir en hamburguesa para perros. De ahí nació mi amistad con Matt. Ahora estaba allí, en mi salón de estar, repantigado en uno de mis sofás, chupando todo el aire de un ventilador de pie, y su hermanito a su lado, mirándome como una alimaña, bebiendo mis cervezas, apestando mi hogar y yo sonriendo, sin atreverme a echarlos a patadas.
    - ¿Te has fugado?
    Se rió y su hermano me lanzó una torva mirada.
    - He salido con la condicional, Elvis. He sido un buen chico allí dentro y me han dejado salir. Y no quiero volver adentro. Pero tampoco quiero trabajar. ¿Tú tienes trabajo?
    - Sí, estoy empleado en un taller mecánico. Lo mínimo para pagar esto.
    - No te puedes quejar. Tienes una buena casa, con porche y jardín. Vives como un cochino yuppie de Wall Street. Pues a lo que íbamos. Mi hermano y yo queremos dar un golpe, un buen golpe, bien pensado, de los que nos retiren, y necesitamos un tío que sepa dominar cualquier buga. Es algo que éste - y señaló al rubio mudo que en aquellos momentos se deshacía en eructos - tiene muy pensado. Ahí donde le ves se pasa todo el día pensando, el muy hijoputa, maquinando todas las cabronadas que te puedas imaginar. Su padre debió ser un ingeniero de la NASA.
    - Estoy retirado. No contéis conmigo. Además me he casado.
    No fue una buena idea hacerles esa confidencia, pero peor fue que Betsy entrara en aquel preciso momento por la puerta, con una enorme bolsa llena hasta los topes de latas de cerveza, carne y conservas.
    - Hola cariño - me dijo a ciegas, pues la bolsa de papel del supermercado le impedía ver más allá de las puntas de sus zapatos.
    - Betsy, éstos...
    Matt se anticipó en un gesto de caballerosidad. Le cogió la bolsa y esbozó una sonrisa terrible para tranquilizar la cara de asombro de Betsy.
    - Deje, señorita, que se lo llevo a la cocina. No nos han presentado. Mateo Nebraska. Matt Neb, para los amigos - alargó la mano y ante la indecisión de Betty optó por tomarle la suya - Elvis y yo somos amigos. ¿No se lo ha contado?
    - ¿Elvis?
    En dos minutos le expliqué que Elvis era yo, que aquel tipo había sido compañero mío de presidio y que el mudo rubio con cara de Sean Penn era su hermanastro. Y ella rió de forma nerviosa mientras abría la puerta de la cocina y daba instrucciones a Matt Neb sobre dónde dejar las cervezas, la carne, las enchiladas y las conservas. Betsy era la inocencia personificada, y eso era lo que más me excitó de ella cuando la conocí. Era todo lo contrario de una de esas bellezas espectaculares que figuran en las páginas centrales de Playboy; menuda como Sally Field, con cara de esa niña mocosa que se llamó Shirley Temple y un cuerpo, no por pequeño, brutalmente sexy.
    Matt estaba de nuevo en su butacón, bebiendo más cerveza, y Betsy se movía por el salón como una mosquita que no sabe qué hacer con tanto calor, algo alocada, abriendo y cerrando ventanas, inventando corrientes inexistentes ante la ausencia total de brisa.
    - ¿De verdad que no quieren comer? Tengo nachos y salsa de frijoles si les gusta la comida mexicana.
    Ocurrió muy rápido, como si lo hubieran estado planeando antes de venir aquí. El rubio me tiró con precisión su lata de cerveza llena, que impactó con violencia sobre la cuenca de mi ojo derecho, yo me eché hacia atrás aullando de dolor y entonces le vi saltando por encima de la mesa, cayendo sobre mí, golpeándome como una fiera salvaje en la cara y en el hígado, abrazándome una vez hube caído al suelo e inmovilizándome con una llave ambos brazos.
    - ¡Pero qué joder está haciendo este tío mierda! - grité con todas mis fuerzas, revolviéndome sin conseguir liberarme de su presa y pidiendo explicaciones al hermano sensato.
    - Átalo y amordázalo - fueron las tranquilizadoras palabras de Matt mientras atrancaba la puerta de salida y cerraba una por una las cortinas de las ventanas.
    Entonces fue Betsy, que había permanecido quieta, petrificada, la que fue víctima de un ataque de histerismo y comenzó a gritar, con tanta fuerza que de haber tenido vasos de cristal por la salita esparcidos los hubiera hecho estallar. Chilló hasta que Matt le sacudió un bofetón que la arrojó directa al sofá.
    - ¿Qué coño quieres? - pregunté con un negro presentimiento -. Si quieres dinero para rehacer tu vida tengo algo en el garaje.
    Fue mi última palabra. El rubio que se parecía a Sean Penn y reía como Richard Widmark en sus peores papeles de villano, me había atado a una silla con nudos de marinero y taponaba a continuación mi boca con bolas de algodón sanitario y varias vueltas de gruesa cinta de embalar. Quedé mudo y paralizado, dolorido por los golpes, con media visión de la situación -el impacto de la lata me iba cerrando paulatinamente mi párpado derecho - y la garganta seca. Hubiera preferido que aquel salvaje me hubiera taponado también los oídos.
    - No temas, Elvis, ni tú tampoco, muñequita. Allí, en presidio, no hay mujeres y las mariconas ya sabes cómo las gastan. ¿Qué te puede importar a ti quince minutos de esta preciosidad cuando tu la podrás disfrutar toda la vida? - a medida que exponía sus intenciones Betsy, muy pálida, sollozaba.-Nos la follaremos y nos iremos, así de fácil. Te la dejaremos para ti. Tú te la follas todos los días, y estos días que hace calor ella debe andar desnuda por la casa y tú la coges y te la tiras en el pasillo, en la cocina, en el porche por la noche, ¿a que sí? Permite que estos dos desgraciados se corran un poquito en su coñito.
    Betsy se levantó del sofá como una flecha y embistió la puerta. Rompió el vidrio pero no consiguió abrirla. Matt se abalanzó sobre ella y la golpeó una y otra vez en la cabeza hasta amansarla.
    - Oye, pequeña, procura facilitar las cosas.
    El rubio la aprisionó por los brazos mientras Matt le desabrochaba la falda y le bajaba las bragas, luego le colocó la mano en su sexo, lo estuvo sobando un buen rato antes de decidir abrirle las piernas, sacarse la polla y penetrarla.
    No tenían prisa. De Betsy sólo veía sus piernas arqueadas, abiertas, y en medio, abriendo el aspa de carne de mi mujer a mi antiguo amigo Matias, vestido, sólo el pantalón ligeramente bajado que permitía ver la parte superior de sus nalgas morenas y los movimientos de las mismas obteniendo el placer robado.
    - Hermano - le dijo a Mitch, mientras se tomaba un respiro y se bebía un botellín de cerveza -. Te la estoy preparando, te la estoy dejando a punto para que cuando la metas te corras. Tiene un coño aspirador, la muy puta. Te coge la polla y te la aspira, en serio.-se volvió riendo hacia mí.- Lo siento, colega Elvis. Normalmente no duro tanto. La culpa la tiene la cerveza.
    Siguió follándola. Betsy permanecía callada, como si hubiera muerto, mientras aquel animal aceleraba el ritmo de sus embestidas y su camisa se cubría de sudor.
    - Uff. Ya me viene. ¡Joder! Ya me viene. ¡Joder!
    Se desacopló y se echó el resto de la cerveza sobre su polla hinchada.
    - Toma cervecita. Te lo mereces, cabrona, trabajando con este calor. Necesito aire.
    El rubio cortó pronto su deseo.
    - No seas tan gilipolla de abrir. Todo cerrado. Yo quiero intimidad.
    El rubio desnudó a Betsy por completo. Le sacó la blusa, le desabrochó el sujetador y sopesó sus senos con las manos antes de pellizcarlos y frotarle los pezones.
    - Buenas tetas, muñeca. Vas a saber lo que es follar. Te vas a morir de gusto.
    Parecía tomárselo muy en serio. Se desnudó por completo. Era delgado y nervudo, todo fibra y músculo, y un feo tatuaje le decoraba las nalgas. Comenzó a acariciarse con una mano la polla mientras con la otra le sobaba a Betsy las tetas. Luego la volvió sobre el sofá, le hizó levantar el trasero y le hundió tres dedos en la vulva como si fuera un pene.
    - Te gusta, putilla, Te gusta, ya lo creo. Te corres sobre mis dedos. ¡Esta puta se está corriendo, Elvis!
    Matt parecía haber perdido el buen humor. Estaba sentado en un sillón, mirando la escena y mirándome a mí, imaginando la cara que tendría yo debajo de aquella mordaza, y parecía tan beodo que presumiblemente no se tendría en pie.
    - Acaba ya. Follátela y vámonos.
    - Voy a tardar el tiempo que me salga de los cojones en tirármela -gritó furioso Mitch, volviéndose hacia su hermano-. ¿Acaso me he metido yo contigo mientras te corrías?
    - No hables tanto, hermano, y pon en marcha esa polla o se te va a enfriar. Ja.
    Se volvió hacia Betsy, que permecía en la misma posición, tumbada de espaldas y con el culo ligeramente alzado - ¿Te han dado alguna vez por culo? Di. Pues hoy vas a saber lo que es dar por culo. Duele y gusta al mismo tiempo. Es diferente, muñeca.
    La pesadilla se prolongaba y se hacía interminable. Ya me veía en los titulares de los diarios del día siguiente. Dos desaprensivos violan a una muchacha ante los ojos de su marido y terminan asesinándole. Hasta es posible que lo achacaran también a la ola de calor. ¿Por qué no me mataban antes esos mal nacidos? ¿Qué diabólica satisfacción obtenían conservándome con vida y como espectador privilegiado de toda aquella sarta de vejaciones?
    - ¿No prefieres que te la chupe? - le dijo de pronto Betsy abandonando su postura yacente y tomando entre sus manos el pene de Mitch - La chupo muy bien. Elvis te puede decir lo bien que se la mamo.
    Aquel cruce espúreo de Richard Widmark y Sean Penn palideció de excitación escuchando la proposición de mi mujer, y su pene sufrió una repentina transformación.
    - ¿Has oído Matt? La muy puta, la muy guarra, me dice que me corra en su boca, que me folle su boca. ¿Tú que harías?
    - Deja que te exprima la polla y vámonos. Tiene boca de mamona tu mujer, Elvis. ¿Es de las que se retiran cuando llega el momento?
    Betsy había tomado la iniciativa y estaba encima del chico rubio. Estaba muy hermosa, pese a los moratones y las lágrimas que empañaban sus ojos. Le pellizcaba las tetillas al chico rubio mientras abría la boca y dejaba que su polla se asentara en su interior. El chico rubio empezó a moverse y la cabeza de Betsy también; el chico rubio empezó a jadear y Betsy le pellizcaba tanto las tetillas, sin dejar de chupársela, que parecía fuera a arrancárselas. Matt, pese a estar beodo, se levantó para no perderse el espectáculo.
    - ¡Joder con la puta mamona que tienes en casa! Le va la marcha a la muy puta.
    El chico rubio estaba quieto y Betsy era la que movía su cabeza de forma frenética entre sus muslos. Se tragaba aquella columna de carne tensa con precisión mecánica y la acariciaba propinando intensos lametones que sumían a Mitch en un placer indescriptible. Betsy la sabía chupar muy bien, era cierto. Cuando me la chupaba yo llegaba al séptimo cielo. Y ahora se la chupaba a ese maldito hijo de puta que no terminaba de correrse por culpa de la puñetera cerveza.
    - Espera un momento - le dijo Betsy al chico rubio soltando la polla -. No te enfríes que ahora vengo con un poco de coca. Te la pondré en la punta del capullo y te correrás como un cabrón.
    Nunca le había oído hablar así a Betsy. Se la meneó durante unos segundos antes de ponerse en pie y pasar al dormitorio. El chico rubio deliraba, se miraba la polla, se tocaba las pelotas y se pellizcaba las tetillas manteniendo su erección.
    - Esa puta me mata. Esa puta me mata.
    A Matt comenzaba a hinchársele la entrepierna del pantalón.
    - Elvis - me dijo-. Demasiada hembra para ti. Nos vamos a quedar hasta la noche follándotela. ¿Qué son veinticuatro horas comparado con toda la eternidad que la vas a disfrutar tu, so hijo puta. Hasta, si te portas bien, dejaremos que tú también la folles.
    Confiaba en Betsy. Siempre había confiado en ella y ahora no me iba a defraudar. Sabía que la encontraría, en el armario, entre las mantas. Buena chica, Betsy. Salió del dormitorio tan desnuda como había entrado. Se movió con sensualidad felina por la habitación, amagando una mano en la espalda. El cuerpo le brillaba de sudor y de las babas de placer de aquellos dos indeseables, que se recalentaban al ver cómo se acercaba, con la boca abierta, los pezones de sus redondos y pequeños senos eréctiles y sus breves piernas de niña. Los primeros dos disparos fueron para el chico rubio. Uno, en la entrepierna, mató para siempre su deseo. El siguiente, de gracia, en la sien, a quemarropa, castró su imaginación diabólica. Matt se alzó del suelo e intentó alcanzar la puerta, pero la cerveza había hecho de sus piernas gomas, y cayó al suelo, con un disparo en la espalda.
    - ¡Piedad! Sólo queríamos follar. No os íbamos a matar. Lo juro por mi madre. - farfulló entre bocanadas de sangre. - No me mates, por Dios, no me mates - lloriqueó -. Salvé la vida a Elvis. Me debe la vida Elvis...
    - No jures por la puta de tu madre - le acercó la pistola a la cabeza, hasta tocarla, y disparó saltándole la tapa de los sesos.
    Ahora Betsy no está y yo estoy con estos dos tipos. Se vistió malhumorada, después de liquidarlos, y ni me miró cuando abrió la puerta y se fue. Me consideraba también culpable de lo sucedido y me castigaba. El calor es atroz y el ventilador no hace otra cosa que traerme a la nariz el hedor de los cadáveres descomponiéndose. Oigo las moscas zumbar en el exterior, junto a las ventanas, y rezó para que no encuentren ninguna rendija. Trato de imaginar titulares en los diarios. Afortunadamente me encontrarán así, atado de pies y manos, amordazado, por lo que no podrán cargarme esos dos fiambres. Si es que me encuentran. La tele ha dicho que ya han muerto ciento dos personas por esta maldita ola de calor. Betsy no permitirá que yo sea la ciento tres, y no será tan hija de puta como para no llamar a la policía y dar la dirección de mi casa.


   
 
       
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