ESCALETRA

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    Adiós a la inocencia

    Posted: 15-June-2010, 12:02pm CEST
    Antonio Bordón no es sólo uno de los mejores comentaristas literarios en el actual panorama periodístico español. Además, nos regaló su libro Muchachos, maten a Borges, un exquisito ejercicio de estilo e ironía sobre las vidas posibles de grandes popes literarios. Porque, además de eso (incluso pese a ello) es humilde y generoso, nos reenvió la reseña que hizo del libro de Baby Halder Una vida menos ordinaria cuando le dijimos que ése era el worst-seller de este año para la feria del libro de Madrid. Aquí la tienen. Como siempre, para chuparse los dedos.

    La autora de Memorias de África, Isak Dinesen -seudónimo tras el que se ocultaba la baronesa Karen Blixen-, dijo en una ocasión que le hubiera gustado escribir Las mil y una noches. Si estuviese viva hoy, sin duda hubiera dicho que le hubiera gustado escribir Una vida menos ordinaria (Ediciones Escalera), de Baby Halder. Ésta, una humilde mujer de Bengala, abandonada por su madre, maltratada por su padre y casada a la fuerza a los 12 años con un hombre mayor que ella, se ha convertido en un auténtico best-seller en todo el mundo gracias a esta autobiografía que es a la vez un ejercicio de desesperado amor al viejo arte de contar que tanto cautivaba a Dinesen.

    "Hasta los cuatro años, viví en algún lugar entre Jammy y Cachemira con mi padre y mi madre, mis hermanos y mi hermana. Baba trabajaba allí. Era un lugar maravilloso de altas montañas y muchas clases diferentes de flores [...]. Éramos felices tan sólo mirando las flores en las colinas. Nos divertíamos con toda clase de juegos entre las flores y, a veces, un arco iris se tendía sobre las montañas, llenando de gozo mi corazón". Así comienza Una vida menos ordinaria, que cuenta cómo esa felicidad se trunca cuando su padre decide un día dejar las colinas y vovler a Murshidabad, una aldea deprimida de la India, para llevar una vida ordinaria.
    A partir de este suceso aparentemente intrascendente, se encadenan las desgracias de Baby: su madre se marcha de casa con su hermano pequeño en brazos; su padre la llama tonta y loca delante de todo el mundo y la casa a los 12 años con un militar que desaparece del hogar sin avisar y se pasa largas temporadas sin dar señales de vida; tiene el primer hijo a los 13 años; así como otros episodios que liquidan su infancia nada más empezar. "Imaginen una infancia tan breve, tan efímera, que uno podría sentarse y observala discurrir en media hora".
    La mujer cuya vida queda registrada en estas páginas, y que hoy tienen 35 años, podría haber firmado esta frase de Conrad, el protagonista de Un asesinato que todos cometemos, de Heimito von Doderer: "A todos nos calan la infancia en la cabeza como si nos encajaran un cubo". Al igual que Conrad, Baby "casi podría considerarse una prueba de lo imposible que resulta limpiarse el contenido del citado cubo". Sin embargo, Baby recuerda con cariño su infancia: "Saborea cada momento de ella; la lame, igual que haría una vaca con su becerro recién nacido, repasando hasta el último resquicio".
    ¿Qué cuerda pulsa, pues, Baby Halder en Una vida menos ordinaria? Las de la lucha por la vida, ni más ni menos. La lucha de las jóvenes hindúes que han de labrarse una infancia soportable en un país misérrimo, y la de sus padres, que, acuciados por la pobreza, echan cada cual por su camino. Baby vive esta desestructuración vamiliar en su propia carne, y su mérito es describirla no a la manera de Zola ni de Freud, sino con la pura y lisa enumeración de los hechos pelados. O como quería Dinesen, con la voz extinta de Sherezade, capaz de trastornar para siempre el corazón de los que la escuchan.
    Antonio BordónLa Provincia16 de julio de 2009
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    40 AÑOS SIN HUBERT SELBY JR.

    Posted: 11-June-2010, 8:05am CEST
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    CONTRA LOS PUENTES LEVADIZOS
    POCOS COMIENZOS son tan sintomáticos como el de Hubert Selby Jr. (1928-2004), uno de los últimos malditos de la literatura norteamericana. En 1947, a la edad de 19 años, cuando trabajaba como marinero en un buque de la marina mercante, el médico de a bordo le diagnosticó una tuberculosis pulmonar, a raíz de la cual fue trasladado a Alemania. Durante la convalescencia en el hospital, Selby leyó las obras de Melville y Joyce. A su regreso a los Estados Unidos, imposibilitado para trabajar a causa de la streptomicina, que le había afectado a la visión y la audición, incluyendo el oído interno, lo que le hacía perder el equilibrio, decidió convertirse en escritor, ya que al menos, confesó a sus amigos, "me sabía el abecedario".

    SELBY SE DIO a conocer en 1964 con Última salida para Brooklin, publicada por Anagrama en 1988 y reeditada en 2005, una novela inclasificable, imbuida de espíritu rebelde, que le valió en su país el elogio de la crítica (el poeta Allen Ginsberg aseguró que el libro "arrasaría América como una bomba, y sería leído dentro de cien años") y en Gran Bretaña por el contrario la exclusion de las librerías bajo la acusación de obscenidad, después de que el juez Graham Rigers dictaminase que las lectoras "podían sentirse incómodas al leer un libro que hablaba de homosexualidad, prostitución, drogadicción y perversiones sexuales".

    EDICIONES ESCALERA presenta ahora en España su segunda novela, La habitación, cuarenta años después de su primera aparición, gracias el empeño de su editor y traductor, Daniel Ortiz Peñate, que no quisiera restarle importancia al autor americano si digo que su exelente trabajo permite adivinar los recodos más íntimos del autor de Réquiem por un sueño (Sajalín, 2009). La habitación es un libro único, impar, brutal, un verdadero festín de Selby en estado puro, y una excelente guía para tiempos que, al decir de Chesterton, se complacen en no diferenciar entre lo peor y lo moderadamente malo. Es incómodo, también duro; pero desde un punto de vista estrictamente literario, no tiene nada que envidiar a ese mundo violento de las historias carcelarias de Jean Genet".

    EN LA HABITACIÓN, Selby narra la historia de un hombre que es acusado de un delito que nunca llegamos a conocer. Dicho así parece la historia contada mil veces de mil maneras distintas -quizá a muchos lectores les recuerde El proceso de Kafka- pero no lo es. Encerrado en una celda, el protagonista de La habitación se adentra en una pesadilla capaz de atraer a diferentes tipos de lectores, pues, en poco más de 250 páginas, Selby amalgama una novela de tintes policiacos, una sátira de la jerga judicial y una reflexión sobre las actitudes totalitarias y represoras de la era Johnson-Nixon, que aplastó violentamente a toda una generación radical. El pesimismo de Selby aflora en La habitación en toda su crudeza, pues la novela ha ido ganando tristeza hasta llegar a la desolación con el paso del tiempo. Cuarenta años sin Selby son suficientes. El lector haría bien en no dejar pasar un segundo más sin leerlo, pero asegúrese antes de tener estómago para ello.

    Antonio Bordón*, La Provincia

    Antonio Bordón es, además de uno de los mejores críticos literarios que conocemos, autor de la casa, donde hemos tenido el privilegio de publicar su excelente libro de relatos Muchachos, maten a Borges. También ha colaborado haciendo el prólogo para nuestra edición de Satori en París, de Jack Kerouac, y el epílogo de nuestra próxima apuesta, Los chicos de las taquillas, de Ryu Murakami.

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    Los debutantes de la Feria del Libro

    Posted: 8-June-2010, 1:08pm CEST
    Daniel Arjona se puso en contacto con nosotros hace un par de semanas porque estaba interesado en publicar un reportaje sobre editoriales emergentes e independientes. Si pinchas sobre la foto, accederás al enlace de El Cultural donde se detallan aspiraciones, perspectivas y realidades de algunas de las editoriales que con más fuerza buscan su sitio.




    Y hasta el día 13 ahí estaremos, en la caseta 262, a la sombra, literalmente, de la literatura nórdica. Salud y buenas lecturas.
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    ¿Por qué no se vende un ...

    Posted: 5-June-2010, 9:49am CEST

    ¿Por qué no se vende un libro?


    Los "worstsellers", las obras menos vendidas, arrojan luz sobre lo que convierte a un título en un éxito o un fracaso


    Nadie debe caer en el engaño. Son grandes libros, aunque no sean los más vendidos. Historias de Berkin (Nevsky Porspects), de Pushkin; Gaspard de la nuit (Artemisa), de Aloysius Bertrand; Una vida menos ordinaria (Ediciones Escalera), de Baby Halder, y Chamamé (Salto de Página), de Leonardo Oyola. La relación ventas/calidad no es proporcional ni justa ni esclarece nada. ¿Por qué, entonces, existen títulos que se venden y otros que coleccionan récords de devoluciones? Pablo Mazo, de Salto de Página, resalta con humor algunas paradojas. "Oyola ees un autor de culto. Reconocido en Argentina. Había ganado el premio Clarín-Alfauara en 2004 y obtuvo con este testo el premio Dashiel Hammet en la Semana Negra de Gijón". Algo que no evitó su balance final: 250 ejemplares vendidos. "Lo primero, somos una editorial pequeña y, luego, hay que resaltar que en España no se presta tanta atención a los autores iberoamericanos como se debería".

    Un interlocutor español
    Un aspecto en el que coincide Daniel Ortiz, de Ediciones Escalera: "Los que triunfan son los autores que están asentados en Europa, como Roberto Bolaño o Rodrigo Fresán". Ortiz ha editado a una autora india: Baby Halder, un estremecedor relato biográfico sobre una mujer en aquella sociedad. Un documental en televisión divulgaba quién era la escritora. En Francia, como en Inglaterra, vendió unos 30.000 ejemplares. Pero de nada sirvieron esos antecedentes. Aquí sólo se han adquirido 235. Él explica una de las causas: "Casi todas las historias de África y de la India que se venden en nuestro país tienen un interlocutor español. Ángeles Caso o Javier Moro, por ejemplo. Éste, sin embargo, es un relato en primera persona. Y eso no es tan aceptado a la hora de adquirirlo". Ortiz tampoco deja de lado la autocrítica, y no es el único en admitir su responsabilidad. "Hay que abrir el debate de qué es lo comercial, qué es la calidad y qué nos interesa", dice Ulises Ramos, de Artemisa.
    Su título, Gaspard de la nuit, se ha quedado en una horquilla de entre 200 y 250 libros. "Es el primer ejemplar de poesía en prosa. Influyó en Mallarmé y Víctor Hugo", insiste. Mariam Womack, de Nevsky Prospects, usa una palabra: márketing. Para ella es necesario promocionar los títulos. "De Pushkin hemos vendido 400 libros y es una de las mejores obras que hemos editado. Hay que esforzarse y darlos a conocer".

    J. OrsLa Razón04.06.2010
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    Los libros menos vendidos de la temporada

    Posted: 2-June-2010, 9:26am CEST
    Salto de Página, Nevsky Prospects, Artemisa Ediciones y Ediciones Escalera tenemos un libro en nuestro catálogo que ha se ha quedado al fondo de la estantería, Un título que nos entusiasmó, por el que apostamos y aun así no logramos darle la visibilidad y repercusión que mereceía. Es el momento de analizar las causas y de sacarle brillo. De los otros seguro que conocen hasta las minucias biográficas del autor. Ahora queremos presentarles el libro menos vendido de la temporada 2009-2010. Y moderará Juan Cruz.
    Viernes, 4 de junio a las 18 horasen el pabellón Círculo de Lectores (FLM)



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    De feria en feria,

    Posted: 31-May-2010, 9:53am CEST
    como dice la canción.

    Hasta el domingo 6 de junio, y de once a dos y de cinco a nueve, en el parque García Sanabria estará Ediciones Escalera, compartiendo libros, chucherías y calores. Hasta el trece de junio, de diez y media (u once) a dos y de cinco y media (u seis) a diez en el parque del Retiro, con sus libros, sus firmas. Y una confesión: a Escalera le encanta rodar por las ferias, observar a la gente que se acerca a los libros, agradecer en persona a quien lo compra, escuchar por qué sí o por qué no. Sí, es una buena forma de comenzar el verano. Saludos y buenas lecturas.
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    Kerouac en el mundo

    Posted: 28-May-2010, 1:54pm CEST
    Jack Kerouac regresa inédito a la carretera Tras la publicación de Y los hipopótamos se cocieron en sus tanques, novela inédita de Kerouac y Burroughs, Ediciones Escalera recoge el testigo de Anagrama con Pic, una novela póstuma del narrador beat también inédita en castellano hasta la fecha. Por Matías Néspolo Anagrama celebró en 2009 el 40º aniversario de la muerte de Jack Kerouac -el más carismático, desaforado y prolífico autor de aquella pandilla de jovencitos trashumantes, aficionados a las drogas, el be-bop y los viajes conocida como Beat Generation- con la publicación sin censuras ni enmiendas de la mítica En la carretera. El rollo mecanografiado original. Hace algunas semanas, el sello de Herralde rescató Y los hipopótamos se cocieron en sus tanques, una novela inédita en castellano escrita a cuatro manos por William S. Burroughs y Kerouac, basada en el asesinato de David Kammer a manos de Lucien Carr (aquel a quien Allen Ginsber le dedicó su célebre Aullido). Y el testigo pasa a manos de un sello madrileño, porque son Talía Luis Casado y Daniel Ortiz, los responsables de Ediciones escalera, de que otra novela inédita del novelista viajero esté a punto de ver la luz. Se trata de Pic, "el último round de Kerouac", define Ortiz parafraseando a Cortázar. Una novela póstuma publicada en 1971 (pero escrita a finales de 1968), que "narra el viaje de un chico negro de diez años, Pictorial Review Jackson, desde su rural Carolina del Norte natal hasta el corazón de Harlem", explica el editor. La obra, que bien podría catalogarse de nouvelle por su extensión, está narrada en el dialecto de los negros pobres del sur y se publicará la última semana de octubre, en versión castellana del mismo Daniel Ortiz. Pero la apuesta de Ediciones escalera por el narrador de la escritura automática va mucho más allá, porque el sello ya tiene contratadas tres obras más para la línea dura de realismo sucio de su colección Precursores. Los editores prometen para 2011 Doctor Sax (1959), una arriesgada tercera parte del Fausto de Goethe, reelaborada por Kerouac desde el Massachusetts de su infancia, que lleva más de treinta años descatalogada en España. En 2012 lanzarán Tristesssa (1960), novela basada en una turbia relación platónica entre Kerouac y una prostitua morfinómana que el escritor conoció cuando fue a visitar a Burroughs. Una obra publicada en Méxcio, pero aún inédita aquí. Y en 2013 llegará Visiones de Cody, un largo texto experimental de más de 600 páginas construido sobre las conversaciones entre Kerouac y Neal Cassady. El Mundo
    27.05.2010
  • Permalink for 'TÚ Y YO A LA FERIA. PARQUE DEL RETIRO, CASETA 262'

    TÚ Y YO A LA FERIA. PARQUE DEL RETIRO, CASETA 262

    Posted: 28-May-2010, 7:57am CEST

    3,2,1 BEER FICTION
    ¿Qué pasa Terminator, te han quitado la Mahou?


    Este año hacemos doblete: En la Feria del Libro de Madrid y en la Feria del Libro de Santa Cruz de Tenerife. Y qué mejor forma de comenzar esta tarde que con Carlos Salem firmando ejemplares de YO LLORÉ CON TERMINATOR 2 y YO TAMBIÉN PUEDO ESCRIBIR UNA JODIDA HISTORIA DE AMOR en nuestra caseta (262, al sol, encima nos pondremos morenos, qué más se puede pedir) esta tarde a partir de las 18 horas. Ási es, la reina inaugurará la Feria a medio día, pero Salem se reservará la tarde para demostrar quien sigue siendo el rey. Más notisEl domingo, 30, por la tarde contaremos con la presencia de Juan Carlos Chirinos, que firmará ejemplares de su novela EL NIÑO MALO CUENTA HASTA CIEN Y SE RETIRA, un libro que quedó finalista del premio Rómulo Gallegos en 2005 y que ahora publicamos en España. Tanto Carlos Salem como Juan Carlos Chirinos repetirán firma el 30 de mayo (por la mañana) y el 5 de junio (también por la mañana) Respectivamente. Sí, este año sólo contaremos con estos dos autores. Los demás están concentrados con sus respectivas selecciones. Además, el 4 de junio, a las 18 horas, en el Pabellón Círculo de lectores de la Feria del Libro de Madrid, volveremos con el segundo asalto a los WORSTSELLERS, en compañía de Artemisa, Salto de Página, Nevski Prospects y el periodista y escritor Juan Cruz a los mandos. Y por si fuera poco los que viven en nuestra querida tierra tinerfeña, desde hoy, 28 de mayo, hasta el 6 de junio, nos teletransportaremos al Parque García Sanabria, donde podrás encontrarnos bajo palio junto a los Libros más pequeños del mundo y si no nos conoces aún, Talía Luis Casado, tendrá el placer de presentar la editorial en su tierra natal mañana sábado, a las 18 horas en la carpa institucional de la Feria del Libro de Santa Cruz de Tenerife. Y si no, nos veremos por los bares, eso sí, con un buen libro bajo el brazo, que además sirve para ligar.
  • Permalink for 'Pedro Paixâo con Mois Benarroch: de Portugal a Tel Aviv'

    Pedro Paixâo con Mois Benarroch: de Portugal a Tel Aviv

    Posted: 24-May-2010, 9:01am CEST
    El escritor portugués Pedro Paixâo retrata en este relato, publicado en el número de mayo de la edición portuguesa de Playboy, a Mois Benarroch, autor de Amor y exilios. Dada la hermosura de la prosa de Paixâo y el tema, hemos querido traducir este texto y compartirlo con todos ustedes, esperando que lo disfruten y que les mueva la inquietud para posteriormente abordar la lectura de Amor y exilios, la gran novela de este escritor proscrito en Israel. MOISÉS EN TEL AVIVFUE MOSHÉ quien me prestó el libro de Imre. El mismo Moshé que está ahora sentado en postura de loto sobre la arena blanca, barriga prominente, ojos muy azules, la barba bien cuidada, guarecido a la sombra bajo el toldo. Moshé, que me trajo hasta aquí en un autobús sin turistas, a contemplar un mar sin olas, a escrutar el horizonte. Me pongo el bañador y avanzo por la arena ardiendo hasta el agua y buceo con los ojos abiertos. Moshé no se mueve, sólo piensa, inmóvil en su pensamiento, un pensamiento que acabará por diluirse en otros, hasta deshacerse en la nada. Esa nada desde donde después regresan, uno a uno, en silencio. Moshé, el amigo que me trajo hasta aquí, a esta playa de arena fina, casi polvo, pese a no gustarme la playa en verano pues hace demasiado calor y prefiero las aguas frías y bravas del Atlántico, portadoras de inextinguibles nostalgias.
    Moshé, que tiene tres hijos y una mujer muy hermosa. Moshé, que escribe poemas en inglés, sobre todo en inglés, aunque haya nacido en el norte de África, aunque hablara francés en casa, castellano en la calle y hebreo en la escuela. Moshé, que a los trece años puso rumbo hacia esta patria de sangres derramadas, con su padre, su madre y dos hermanos mayores; y al llegar quiso preguntar por qué habían venido aquí, por qué habían dejado las calles angostas de Tetuán, una pregunta que ha seguido repicando en su cabeza toda la vida. Moshé, exiliado desde los trece años, exiliado en sí mismo, sigue inmóvil sobre este polvo blanco, encantado por el cielo, mecido por el mar, recordando ?quién pudiera leer su mente? otros paisajes con otras casas, escondites secretos, aquel niño musulmán con el que jugaba por las calles al abrigo del sol, con un entusiasmo que no conocía fin. Moshé preocupado, mas siempre alegre, o casi, cuando su rostro se transforma en sonrisa e incluso llega a lanzar al aire caliente una escueta carcajada. El mismo Moshé que siguió escribiendo versos, ya fueran o no leídos, pues no sabía hacer nada más, nada más, ni siquiera conducir un coche, ni siquiera tratar de ganar dinero o cualquier otra cosa que pudiera mancillar su identidad como poeta. Una identidad confusa que bebe de varias razas, religiones, lenguas, y sobre todo de aquellos callejones estrechos de Tetuán en los que jugaba y de los que fue arrancado con trece años sólo por ser judío. Y ser judío no es una elección que uno haga. Moshé, mi único amigo aquí, en este Oriente Medio, sudoeste de Asia, donde todo empieza y acaba. Vamos, dice levantándose. Y yo me quito el bañador y me visto, pudoroso, vuelto hacia el mar, para avanzar luego sobre ese polvo blanco que me quema las plantas de los pies.
    El calor entra por la garganta hasta atontar en esta mañana tardía en Tel Aviv. No me pongo las gafas de sol, quiero ver esta luz cegadora. Nos sentamos en una terraza y pedimos refrescos. Un desconocido deja unos granizados variados sobre la mesa. Sin saber por qué me asalta el deseo de cortarme el pelo. Moshé, ¿Crees que debería cortarme el pelo? Moshé, ¿crees que vale la pena vivir? Moshé permanece mudo, pese a la multitud de palabras lanzadas al aire. Moshé, ¿crees que vale la pena vivir? ¿Crees que debería cortarme el pelo? Moshé, prácticamente calvo, de panza prominente, con sus bermudas color caqui hasta la rodilla y sandalias, camina de nuevo al frente, a mi lado, a mi alrededor, mira hacia adelante, sin esperar nada, o tal vez esperando que ocurra cualquier cosa inesperada, un futuro poema que flota en el aire.
    A la entrada de lo que bien pudiera ser un centro comercial ?sin embargo se llama Casa de la Ópera y fue la primera sede del Parlamento? nos cachean brevemente un par de hombres armados con pistola, detector de metales y con pinta de extremo aburrimiento. Un rito habitual, tan natural como entrar en un ascensor y darle al botón para que nos lleve al piso deseado. Y eso es lo que hacemos. Sólo hay una librería, de sus paredes cuelgan caras de autores que reconozco, debajo figuran los nombres en hebreo que no sé leer pero sí decir: Dostoievski, Kafka, Celan; Canetti un poco más allá. Los libros están todos vueltos del revés. Las cubiertas tratan de atraer la atención. Las letras son señales luminosas. Encuentro un estante de libros en inglés. Pregunto a una muchacha con el ombligo al aire si tienen algo de Gertrude Stein. Llevo semanas, meses buscando a Gertrude Stein. Le pregunto casi como si le suplicara. No tengo ningún libro de Gertrude Stein, dice sin mediar disculpa la muchacha de ojos transparente. ¿Será que ya no hay libros de Gertrude Stein en el mercado? ¿Será que al mercado ya no le gusta? ¿O será que a ella no le gusta el mercado, que la vendan? A nadie le gusta que lo vendan. Claro que quisiera ser muy rica, pero soy incapaz de hacer nada por conseguirlo, le dijo a su amante más de una vez.
    Moshé, ¿has leído a Gertrude Stein? Claro, ¿tú no? Y mi imaginación se proyecta hasta ella, junto a Leo, su querido y malogrado hermano, junto a Picasso, Hemingway, Braque y los demás, en aquel apartamento de París, ese lugar que aglutinó durante el periodo de entreguerras a la mayor concentración de inmortales por metro cuadrado. 27 Rue de Fleurus, todo repleto de cuadros modernistas, derroches de locura y entusiasmo en la linda ciudad de París que se moría mientras tanto.
    Luego las manos del peluquero, o el barbero, no sabría precisar, me lavaron lentamente el pelo con champú y me lo aclararon después con abundante agua, llevándose por el sumidero los restos de fantasías inútiles aún por allí adheridas. Acto seguido me cortó el pelo con una máquina que me zumbaba en los oídos mientras los copos de cabello me rodaban por los hombros, y volaban hasta llegar al suelo y reposar inmóviles. Por favor, déjemelo muy corto, le pedí en inglés, y me lo dejó más a ras que nunca, no recuerdo haberlo tenido antes tan corto, tanto que al pasarme la mano por la cabeza descubro en mis dedos una sensación ignota. Gracias, Moshé, por haberme traído hasta aquí, a tu país extranjero, a la mar sin olas, a los cabellos de estas bellas mujeres que se cruzan sin mirarnos porque en efecto somos y seremos invisibles. Pago y me voy. ¿Cuánto has pagado?, pregunta Moshé. No lo sé, no sé lo que vale un shekel, he perdido gran parte de mis aptitudes para las matemáticas. Pagué lo que vale un corte de pelo, y lo irreversible ya no tiene precio, ¿no te parece?
    Bajamos las escaleras mecánicas y nos sentamos a una mesa redonda, a la que nos traen de milagro un chocolate caliente. Moshé, ¿qué habrá después de todo esto? Moshé, ¿crees que llegará la paz? Moshé, ¿y qué es la paz? Moshé tiene un hijo, Eli, a punto de empezar el servicio militar, que me dijo que esta tierra era el lugar más confuso del planeta, y cuando le pregunté si tenía miedo de entrar en el ejército no vaciló en responderme que sí, que a nadie le gusta cargar con una metralleta y mucho menos usarla, aunque así tuviera que ser mientras las cosas siguieran de esa manera. La situación es una estúpida mierda, la más estúpida que se haya visto, opina. Moshé bebe absorto su chocolate caliente, seguramente a la caza de palabras. Tarde o temprano seremos llevados de vuelta a la ciudad de setenta nombres en la que ambos dormiremos y al despertar nos recordaremos un poco distintos de lo que éramos en la víspera, pero aún lo suficientemente parecidos para saber que seguimos siendo nosotros. Nuestra identidad viene también perfilada por los demás, aunque seguiremos siendo siempre diseños inacabados que nunca cesan de hacerse y deshacerse. Si dejo de saber quiénes son los demás, dejo de saber quién soy yo, ¿no te parece? Horripila de sólo pensarlo. ¿Tú también tienes miedo, Moshé? Todos los días, hasta de lo menos metafísico.
    Más tarde. De nuevo más tarde. Siempre más tarde. Leer a Gertrude Stein, la escritora judía americana exiliada en Francia (?A rose is a rose is a rose??), se convierte en algo cada vez más urgente, en mi única urgencia. No se trata de ese tipo de urgencias que se pasan enseguida y paras de leer y te dejas atrapar por una nueva urgencia. Lo más urgente es no enloquecer, y para ello la más lúcida de las locuras nos es imprescindible. El mundo morirá cuando maten la poesía, aunque nadie tenga por qué enterarse. Nadie nos vendrá a buscar. Volvemos en otro autobús sin turistas. Probablemente los más explosivos de la galaxia. Nos despedimos con un breve abrazo. Moshé toma la calle de la izquierda y yo la de la derecha. A la entrada del hotel hay una muchacha de pelo negro recogido en una cola de caballo, lleva una camisa verde oscura a juego con los calcetines y va armada con una Uzi con cargador para treinta y dos balas. No me pregunta si quiero besarle los párpados o si deseo morderle la punta de los dedos, sólo si llevo conmigo un arma, lo dice como quien te da la bienvenida. Todos los días me pregunta lo mismo. Le contesto, sin insinuar hartazgo o tristeza, que no, y ella me deja pasar, con un breve ladeo de cabeza y una incuestionable sonrisa en los labios. Entro al hotel, a la frescura del aire acondicionado. Siento el salitre pegado a mi piel, un envoltorio fino y seco que me recubre y me abraza. Me paso la mano una vez más por la cabeza, nuevamente en busca de esa sensación extraña al contacto con mi pelo cortado a cepillo, el cráneo tapizado en terciopelo.
    Tomo el ascensor hasta el quinto piso. El aire acondicionado, que se había quedado encendido en la habitación, ruge con ese típico estrépito que tanto suele irritarme, pero no esta tarde, hoy nada me molesta. Hoy tengo el cuerpo bien dispuesto y eso me alegra. Me tumbo en la cama y retomo el libro de Imre Kertész, que con sólo catorce años pasó por tres campos de exterminio y resucitó. Me pongo a leer al tiempo que engullo cerezas frescas, una a una. Suena el móvil. Es la madre de mi hijo. Y de nuevo me he quedado sin batería.(Traducción de Daniel Ortiz Peñate) Pedro Paixâo, escritor portugués inexplicablemente inédito en España, es autor, entre otras obras, de A Noiva Judía (1992), Vida de adulto (1992), Viver todos os dias cansa (1995), Boa Noite (1993), A Cidade despois (2001), Rosa Vermelha em quarto oscuro (2008). Escribe habitualmente para la edición portuguesa de la revista Playboy. www.pedropaixao.net
  • Permalink for 'La buena vida'

    La buena vida

    Posted: 23-May-2010, 8:14pm CEST

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