La soledad del corredor de fondo

1 2
  • Permalink for '1-LA CRÓNICA DE LA SEMANA NEGRA'

    1-LA CRÓNICA DE LA SEMANA NEGRA

    Posted: 25-July-2008, 12:05pm CEST by José Luis Muñoz
    Texto: José Luis Muñoz
    Fotos: Mauricio-José Schwarz, sin su permiso pero seguro que con su comprensión, y Julio Murillo, que me las ha cedido para ilustrar esta novela río sobre la Semana Negra
    DE LA IGLESIONA AL CUBANISIMO, SIN PASAR POR LA TERRAZA DEL DON MANUEL


    Llegué a la Semana Negra, ese acontecimiento literario de difícil adscripción? simposio atípico al margen de divismos; utópica fraternidad en la que, los que nos desenvolvemos en la arquitectura de las palabras y truncamos, por unos días, la soledad creativa, nos comunicamos con nuestros congéneres?, bajo buenos augurios ? Iberia no falló en los enlaces Granada, Madrid y Oviedo?, el domingo día 13. Tampoco falló el coche de la organización a la puerta del aeropuerto, ni Paco Ignacio Taibo II a la hora del abrazo de bienvenida en el hotel Don Manuel, buque insignia de la hostelería, ni el de su encantadora compañera Paloma, y no son abrazos asépticos, de esos que vienen luego seguidos de una palmadita condescendiente en la espalda, sino sentidos estrechamientos de verdadero afecto, de alegría por vernos de nuevo.


    Compruebo, eso sí, que mientras las canas y las arrugas van haciendo mella en mi rostro desde que, hace 21 años, empezara el evento ? era, por entonces, un adolescente de treinta y pocos años, escritor con dos novelas, EL CADÁVER BAJO EL JARDÍN y BARCELONA NEGRA, editadas por la mítica Etiqueta Negra de Editorial Júcar? el tiempo se ha detenido en el mefistofélico PIT II, que parece más joven que nunca, que se ha quitado unos kilos y ha reducido su dosis diaria de cigarrillos y colas ? en teoría Pepsis, pero me han llegado malévolas informaciones de que hace años se pasó al enemigo? y mantiene su cabellera negra y rizada, su poblado mostacho mejicano y sus energías, al cien por cien, de toro batallador.



    Al entrar con las maletas al hotel tropiezo con el buen amigo Fernando Marías, con la oreja atrapada por su móvil black berry, más delgado que nunca ?las pesas y su entrenador personal se notan?, y con Silvia Pérez, de Imagine Ediciones, que me va a editar, en los próximos meses, EL CORAZÓ DE YACARÉ. Me presentan, porque está próxima a la barra, a Sanjuana Martínez, mexicanita vivaracha y lista como ella sola. Quedamos para comer mientras subo a la habitación, a dejar las maletas y desempacarlas, a darme una ducha y bajar luego, volando, del quinto piso en donde estoy alojado, hasta la planta baja del Don Manuel que ya hierve de escritores a los que me apetece abrazar, como Juan Ramón Biedma? intuyo que va a ganar el


    Hammeth, pero lo callo ?y su compañera, como el pedazo de cubano de Lorenzo Lunar y su pareja, y también escritora policiaca que se estrena en esta Semana Negra, Rebeca Murga, y está, con reciente novela premiada bajo el brazo, el amigo cubano Amir Valle a quien le pido dedicatoria para una amiga en común, y fidelísima lectora, de su LARGAS NOCHES CON FLAVIA; me fijo, quién no, en la pinta de pirata de Carlos Salem, con su pañuelo negro perpetuamente anudado a su cráneo sobre el que se hacen cábalas diversas y de quien, dos días más tarde, me voy a hacer buen amigo, y en el asistente más jóven del evento, el bebé de Mercedes Castro, la dicharachera autora de Y PUNTO, y nos vamos a comer a uno de los restaurantes insignes de la semana negra, la Iglesiona, comida casera y buena? fabada exquisita, cordero y cabrito bien guisado, huevos fritos con patatas y jamón insignes? con una troupe formada por Fernando Marías, Silvia


    Pérez, Sanjuana Martínez, la incombustible Cristina Macia, más delgada y guapa, si eso es posible, una dama delgada, hermosa, morena, de sonrisa cinematográfica, sosias de Carmen Posadas, que se llama Paloma, guardiana de los soldaditos de plomo de la Semana negra, y su cuñado Alejandro Noguera, como el Alejandro Magno de la batalla de Gaugamela que se recrea con minuciosidad en el recinto, mitad valenciano mitad normando, arqueólogo e historiador, pocos años pero erudición a raudales, a quien ya ficho, desde ya, como asesor de mis novelas históricas, mesnada a la que se añade un elegante y ocurrente caballero argentino, de


    aspecto actoral, escritor de éxito, elegante y cordial, Ernesto Mallo, con el que voy a cruzarme una y otra vez en los periplos por la Semana negra y del que voy a disfrutar las ocurrencias de su agenda tupida de chistes. Allí, entre comida sabrosa y pan de hogaza que devoramos, entrechocamos por primera vez copas llenas de sangría peleona ? la de Fernando de agua cristalina, así está el chico de fuerte y sano? por esa Semana Negra en su edición XXI que empieza.
    Pero como la noche es joven, y esa es mi primera ? no para quienes me acompañan en el ágape, que disfrutaron del largo trayecto Madrid -Gijón en el tren negro? acabamos todos, no en una tertulia sesuda bajo el relente de la noche en el Don Manuel, templete de intelectualidad nocturna teñida por los efluvios del alcohol, sino en el Cubanísimo, y allí, mientras unos libamos mojitos y escuchamos música latina, y otros se tiran al San Francisco y al agua Perrier, estalla la noche, brillan los ojos y las lenguas empiezan a decir endiabladas sandeces cruzadas por risas. A poco, el local, que es el clásico de baile de la Semana Negra ? lástima que no hayamos pescado una actuación en directo, pero eso nos lo soluciona el compay Lorenzo Lunar cuando llega, sentándose a nuestro lado y cantando un bolero a capela mientras Rebeca se enternece de emoción; en ese momento sé cómo ese enorme escritor cubano de prosa musical, cuyos libros son imposibles de leer sin andar bailando, encandiló a su joven musa, qué artimañas utilizó el fauno para someter a tan bella doncella ?se llena de escritores como el seductor Juan Bolea, del que alguien, que no voy a nombrar, dice que es el hijo de Clark Kent, alter ego con gafas de Superman, o Alfredo Mateo-Sagasta, con su aspecto de hidalgo español que acaba de ser descolgado de un cuadro de Velázquez. Y como la música arrecia y el ritmo, como el mojito, entra en las venas, soy desafiado una y otra vez por Sanjuanita a bailar salsa, sin aceptar el envite, hasta que la pequeña mexicanita, que es linda y picante como una guindilla, consigue sacar a la pista al normando valenciano que de soldaditos de plomo, historia y arqueología entenderá, pero de bailar ni flowers, y eso sí, nos servirá para despellejarlo vilmente mientras va saltando de un lado a otro del escenario, dominado y escarnecido por Sanjuanita que, además de inteligente, es bailonga, que es de esas que, tal como se mueve, no hace otra cosa que bailar los fines de semana, seguramente tomó clases de baile, lo que acongoja más, y cuando vuelven a la bancada esa Sanjuanita eufórica, remeneada, centrifugada, tremendo movimiento de caderas, ya me arrastra a la pista sin remisión, y qué quieren que les diga, cumplo, a pesar de que creo que nunca bailé salsa, o de que lo hice en una de esas bodas en las que todo el mundo anda borracho y no se fija en los ridículos movimientos de uno, y sólo decir que, ante la voracidad de la mejicana, mantuve digno el pabellón patrio y me fui, cuando terminó la música, en busca del segundo mojito.
    Nunca bailé con un editor. El editor, para mí, en un señor serio con el que cruzo palabras a una determinada distancia de la mesa o por teléfono, con el que discuto los entresijos de mi próximo libro y con el que me suelo pelear por la portada. Morbo me dio, he de confesar, bailar salsa con un editor ? editora, en este caso? pero ustedes lo comprenderían, a buen seguro, si conocieran a Silvia Pérez de Imagine Ediciones, argentina exótica de suave acento, con mestizaje de judía e india en el rostro, buena planta y melena negra, que edita tan bien como baila, buena pareja de danza a esas horas de la noche en la que ya se pierde el decoro y el sentido de la vergüenza, con la que me marqué algún pase de baile complicado: hubo revoltillo de brazos, requiebros imposibles de cintura y no pisé una sola vez su pie ni me caí en la pista.



    Mientras, a poca distancia, las damas que acompañaban a Juan Bolea, desmadrado y sin gafas ? las dejó en el mostrador y no las volvió a ver hasta pasados dos días, pero esa es otra historia, u otro relato? andaban algo bebidas, como todo el personal del garito, pero eran poco duchas en esos menesteres a juzgar por lo difícil que tenían lo de mantener su verticalidad, y la opacidad de sus miradas perdidas en el vacío. Al poco rato la pista de baile de El Cubanísimo era pura literatura, con el pirata Carlos Salem y su compañera, que se despelotaban haciendo fotos a diestro y siniestro no sé con qué turbios fines?creo que harán chantaje a uno que yo me sé y, más que bailar, violaba?, con Lorenzo Lunar que fue el bailarín más solicitado e impartió clases magistrales a todas las damas a diez pasos a la redonda que esperaban pacientemente, y no tanto, su turno.



    ?Esperen, señoritas, que me reponga? decía el gran maestro de baile cubano, entre resoplidos, cuyos pies, en las sandalias, bailaban solos, ante la paciente mirada de su Rebeca.
    Y en esto, el caballero argentino Ernesto Mallo, que se había aislado con esa morena valenciana de sonrisa cinematográfica, la sacó a bailar, a pesar de sus protestas, aunque no fue salsa lo que bailaron sino un lento vals, ajena, la amartelada pareja, al jolgorio general, lo que desató las habladurías, y creo que con razón.
    Llegamos, por nuestros medios, sin demasiados tumbos, sin comernos las farolas, al hotel, y desembarcamos, creo, cada uno en sus respectivas habitaciones; al menos yo entré en la mía, los demás no sé qué hicieron.

  • Permalink for '2-LA CRONICA DE LA SEMANA NEGRA'

    2-LA CRONICA DE LA SEMANA NEGRA

    Posted: 25-July-2008, 2:22am CEST by José Luis Muñoz
    QUÉ VIVA LA
    REPÚBLICA,
    MEJICANA
    Llegó David Torres, de mañana, y él fue el que me presentó al pirata Carlos Salem, argentino que perdió el acento en Madrid y regenta un bar llamado Bukowski, santo nombre, al que prometo rápida visita y próxima presentación de libro. Los tres, tras tomarnos cervezas en el Don Manuel, fuimos luego dando un paseo a ?La Iglesiona. Falló el arroz con leche, que alguien se lo había comido sin mi permiso ?creo que, finalmente, lo retiraron de la carta por mi machacona insistencia?pero a cambio me comí un arroz con setas aceptable mientras David hablada de su extraordinaria novela NIÑOS DE TIZA, que estoy leyendo y gozando cuando escribo estas líneas, y Carlos Salem, con una incontinencia verbal muy saludable y contagiosa, desbrozaba sus próximas novelas, dos, a cual más interesante, aunque David y yo votamos por la que tiene medio escrita sobre Dashiel Hammeth que nos pareció brillante y muy oportuno.


    Después de la sobremesa, dando un largo paseo, fuimos hacia el recinto ferial, que este año ha mejorado considerablemente, tiene menos casetas de comida, con lo que las librerías son más visibles, y ha asentado sus reales, un campamento medieval en toda regla, en la playa de Poniente. Sobre la arena, viendo y sintiendo el mar, en una playa artificial que se asienta sobre lo que era el antiguo puerto del Musil, en donde veintiún años atrás los escritores librábamos nuestras tertulias pugilísticas en rings de boxeo, aunque no hubiera puñetazos, la muchedumbre discurre plácida por los pasillos perfectamente diseñados y limpios como una patena ?

    La Semana Negra ha sido ejemplo de civismo? mientras compran sus libros, comen su ración de pulpo o se dejan marear en una noria tan grande como hermosa. Las carpas de las charlas, exposiciones, encuentros y actos se hallan alrededor de una especie de plaza cívica hábilmente señalizada por tres impresionantes Moais oscuros que se vislumbran a kilómetros a la redonda. Allí, en la carpa A Quemarropa, con una ventana hermosa a la mar, abierta en uno de sus extremos de la lona, Fernando Marías y Cristina Macia, avezados presentadores, dieron la bienvenida a NIÑOS DE TIZA, la última novela de David Torres con la que ganara el Tigre Juan. Ganas de leerla, después de escucharlos, lo que ya estamos haciendo algunos.
    Cenamos en La Iglesiona con nuestros bonos de comida gratuita ? ya quitaron el arroz con leche del menú, por mi criminal obsesión por él; ya me dijeron, en cuanto tomé asiento a la mesa, que el ultimo arroz con leche se lo acababa de comer, hacía media hora, un señor de la mesa de enfrente ? y yo di cuenta de unos digestivos huevos fritos, patatas fritas, de las de verdad, pimientos rojos a tiras y jamón, que no era de Huelva pero se dejaba comer, mientras en la mesa se cruzaba una primera escaramuza a cuenta de la monarquía española, un dardo venenoso que Sanjuanita Martínez, que de santa sólo tiene el nombre y siempre tiene ganas de batallar, lanzó a David Torres, al que, previamente, sabedora de que el escritor madrileño colabora en el diario El Mundo, le había preguntado malévolamente por el corpiño de Pedro J. Ramírez, y es que esa mexicanita, cuyo libro va de curas pederastas, si no ataca revienta, aunque no sabía lo buen fajador que es David Torres, más que el personaje boxeador de sus novelas, que le lanzó un golpe bajo, al hígado, sobre la corrupción mejicana y su corte de presidentes impresentables. Pero la sangre no llegó al río y David Barba, chico con cara de bueno, gafas y barba en honor a su apellido , hizo derivar la conversación hacia derroteros menos comprometidos, los del mundo de la pornografía, los de los actores que, para mantener esas erecciones de horas, deben inyectarse en el pene toda clase de sustancias, de lo arduo que es eso de penetrar, con el discreto placer que confiere una obligación que convierte el acto sexual en un trabajo monótono y el pene en herramienta de trabajo, hembras para que otros babeen, y allí, quien más quién menos, dio pruebas de sus conocimientos culturales acerca del cine pornográfico: se habló de Holmes, el sujeto al que su encantadora mujer le seccionó la polla y la lanzó al jardín, para que los perros se la comieran, y le fue cosida, tan bien que ahora es cotizado actor porno; de Rocco Sifriedi y, cómo no, de Nacho Vidal, nuestro compatriota capaz de llenar con su miembro en erección todo un vaso?de gin tonic, no de sidra, que es mucho más ancho ?y sobre el que tiene libro David Barba,

    cuya teoría acerca de que las mujeres maltratadas disfrutan de serlo, en la mayor parte de los casos, porque son masoquistas ? él sí que es masoquista, porque estuvo a punto de ser devorado por Silvia Pérez y Sanjuana Martínez, según me contaron? fue una salida tan provocativa como la de la mejicana republicana que la tiene tomada con nuestro popular rey.

  • Permalink for '3-LA CRONICA DE LA SEMANA NEGRA'

    3-LA CRONICA DE LA SEMANA NEGRA

    Posted: 25-July-2008, 1:55am CEST by José Luis Muñoz
    Y EN ESAS LLEGÓ JUAN BAS
    Y se notó. Y no por la enorme humanidad que desplaza el escritor bilbaíno, quien mejor domina un género difícil en verdad como es el de humor, y ahí están las desternillantes ALACRANES EN SU TINTA, libro de culto, y VORACIDAD, sino por la risa que siempre generan sus vitriólicos chistes no aptos para almas sensibles y son prueba palpable de que los vascos nunca fueron romanizados y por eso son tan brutos. Me mostró el bilbaíno, antes de sumergir su boca en un vaso de cerveza con la que celebramos el encuentro, la cicatriz modelo Scarface que surca su cuello, desde la oreja hasta la carótida casi, y le da un magnífico porte patibulario, fruto de su reciente operación. Se añadió a la charla de café, en la terraza del Don Manuel, un recién llegado Julio Murillo cuya carrera es un meteoro. Tras discusiones, decidimos, finalmente, dirigir nuestros pasos hacia La Iglesiona, el templo de la comida gijonesa, haciendo parada antes en un tugurio de buen vino blanco con dos puertas y una barra larga en donde brindamos con Rueda con Juan Bolea y Alfredo Mateo?Sagasta, que ya estaban allí dándose unos homenajes. Allí, finalmente, Juan Bolea contó el desenlace del relato iniciado en El Cubanísimo con la perdida de sus gafas en plena fiebre salsera, como dos días después un sujeto, con dos vasos de cerveza en las manos, irrefutable forma de tenerlas ocupadas, se acercó al escritor aragonés, que acababa una presentación, y le dijo que se había llevado por equivocación sus gafas del mostrador del templo de la salsa.
    ?¿Y dónde las tiene?
    ? En el bolsillo del pantalón.
    ? ¿Me las da?
    ? No, cójalas.
    No tuvo más remedio Juan que hundir su mano en el bolsillo, tomar sus gafas secuestradas y, de paso, tocar los cojones a tan rocambolesco personaje que hay que ver lo que había urdido, que trama tan enrevesada, sólo para que el hijo de Clark Kent, o sosias de Stephen Boyd como dice Julio Murillo al que llaman el Butragueño cuando va a países árabes? ya ves, Juan, cómo te envidiamos todos ?, le hiciera un frotamiento al pene. Con semejante troupe, más la que fuimos arramblando por el camino, desembarcamos en La Iglesiona en donde fuimos castigados a esperar un buen rato en la barra, dándole al blanco salvo Sagasta, que es del negro, y de nada me sirvió reservar un plato de arroz con leche a una camarera, de negro, que me dijo, con sonrisa sádica, que llegaba tarde, que el último plato se lo estaba comiendo R.R. Martin, el autor de novela fantástica norteamericano que parece un ogro y viaja con ocho maletas?a saber lo que guardará en ellas?y devoraba, con una corte de frikis, un plato de fabada nocturna, ante lo cual todos los presentes celebramos alojarnos en pisos distantes del gran autor yanqui de fantaciencia.
    Después de la comida, con breve repaso a algunos compañeros ausentes?el chismorreo no perdona ni en las alturas literarias, hace mella en el buenismo de la Semana Negra?entablamos sesuda tertulia, dos de nosotros por intereses espurios ? la novela de Julio Murillo y la mía van de nazis?sobre lo malos que podemos llegar a ser, sobre como el inocente cuchillo con el que sajamos la carne de cordero nos sirve para degollar a nuestro vecino, o como con el tenedor somos capaces de hacer una transfusión en el brazo de alguien, o vaciar la cuenca de un ojo humano con una inocente cucharilla de postre.
    Hice mi siesta, que siempre la hago cuando hay una presentación literaria pendiente, y esperé la noche, esa hora tardía y no muy buena, en la que la gente anda buscando restaurante y no está para libros, aunque se trate de EL MAL ABSOLUTO, y así, entre las nueve y las diez, encaminé mis pasos por la arena de la Playa de Poniente hacia la Carpa de Encuentro, con camiseta negra, tejanos, zapatillas de deporte y barba de cuatro días, bajo el ritmo africano de los tam-tam de los cientos de senegaleses que el evento concita y bajo cuyo nombre se sienten amparados, representados, porque ellos también hacen su Semana Negra, y nunca mejor dicho. Con la mitad de las localidades vendidas en la Carpa de Encuentros inició la presentación de EL MAL ABSOLUTO, la excusa principal por la que estaba presente en Gijón, Fernando Marías, como miembro del jurado que me premió con el Ciudad de Badajoz, e hizo hincapié en que la novela no era una más de nazis, ni mucho menos, que era durísima, que reflexionaba sobre un hecho complejo y que había en ella mucho de novela negra como para estar en el evento, como también de novela histórica, de thriller. Tomó la palabra Julio Murillo para decir, generosamente, lo buen escritor que era, lo enraizado que estaba en la Semana Negra, nuestros tiempos en la revista Playboy, lo que le había impresionado mi novela perfectamente escrita ? es una maravilla decir esto, ponerlo uno mismo negro sobre blanco con la excusa de que transcribes lo dicho?, que por muchos documentales y libros que se leyeran sobre el nazismo nunca se había impresionado tanto?lo siento, pero son varios lectores los que me lo han manifestado, lo que me hace sumamente feliz?, y animó a los presentes a sumergirse en las páginas de mi libro, odiar a Gunter Meissner, solidarizarse con Yehuda Weiss, dudar con Eva Steiger. Tomé yo la palabra para decir que uno de los premios que tenía escribir era cosechar amigos de la talla de Fernando Marías y Julio Murillo, personas maravillosos y escritores excelsos ? hay incienso para todos?, que realmente me había horrorizado escribir sobre ese periodo de la historia, pero a los nueve años ya lo había hecho con una novela llamada AUSCHWITCZ, que EL MAL ABSOLUTO llamó a la puerta de mi cerebro a través de una entrevista que vi en la BBC cuando se cumplían 50 años de la liberación del campo de exterminio por el ejército rojo, que es mi novela menos narrativa y más reflexiva, que casi se puede leer como un ensayo, que no se sabe bien en qué género inscribirla, si en el negro, el histórico, la novela de tesis, la periodística, el drama psicológico, que seguramente tiene ingredientes de todos los géneros con excepción de la fantasía y la ciencia ficción. Y así fuimos hablando de la novela, del nazismo, de la portada del libro, perfecta, porque es su esencia, con ese oficial nazi sin cara para que cada cual ponga la suya, de que la historia siempre la escriben los vencedores y de haber vencido los nazis no estaríamos hablando de eso ahora, y cerró las intervenciones, camuflado con el público, el argentino Ernesto Mallo, que de represión sabe mucho, pero no vi en el auditorio, porque se estaban poniendo guapas para la noche, imagino, ni a Sanjuanita?me lo apunto, niña, y te lo devuelvo ?ni a mi futura editora Silvia Pérez. Me fui, al terminar, disparado a la mesa de firmas y firmé con gusto y devoción un ejemplar al actor de cine, homenajeado por esta Semana Negra, el astur mexicano Germán Robles, intérprete vampírico del cine azteca que anda ahora, por si acaso, con dos cruces colgando del cuello para ahuyentar a los fantasmas de la noche que le dieron de comer, que me contó cómo veía desfilar por las calles de Gijón a los nazis desembarcados de sus barcos; firmé todos los ejemplares que hubo, que fueron pocos, y días mas tarde, mientras paseaba por la arena, firmé otros, y me fui a cenar con los colegas, esta vez al Wok, que es un autoservicio de cocina oriental, con lo poco que me gustan esos chiringuitos porque no suelen tener arroz con leche, solo verduritas, fritangas y lichis, por lo que me concentré, a falta del postre lácteo, en hacer una degustación de arroces diversos ? hervidos, fritos, salteados?con algún rollito de primavera o sucedáneo y un wok de verduritas que el cocinero chino calentó sobre un fuego gigantesco tipo lanzallamas ?hay que ver las llamaradas que salen, capaces de carbonizar un cadáver en un plis plas ?, tras lo que nos fuimos a tomar el fresco y el gin tonic a la terraza del Don Manuel en donde se nos unió un desaparecido en combate Juan Bas que soltó una tanda de chistes irreverentes que puso en peligro nuestra digestión china. Llegó, en estas, Nerea Riesco, escritora de éxito vasca afincada en Sevilla, tan simpática como bonita, chica de grandes ojos vivarachos que era finalista con su novela ARS MÁGICA, sobre las brujas de Zugarramurdi?otro de mis proyectos atrasados en el que otros se me adelantaron?, al premio Espartaco, como lo era Julio Murillo con su EL AGUA Y LA TIERRA, a desternillarse con las ocurrencias salvajes de Juan Bas, pero, a medida que avanzaba la noche, se produjeron deserciones, imagino que hacia El Cubanísimo, hacia otras mesas y otras camas, y a eso de las tres yo era testigo, con un gin tonic y un café solo, porque estoy de un abstemio militante, a las múltiples libaciones de mis dos colegas de mesa, Julio Murillo y Juan Bas, en su afán por vaciar de whisky todas las botellas del Don Manuel, hasta que, en medio de un pedo formidable, se desafiaron, como caballeros medievales, a una mañana de natación a las diez del día siguiente, con cita previa en la terraza del Don Manuel, en donde deberían comparecer con toalla de baño y chancletas por armas.
    En la playa me estuvieron esperando, en vano, Silvia Pérez y Sanjuana Martínez, que, según dijeron ellas, tomaron el sol con sus bikinis ? son todo curvas las chicas, asique forzosamente serán sexys, imagino, porque no las vi?y quienes sí se bañaron, en distintas playas, fueron los chicos del norte, Fernando Marías en La de Poniente, que es tranquila y está dentro del recinto de la Semana Negra, y Juan Bas, en la otra, que no sé cómo carajo se llama, batida por las olas y las mareas. Julio Murillo, como era de esperar, se rajó, se quedó durmiendo la mona en su cuarto del Hotel Pathos?¿O Patos?, porque él, con su fijación helenística, a raíz de hacer de Esquilo un hombre de acción, es capaz de poner una H al vulgar palmípedo ?y vi regresar a mi querido Juan Bas, mientras yo desayunaba el cotidiano café con leche, croissant y zumo de naranja a cuenta de los vales, con el pelo y la barba húmedas, con la cola de algún pez asomando entre los labios, renegando del catalán que le había dejado plantado, que me recordó cómo, el año pasado, alguien de la dinastía Taibo le advirtió que tuviera cuidado porque un tiburón rondaba las playas de Gijón, a lo que el jocoso escritor contestó con naturalidad:
    ?Tranquilos, que no pienso hacerle daño.
    Ese día nos plantó Juan, nos cambió a Julio y a mí por una rusa alta y rubia, una relación blanca según dijo el sátiro del norte, y el autor de LAS LÁGRIMAS DE KARSEB y yo no sé adonde fuimos, pero seguro que volvimos a La Iglesiona y nos adherimos a una mesa multitudinaria con Monteverde, Bolea, Fermín, en la que terminamos hablando del feminicidio de Ciudad Juárez, que era el argumento de la novela que me tocaba presentar a las seis de la tarde y había terminado el día anterior, sobre el prado de Cimadevilla, junto a la escultura de Chillida y sobrevolado por gaviotas, la estupenda CIUDAD FINAL, la novela de Kama Gutier de la que tenía que hablar en La Carpa A Quemarropa, e invertí la siesta en hacerme un esquema mental de mi intervención. Cuando llegó el momento, dos segundo antes, se presentó Kama ? que no se llama Kama, como la protagonista homónima de su novela, y que sospecho que no tiene un lagarto llamado Freddy, pero que todo lo demás sí es cierto?, de la que dije, ya en público, después de decirle en privado la gran verdad de lo mucho que su novela me había gustado, la sensación que tuve, al leer esa estupenda novela negra, que es un grano de arena más en la denuncia de ese espantoso asunto de los crímenes de Ciudad Juárez todavía sin resolver, de madurez narrativa hasta el punto de que no parece una primera novela, y creo, sinceramente, que será una clara candidata al premio Silverio Cañada del año próximo. Hablé de la corrupción política, policial, judicial, de que para mí Ciudad Juárez es una franquicia del crimen, que la inoperancia policial mejicana, con más de un 98%!!!!! de casos no resueltos es un significativo acicate para que delincuentes y sádicos vayan a la urbe fronteriza a buscar a sus víctimas, y tomó la palabra Kama Gutier, que habló de cómo ella, como criminóloga, fue testigo de lo que pasa en la ciudad, de cómo las madres de la víctimas se cruzaban en las calle con los brutales asesinos de sus hijas sin que nada pudieran hacer para meterlos en la cárcel, de cómo fue apartada del caso por la judicatura mejicana, que le había contratado para lavar su imagen, cuando se convirtió en personaje molesto, y prometió nuevas entregas de su alter ego Kama Gutier, aunque esta vez ambientadas en Los Ángeles, su ciudad de residencia.
  • Permalink for '4-LA CRÓNICA DE LA SEMANA NEGRA'

    4-LA CRÓNICA DE LA SEMANA NEGRA

    Posted: 25-July-2008, 1:39am CEST by José Luis Muñoz
    NOCHE DE PERROS CON JOSÉ CARLOS SOMOZA
    Somoza, gran maestre de la orden de Lagavulin, imprime sensatez a la Semana, aunque esta vez, por cosas del género, se siente a las mesas frecuentadas por los frikis sectarios de la fantaciencia, que son tan extraños como sus lectores y sus personajes y van siempre de negro, siguiendo la estela del Sumo Sacerdote Jesús Palacios que me estuvo ilustrando, en medio de una cena japonesa, acerca de Jack El Destripador y otros elegantes asesinos en serie sin dejar de comer sushi, lo que me horrorizaba bastante más que lo que me contaba: soy alérgico a la comida nipona.

    Llegó Somoza con su aspecto circunspecto y elegante al evento, criticando la imagen que yo llevaba impresa en una camiseta cutrosa ? la suya no era digna del Gran Gatsby?, departimos sobre el estado de nuestras vidas ? la mía, más azarosa, le sorprendió?y nos fuimos a comer con la encantadora Elia Barceló, que se había bajado de Innsbruck para estar presente en el evento y presentarle LAS LLAVES DEL ABISMO junto a Cristina Macia.

    Con Elia, con la que hago muy buenas migas cada Semana Negra que nos vemos, he quedado que seré invitado a comer a su casa ?presume de buena cocinera; ya les diré cuando haga la cata oportuna?en cuanto pise la ciudad austriaca. Ya comiendo, en La Iglesiona, en petit comité muy ilustrado, disertamos sobre lo rarillos que suelen ser los austriacos, y no sólo los psicópatas, Hitler y el doctor Freud, sino también sus

    artistas, y ahí están Michel Haneke, Thomas Bernard, Elfride Jelinek, que me deben de hacer raro a mí también puesto que me gustan. Acompañé a Somoza a la presentación de su libro en la Carpa de Encuentros y disfruté de la complicidad entre presentado y presentadoras entregadas y seducidas por el talento de este gran amigo cubano de nacimiento, nacido en una de las ciudades más hermosas del planeta que se niega a visitar: La Habana. Después de la cena ? La Iglesiona de nuevo, degustando una exquisita mouse de avellana que estaba mejor que el arroz con leche que nunca probé ? departimos en la terraza del Don Manuel sobre perros después de ver pasar a Miguel Cané, o a sus aspavientos, en compañía de un chuchito salchicha diminuto, que alguien dijo la maldad de que se lo había comido una tarde, en un ataque de hambre, con mostaza y encastrado en un panecillo. No sé qué tendrá que ver ese chucho minúsculo con Hamlet, el gran danés que guarda las posesiones de Somoza como brutal cancerbero y propicia el feliz sueño de los guardados, pues la fiera defiende la propiedad a dentelladas y lo mismo la emprende con los mormones que van con la Biblia bajo el brazo como con el que lee el contador de la luz. Fue una noche de perros, en la que yo aporté los tres mordiscos que me he llevado en mi vida del mejor amigo del hombre, el más brutal a cargo de mi propio can Nick, al que dediqué mi novela LIFTING, y me dejó el brazo inservible durante un mes cuando medié en una pelea perruna, y narré el incidente de Babia, cuando ocho encantadores mastines me rodearon para comerme. Una llorosa Nerea Riesco aportó su grano sentimental a la tertulia hablando de su perrita recientemente muerta, una husky creo recordar, motivo por el cual la autora de ARS MÁGICA, y responsable de un blog titulado LOS ESPÍRITUS VOLÁTILES, dice no haberme mandado el relato que le pedí para éste. Hamlet?maravilloso nombre para un perro, más si es un gran danés?, finalizó Somoza, asusta a los carteros, razón por la que es inútil enviarle un paquete al escritor de ZIGZAG, que no llegará, así es que me temo que mi ejemplar de EL MAL ABSOLUTO que Begoña Minguito, prensa de Algaida y sosias de Campanilla que subió a Gijón para acompañar a Francisco Galván y su SANGRE DE CABALLO

    ?una de mis lecturas pendientes?, le envió, no le llegué nunca o le llegue con las cubiertas mordisqueadas por su fiero guardián. Y yo le hablé de cierto caso en que un tipo que tenía dos dobermans se emborrachó de tal forma que sus propios perros, al quedar diluido el olor corporal de su amo en los efluvios del alcohol, lo devoraron cuando cruzaba el jardín para entrar en su casa, tomándolo por un extraño. Por si acaso Somoza y Hamlet, me ha prometido el autor de CLARA Y LA PENUMBRA, beberán al unísono Lagavulin. Más le vale al primero.

  • Permalink for '5-LA CRÓNICA DE LA SEMANA NEGRA'

    5-LA CRÓNICA DE LA SEMANA NEGRA

    Posted: 25-July-2008, 1:29am CEST by José Luis Muñoz
    JORGE SEMPRÚN, LA HISTORIA VIVA
    Llegó Jorge Semprún, finalmente seducido por Paco Ignacio Taibo II, y lo hizo con su elegancia, savoir faire y distinción algo francesa. Entre miradas de respeto hacia uno de los testigos y protagonistas de la historia, los escritores nos acercamos a él y comprobamos lo accesible que es y lo vivo que está a sus 85 años. Habló con Paco Ignacio Taibo II sobre sus avatares políticos y literarios, sobre cómo su apartamiento forzoso de la política, cuando Carrillo lo defenestró del comité central del PCE, le llevó a abrirse a la ficción literaria, y habló de Buchenwald, el campo de concentración nazi por el que pasó y le marcó de por vida, de su lucha clandestina, de sus guiones para las películas comprometidas de Costa Gavras, aunque no de su paso por el ministerio de cultura bajo el gobierno de Felipe González.


    ?¿Por qué hay tanto sexo en tu última novela? ?le preguntó Ángel de la Calle.
    ?Porque me he hecho viejo.
    Habló ante un público entregado que le escuchó con emoción y aplaudió a rabiar cuando terminó; firmó docenas de libros, uno para mí, VIVIRÁS CON TU NOMBRE, MORIRE CON EL TUYO, al día siguiente, cuando desayunaba, momento que aproveché para deslizar entre sus manos un ejemplar dedicado de EL MAL ABSOLUTO; y estuvo en esas largas tertulias del Don Manuel, en las que las mesas acaban juntándose para formar una sola, libando un vaso de whisky a altas horas de la madrugada, con aspecto relejado, entonando canciones revolucionarias.


    No fue la única estrella de la Semana Negra. Hubo otra, una atractiva dama, de edad interesante, que solía desayunar zumo de naranja, en solitario, en la terraza del Don Manuel salvo cuando era entrevistada por un periodista, absteniéndose de tomar café o té porque su religión mormona se lo prohibía: la superventas dama anglosajona del género negro Anne Perry cuyos libros se venden por millones. Difícil ver, bajo su elegante apariencia y su aspecto de dama burguesa, impecablemente vestida y trajeada, a la violenta Juliet Hulme, la adolescente que hace cincuenta años fue y asesinó, a golpes, en Nueva Zelanda, a la madre de una amiga con la ayuda de ésta. El ser menor de edad le salvó del cadalso y las vueltas que da la vida hicieron de ella una escritora de renombre, pero es que todos somos muchos a lo largo de nuestra existencia y estamos unidos a ellos por el hilo de la memoria y el ADN de nuestro cuerpo. Sobre ese crimen hizo Peter Jackson su mejor film: CRIATURAS CELESTIALES.

  • Permalink for '6-LA CRÓNICA DE LA SEMANA NEGRA'

    6-LA CRÓNICA DE LA SEMANA NEGRA

    Posted: 25-July-2008, 1:18am CEST by José Luis Muñoz
    DE CÓMO JULIO MURILLO ENCANDILA A SUS CLUBS DE FANS Y FERNANDO MARÍAS, Y CÍA, NOS ADENTRA EN LOS MISTERIOS DE LA CORPORACIÓNHubo presentaciones antológicas en la Semana Negra. Fernando Marías puso magia y gracia a sus ZAPATOS ASESINOS, editados por Imagine Ediciones en bilingüe ?castellano e inglés ?y abrió una caja de Pandora para mostrar esos zapatos amarillos de drag queen que se puso, para una ocasión, Silvia Pérez, arriesgándose a que le suceda lo que al protagonista del cuento, que asesine, aunque además tienen la virtud de mejorar la vida sexual de quien camine sobre ellos.

    Y también fue sonora la que montaron, un show profesional presidido por el arte de los presentadores confabulados, Fernando Marías, Juan Bas, Elia Barceló, Cristina Macia y Chavi Azpeitia, a costa de ESTA NOCHE MORIRÉ, una de las mejores novelas de Fernando, y de LA CORPORACIÓN, ese libro de relatos en el que amigos del autor han escrito sobre la misteriosa organización ideada por Marías en la novela matriz. Sobe la existencia real de la Corporación, una vez oídos a los presentadores y autores de la misma, quedó una inquietante duda que se despejará si van desapareciendo, en extrañas circunstancias, los que han escrito sobre ella.


    Pero, oídos todos, nadie con tanto arte y técnica para vender su novela, SHANGRI?LA, premio de novela Alfonso X El Sabio, como mi amigo Julio Murillo. Sin asomo de resaca, con buen pulso ?el mismo que demuestra haciendo fotos con una diminuta y eficaz Olimpus, que ilustran esta crónica en buena parte: gracias Julio ?el autor de LAS LÁGRIMAS DE KARSEB desgranó, ante un público entregado ? asistieron sus clubs de fans de varios rincones de la Península, un puñado de chicas lectoras, animosas como las cheer leaders, que le siguen allá donde vaya?los puntos más seductores de su thriller que arranca con la inquietante hipótesis terrorífica de que Hitler no murió y que en la Antártida, adonde los americanos fueron en expedición militar hace unos años sin una explicación lógica, están ocurriendo cosas extrañas.

    Con voz algo rota, por el relente y las corrientes del Don Manuel ? alguien debería cerrar la puerta en esa terraza pasada la una de la madrugada? Julio cautivó a una entregada audiencia que llenaba la Carpa de Encuentros, y lo hizo como un maestro indiscutible de la palabra, convenciendo hasta a su más conspicuo enemigo de que su libro vale la pena leerlo pese a su tamaño disuasorio, de que leyéndolo uno experimentara un insomnio sobrevenido por la intriga y ese no parar, pasando páginas, hasta llegar al final. Fue, creo, de los que más vendió; anduvo firmando a lo largo de la siguiente presentación a una cola de lectores que esperaron, sin desalentarse, su autógrafo, durante media hora ? sólo Ruiz Zafón le superó en Barcelona, y el libro sobre la República de Weimar

    que se regaló, con la firma de un montón de autores?, y me dibujó una conejita de Playboy en una emotiva dedicatoria entre colegas que agradezco, tanto que quizá cuele su libro en la fila de mis lecturas pendientes, una torre de Babel inclinada como la de Pisa, para hincarle el ojo.

  • Permalink for '7-LA CRÓNICA DE LA SEMANA NEGRA'

    7-LA CRÓNICA DE LA SEMANA NEGRA

    Posted: 25-July-2008, 12:46am CEST by José Luis Muñoz
    LA HORA DEL ADIÓS
    Se habló, en la Semana Negra, mucho del mal? ha sido, este año, el de los nazis?; de los monstruos inocentes y románticos de la ficción, Frankenstein y el Conde Drácula en esa maravillosa colección que edita Fernando Marías para 451 de Chavi Azpeitia; del nazismo y del placer de narrarlo, y allí estuve yo entre contertulios, rodeado de colegas de la altura de Raúl Argemí, que me han dicho ha cometido una maravillosa locura por la que ya le he felicitado, y no es literaria, o sí lo es, porque le atañe a él, que es escritor, y a Cristina Fallarás, también escritora y ausente de la feria; porque estuvo Fajardo, Carlos Fortea, Paco Ignacio Taibo II, Jerónimo Tristante, el siempre brillante Ernesto Mallo, la emotiva Juana Salabert que convertía sus segundos en posesión del micrófono en minutos, y Vicente Álvarez, autor de EL NECROMICÓN NAZI y presentador de SHANGRI?LA . Acostumbrado a tertulias inconcretas y evanescentes, sobre el sexo de los ángeles, paridas como diría Andreu Martín, otro de los ausentes del evento, hablar del nazismo ? que es algo que, a juicio de muchos, ha ganado la partida, está ahí, bajo otro nombre, lo hemos visto cerca de nuestra frontera, en la ex Yugoslavia, está rompiendo la cascara de huevo de serpiente y saldrá, no tengan la menor duda, cuando esta Europa entre en crisis económica, que ya entra, y alguien señale con el dedo a los emigrantes que desembarcaron en nuestras playas y aeropuertos ? resultó de lo más estimulante. Y no vale decir que a nosotros eso no nos pasará, porque el fantasma del totalitarismo, de los fascismos de derecha e izquierda, los tenemos dentro, afloran, son ese enano maldito de lo peor de nuestro ser que debemos achantar constantemente, es esa fiera tribal que nos hace despreciar a los que no son como nosotros, a enrocarnos con los nuestros, aunque, ¿quién son los nuestros?
    Hubo momentos memorables, como ese concurso de tostas, celebrado en lugar tan secreto, Pachu Ariñu, que se perdieron, porque no estaba en los mapas, todos los concursantes menos uno y la mitad de un jurado, elegido por el volumen de su panza ?Lorenzo Lunar y Juan Bas, no el fibroso Carles Quilez?y que premió a una enorme tosta, la única que llegó a buen puerto, con lecho de salmorejo, cebolla caramelizada y una enorme ración de lomo; hubo un concurso de belleza de más de 50 años, que quizá hubiera ganado y al que no llegué a tiempo de concursar; pude disfrutar de las tablas escénicas de David Panadero, declamando, a altas horas de la noche, sin que de las ventanas próximas le escanciaron los cubos de agua que sin duda merecía, los versos de un clásico con su voz potente de barítono; coincidí una noche, y más tarde en una comida en La Iglesiona, con el escritor norteamericano Rolando Hinojosa, de físico gringo y alma chicana, al que muchos llaman Ronaldo u Orlando, otro de los veteranos de la Semana Negra al que prometí saludar cuando vaya a Texas; y visité a la gran familia de libreros de ESTUDIO EN ESCARLATA, padre, madre y niño, que me vendieron todos los ejemplares de EL MAL ABSOLUTO.
    Fue momento culminante el del fallo de los premios de la Semana Negra, que nos concitó a todos, expectantes, en el sótano del Don Manuel, en sus catacumbas, y que, en el apartado de relatos, premió uno magnifico, de Ignacio Padilla, de tema circense. El de novela, el Hammeth, se lo llevó, ex aequo, EL IMÁN Y LA BRUJULA, de Juan Ramón Biedma, al que abracé con profunda alegría pese a haber comparado, en una tertulia, a la Madre Teresa de Calcuta con Josef Mengele, un secundario de EL MAL ABSOLUTO. Y se otorgó el Silverio Cañada, quien fuera mi primer editor y por el que sentiré gratitud eterna allá dónde esté, a Carlos Salem, el entrañable pirata del Bukowski. En cuanto a la mexicanita guindilla Sanjuana Martínez, exultante aunque sin libros, se alzó con el Rodolfo Walsh con su alegato contra los curas pederastas, tema en el que se inspiró el Rufus, ese espantoso muñequito por el que todo el mundo anda loco, de este año.
    Y los días pasaron, con sol, con ausencias? las de los que se iban, que eran reemplazadas de inmediato con los que llegaban? hacia ese momento triste que nadie quería que llegara, el del día final, en un acto multitudinario, tanto como cuando regalaron el maravilloso libro colectivo sobre la república de Weimar, cuando Paco Ignacio Taibo II, flanqueado por las autoridades, alcaldesa de la ciudad y presidente del principado, dio la Semana por concluida a las 12 del día 20, domingo lluvioso, no sin agradecer a todos, pero a todos sin excepción, desde los que escriben a los que barren, desde los senegaleses que tocan el tam-tam y venden camisetas D&G, a los bomberos y policías ?un recuerdo a Alejandro M. Gallo, el policía jefe escritor y autor de UNA MINA LLAMADA INFIERNO, que me presentó el año anterior LA CARAQUEÑA DEL MANÍ? su participación.
    La espicha en Avilés, este año sin gaitas, sin entonar el habitual ?Asturias, patria querida?, atiborrándonos de cervezas, vino tinto, empanada asturiana, tortilla de patata, croquetas, ibéricos y arroz con leche ?parece que pensaron en mí?del que di cuenta cuantas veces pude: cuatro. Y entre tanta comida de verdad, no de probeta ni deconstruida, aún pude intercambiar algunas frases con el norteamericano David C. Hall, mi compañero de habitación en aquella primera Semana Negra de hace 21 años, y hacerme unas cuantas fotos con Nerea Riesco, Carlos Salem y PIT II gracias a la cámara versátil de Julio Murillo.
    Y cuando di un abrazo a Paloma, y a su encanto de hija Marina, la fotógrafa oficial, porque Paco Ignacio Taibo II se me escurrió entre dimes y diretes, me pregunté, ya camino del avión, en la furgoneta lujosa y cómoda de Julián, el conductor por excelencia, en medio de una charla sobre métodos de trabajo que tenía en el mismo bando a Julio Murillo y Nerea Riesco, partidarios del guión literario, y enfrente yo, que todo lo cifro a la improvisación, cuántas semanas negras le quedan a uno, no cuántos años.
    Esto es la Semana Negra. Y sigue.
  • Permalink for 'LA CRÍTICA'

    LA CRÍTICA

    Posted: 11-July-2008, 11:09pm CEST by José Luis Muñoz
    Publicado en Siglo XXI

    ?El mal absoluto? de José Luis Muñoz, novela mestiza, novela real, novela dura
    Herme Cerezo

    Con ?El mal absoluto?, José Luis Muñoz (Salamanca, 1951) se ha alzado con el XI Premio de Novela Ciudad de Badajoz. ?El mal absoluto? es una obra espeluznante, en la que los remordimientos, la mala conciencia y el deseo de venganza envuelven a todos sus protagonistas, fundamentalmente a Günter Meissner y a Yehuda Weis, y, en menor medida, a Eva Steiger, que se convertirá, involuntariamente, en nexo de unión y desencadenante de los hechos. Sin embargo, tanto los remordimientos como la mala conciencia se contagian también al lector imperceptiblemente, hasta tal punto que, para enfrentarse a este mal realmente absoluto, necesita establecer un parapeto, una especie de cristal protector imaginario, que le facilite acercarse a la novela con un cierto distanciamiento, cierto e imprescindible. ?El mal absoluto?, evidentemente, no es novela para lectores excesivamente sensibles. Entre otras razones, porque lo que en sus páginas se cuenta, bajo la apariencia de ficción, es absolutamente posible y, lo que es mucho más duro, cierto.
    Novela de difícil adscripción a ningún género (no es solamente novela histórica, no es solamente novela negra, no es solamente ?trhiller?, no es solamente reportaje o entrevista), podríamos etiquetarla ? siguiendo esa costumbre absurda aunque útil de hacerlo ? como periodismo novelado o novela periodística. En todo caso, siempre se trataría de una obra mestiza, porque José Luis Muñoz utiliza recursos periodísticos para contar la primera parte de su historia y técnicas plenamente literarias para la segunda. Eva Steiger, reportera de la cadena ZDF, entrevista por un lado a Meissner, un acaudalado alemán, que formó parte de las juventudes hitlerianas y fue asignado como guardián en el campo de prisioneros de Auschwitz. En sus declaraciones, el antiguo oficial de las SS manifestará no sentir ningún remordimiento por lo que hizo entonces. Se referirá al ascenso de Hitler al poder en términos de una borrachera colectiva que embargó al pueblo alemán y comparará las atrocidades germanas con las que, actualmente, practican los judíos contra los palestinos. Aunque se justifica afirmando que él y los de su generación fueron víctimas de las circunstancias para obrar como lo hicieron, en todo momento se muestra orgulloso de haber prestado servicio a su patria durante la II Guerra Mundial. Steiger, para completar la visión del problema, efectuará una segunda entrevista a un judío superviviente del mismo campo de exterminio citado anteriormente. Weis hablará del horror que le ha acompañado siempre desde entonces. El judío siente una mezcla de vergüenza, remordimientos y exculpación. Detesta a los nazis, por lo que le obligaron a hacer contra sus propios compatriotas judíos, aunque comprende que ésa era la única manera de sobrevivir en aquella fábrica de horrores continuos llamada Auschwitz. Sus declaraciones no son sino un sumario de horrores (violaciones, inesperadas y crueles muertes por disparo, gaseamientos masivos, incineración de cadáveres en hornos y un largo etcétera) para los que resulta imprescindible utilizar la protección transparente a la que aludía anteriormente. Auschwitz, bajo la apariencia oficial de complejo industrial, no fue sino una fábrica de exterminio, de cremación, de torturas. Sin olvidar otros "daños colaterales": desnutrición, horarios excesivos de trabajo, insalubridad de las instalaciones, carencia total y absoluta de medicinas, camastros infectos y otro etcétera aún más largo que el anterior. La deshumanización fue tan absoluta que, refiriéndose a los cadáveres para el crematorio, Weis llegará a afirmar que "... nos llegaba materia prima de todos los rincones de Europa, porque al final, a los hombres, mujeres y niños uno trataba de verlos como eso, como materia prima". Una duda persiste en la mente del judío: le gustaría saber por qué su carcelero de entonces, al que apodaban "Cara de Ángel" le salvó en varias ocasiones la vida, condenándole a la tortura mental eterna por las atrocidades que conoció y que él mismo se vio obligado a cometer. Weis se lamenta profundamente de seguir vivo y también de no haber tenido el valor suficiente para negarse a realizar ciertas cosas porque, en el fondo, actuó como lo hizo espoleado por el puro instinto de supervivencia, sin más sensibilidad y conciencia. Con relación a las entrevistas, hay una clara diferencia entre la primera y la segunda. Mientras las declaraciones del millonario Meissner suenan plenamente convincentes y creíbles, ajustadas a su elevada extracción social, propias de un hombre de negocios dotado de facilidad oratoria, las de Yehuda Weis no lo parecen tanto. El judío se expresa, en algunos momentos, con una claridad conceptual excesiva a mi juicio. El antiguo prisionero procedía de un pequeño pueblo alemán y sus conocimientos culturales, por desgracia, debían ser reducidos. Sin embargo, en sus respuestas maneja con enorme facilidad una notable cantidad de conceptos que requieren cierta especialización, especialmente cuando habla de enfermedades que cataloga con rigurosidad propia de galeno experto. Y eso llama un poco la atención.Aunque el autor de ?El mar absoluto? trata de mantenerse al margen, uno de sus personajes, Eva Steiger no se puede hacerlo. Todo lo contrario: le hierven las triplas, le queman los sueños, le sublevan los horrores que descubre. Mujer sensible, apasionada por la causa de los débiles, de las víctimas, resulta visiblemente afectada por las declaraciones de ambos personajes, especialmente por las de Meissner. La entrevistadora llegará sentir asco de sí misma, de sus propios padres y de sus compatriotas alemanes que, mediante democrática votación en urna, permitieron o propiciaron la ascensión de Adolf Hitler a la cancillería alemana del Reich y consintieron más tarde la barbarie cometida contra los judíos en los campos de exterminio, donde la vida humana dependía de lo que pasara por las cabezas de un grupo de salvajes sin escrúpulos, prepotentes, de gatillo fácil y menos descerebrados de lo que cabría pensar.Todo lo comentado hasta aquí cambia radicalmente a partir del capítulo 10. El estilo periodístico desaparece, ya no hay declaraciones, comienza la acción. La narración se convierte ahora en un ?thriller? convencional y asistimos a las consecuencias de lo que Eva Steiger ha sacado a la luz pública del pasado de Günter Meissner y Yehuda Weis. Los hechos y las situaciones se suceden, los planteamientos cambian con rapidez, y todo camina hacia el desenlace final de la historia. Y ahora comprendemos, que el escritor salmantino ha conjugado con mano diestra la lentitud de los primeros nueve capítulos ? quizá sin esa lentitud no se pudiera abordar con éxito la lectura de todo lo allí se narra ? con una rapidez más que notable en los restantes. ?El mal absoluto? es como una suite sinfónica en dos movimientos, dos tempos: un adagio ?lento e maestoso? y un ?presto molto vivace?. De ese contraste, de esa contraposición, entre el primer y segundo movimientos brota el universo real de la novela y la carpintería interior, ese entramado literario que, aparentemente, no vemos, se completa, se cierra y cobra sentido.El desenlace final que José Luis Muñoz ha diseñado para los pacientes lectores que hayan consumido la primera parte de la novela, colmará plenamente sus aspiraciones y sin duda constituirá una buena recompensa por su esfuerzo. Muy buena, ya lo creo.____________________
    ?El mal absoluto?, de José Luis Muñoz. Ed. Algaida, 2008. 309 páginas, 20 euros.
  • Permalink for 'NEWS'

    NEWS

    Posted: 11-July-2008, 9:59pm CEST by José Luis Muñoz
    * Publicado en la revista NARRATIVAS , la revista literaria de Magda Díaz y Morales - Carlos Manzano, en su número extraordinario dedicado al erotismo, mi relato LOS PLACERES DE LA ILUSTRACIÓN, que ya fuera publicado en la revista Playboy hace unos cuantos lustros y luego en este blog y que pueden leer, los que no lo hicieron entonces, clicando en esta entrada [carlosmanzano.net]
    * Próxima publicación de mi relato sobre la guerra civil CANCIÓN DE MUERTE EN MORALZARZAL que recibió el premio Miguel Cabrera, cuya edición se ha retrasado por la huelga de transportes.
    * Recién la noticia de que TIEMPO DE TRENES, un homenaje a mi maravilloso tío Benigno Rubio, ha recibido el premio LA RAMBLA y será editado en breve tiempo.
    * Cuenta atrás en la Semana Negra en la que estaré presente desde el domingo 13 de julio al 20, para disfrutar de la espicha. Estaré en dos coloquios sobre, cito textualmente, ?el placer de narrar el nazismo?, hablaré sobre mi novela EL MAL ABSOLUTO flanqueado por dos maravillosos amigos y escritores, Fernando Marías y Julio Murillo, y presentaré CIUDAD FINAL, la inquietante novela de Kama Gutier que edita Montesinos.
    * Publicación de EL OTRO KLAUS, relato ganador del premio Valdealgorfa en la prestigiosa revista literaria LA BOLSA DE PIPAS. Quien no lo haya leído puede hacerlo ahora, y también en [blog.editorialcm.es]
    [www.valdealgorfa.com]
    * Aplazada, sine die, la escritura de mi última novela, que ha cambiado de título un montón de veces, que ya estaba en fase final, por diversas circunstancias, entre las que no es menos determinante este calor veraniego que invita a todo menos a trabajar. Con el frescor del otoño espero ultimar las cien páginas que me quedan.
    * Pasado el verano atacaré con bríos la definitiva versión de EL CORAZÓN DE YACARÉ, la novela premiada en Seseña que publicará a principios de año Imagine con portada impactante sobre la que trabajamos editor y autor.
    * Enorme honor el de haber sido seleccionado por Juan Bas para el libro de relatos sobre cortos de cine que está editando ese amigo y escritor.
  • Permalink for 'ESTOY LEYENDO'

    ESTOY LEYENDO

    Posted: 11-July-2008, 9:50pm CEST by José Luis Muñoz
    COTIDIANOS
    Luis Vea García
    (Isla Varia, 2008)
    COTIDIANOS, el libro de relatos de Luis Vea García que estoy leyendo, casi terminando, es un gozoso hallazgo, algo que no abunda en los medios literarios, sobre todo tratándose del primer libro de relatos que publica el escritor catalán. Los 21 relatos que componen este delicioso libro, agrupados temáticamente por su autor?sexo, trabajo, parejas, ayer, enfermedad?son, como proclama el título del libro, retazos de la vida cotidiana convertidos en literatura mayúscula gracias al talento narrativo de su autor, algo que ya hacía el maestro de maestros Julio Cortázar. Hay en todos estos relatos, casi todos muy breves, de tres o cuatro páginas, y que evidencian una enorme capacidad de síntesis, un halo de tristeza y humor que se cruzan en cada una de esas historias cercanas de finales sorpresivos. Porque lo prodigioso de ese ramillete de buenos relatos, de entre los que es difícil decir cuál es mejor ? los relativos al sexo son desternillantes, llenos de picardía, húmedos, literariamente hablando; los que hacen referencia a parejas son descarnados y ácidos; los agrupados bajo el epígrafe "ayer" rezuman nostalgia ? es que el lector se reconoce en cada uno de ellos, establece una directa empatía con el autor y sus personajes, por haberlos vivido o haberlos soñado, y agradece a Luis Vea García el placer que produce su confección perfecta, la concisión de sus narraciones, matemáticamente construidas sin que sobre o falte nada. Realmente un libro delicioso para gozarlo y que no debería pasar desapercibido.
1 2

   
 
       
      © 2009 Cuaderno10 - Contacto  Publicidad  -  Portfolio Multimedia -




 

   menu de site  
  Noticias Premios y concursos
  Reseñas Agenda literaria
  Opinión C10TV
  Relecturas La opinión del lector
  Foro literario Redes de blogs
  Primeros capítulos Directorio Autores
  Cuaderno10 Directorio Editoriales

    La Tienda online de Cuaderno10

    RSS y Widgets para tu web

  buscador
 
 
Add to Google  

  publicidad

         Publicidad en Cuaderno10

   


  amigos
 
Portfolio Multimedia Cosipoi CMS10
Cocinar10