Baby Halder está domesticada, como lo están sus padres, sus vecinas y su marido, por los roles que la sociedad, la cultura y ellos mismos sostienen (cada uno por razones diametralmente opuestas, que obviamente no puedo desvelar); pero Baby rompe la correa de un discurso que encorseta en los cajones estanco del género, la edad y las castas.
Es una lectura desde las entrañas, porque se trata de un exorcismo que anula todos sus demonios a través de la escritura. La escritura la libera, la desata, porque materializa la posibilidad de crear su propio discurso y compartirlo con otros. Baby no se hace mujer cuando llega a una edad, no lo es cuando pare a solas en un hospital, se hace a golpe de preguntas y cuestionamientos. Lo es en el justo momento en el que toma la conciencia de su derecho a ser y estar como le plazca, y ser respetada por ello.
Una vida menos ordinaria, o De la oscuridad a la luz (título original en hindi y bengalí) no es una novela de ficción ni está ambientada en otro siglo distinto al nuestro, se convierte por lo tanto, en un leer entre líneas en la historia actual de la India. Digo leer entre líneas porque no se habla directamente de la difícil situación de las viudas en este país, de las radiografías prenatales y el colapso familiar cuando el feto apunta al XX, del acceso a la educación o a una vivienda digna, de la violencia que se respira en cada esquina de este libro o del color y la persistencia de los ritos religiosos en la vida diaria de la India; y sin embargo estos, y muchos otros temas, salpican refractariamente la lectura.
Sigan esas luces rebeldes (es la línea de Ediciones Escalera), no se queden en la superficie ni crean que es un intento de, es un manifiesto vital que desbarata y reconstruye, porque tal y como ella escribe: ?Si tienes claro el punto de destino, eres capaz de recorrer lo que haga falta hasta encontrarlo?.
Victoria Contreras OrtegaInvestigadora de la ULLHistoriadora de religiones


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