ESCALETRA
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Posted: 28-March-2010, 1:41pm CEST
En realidad, no dejamos de trabajar nunca. Pero fingimos que nos tomamos unas vacaciones, que en general significa alejarnos de Madrid y transportar las preocupaciones, las ideas, las ilusiones, el desgaste, la vida, en suma, al lado de la ropa ligera. Procuramos mantener vivo el blog. Estos días, con permiso, también lo dejaremos descansar (de aquella forma) a él. Volveremos con buenas nuevas: niños malos que cuentan hasta cien, celdas pobladas de fantasías perversas, libertarias, pesadillescas, promesas de buenos viajes. Hasta entonces, salud y buenas lecturas.
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Posted: 25-March-2010, 9:07am CET
Entrevista de AlhucemasPress Parte I ¿Quién es Mois Benarroch? Un simple judío de Tetuán. Lo tengo escrito en un poema, como respuesta a un intelectual español de derechas que me preguntó cómo un hombre del mundo que hablaba cuatro lenguas y viajaba por todos lados podía comer casher. Unas cuantas charlas más y descubrí en él un verdadero antisemita. ¿Qué recuerdos guarda Mois Benarroch de Marruecos? En general buenos, playas, helados, sinagoga, pero dentro también un ambiente de miedo y de emigración, desde mis primeros recuerdos siempre existe ya el exilio por nacer. ¿Cuándo empiezas a escribir? A los 15 años. Háblanos un poco sobre tu exilio a España y luego a Israel. Llegué de Marruecos a Israel a los 13 años, un mes antes de cumplirlos. Fue sobre todo un shock cultural, un judaísmo que no conocía. De esa ruptura se alimenta mucha litertura que he escrito. ¿Por qué emigró Mois Benarroch de su patria? La decisión no fue mía claro. La pregunta es por qué emigraron mis padres. Pues porque no había más remedio, poco a poco la comunidad judía se iba y cada día quedaban menos y la situación de los judíos se hacía cada vez más díficil. La cuestión era más adónde irse que irse. Hace poco ganaste un premio del primer ministro israelí, ¿nos puedes hablar un poco de ello? Es el primer premio que gano en mi vida. Curiosamente ha pasado un año desde el premio y ninguno de mis diez libros se pueden encontrar en ninguna librería israelí ni ninguna editorial me ha contactado para reeditar mis libros o para preguntar si había escrito algo nuevo. A pesar de ser uno de los premios más importantes en Israel. Mi próxima obra se publicará en España en un par de meses. Es una novela concepto, así me parece ser, como los albums conceptuales que se hacían en la música rock en los años 70. Está compuesta de siete novelas cortas sobre el amor y el exilio. Como es evidente se titula Amor y exilios. ¿Cuáles son premios ganados durante toda una vida cultural? Con uno me basta, y ya es hasta demasiado. ¿Cuál es el secreto de tu éxito como escritor y poeta? El secreto de mi éxito es que es un fracaso. ¡Y además colosal! ¿Cuál es tu referencia en la vida cultural? El judaísmo sefardí. Siendo un amazigh, ¿cómo ves el tema del movimiento amazigh en el norte de África? Una parte mía es amazigh, simpatizo con la especificidad cultural y lingüística de los amazighes, pero no me veo partidario de ningún lado en el planteamiento político. No pago impuestos en Marruecos ni vivo en Marruecos y creo que es un problema y una discusión que se tienen que plantear los que viven allí. No veo una oposición total entre arabismo y amazighismo como lo ven muchos activistas. O sea que estoy a favor de Tamazgha sin estar contra lo árabe que hay en Marruecos. Más de mil años de influencia árabe no es algo que se pueda o se deba borrar. ¿Sientes que has transmitido mensajes sobre tu identidad a todo el mundo? Mi identidad es múltiple y compleja. Yo lo veo como una suma de pertenencias, de pertenecer a varias culturas y grupos. Judío, sefardí, marroquí, israelí, francófono, etc. Soy todas esas cosas, y muchas más, y si me quitan una parte me quitan mi identidad. No puedo vivir sin ninguna de esas culturas. Las necesito todas. ¿Piensas volver a Marruecos algún día? No lo sé. No lo sé. ¿Qué representa Tamazgha? Tamazgha es sobre todo la raíz de la españa de las tres religiones. No sé si es un mito o una idea que he imaginado pero poco me importa, creo que la libertad de culto que existió en el Al Andalus o Sefarad en la época de oro se debe a la libertad de culto que existía en Tamazgha antes del Islam. En el siglo XII, con los almohades todo se fue a la mierda y se acabó el judaismo sefardí. Fue el extermismo musulmán el que envió a los judíos a apoyar a la reconquista cristiana para que al final los cristianos expulsaran a todos. ¿Sobre qué temas sueles escribir? Escribo sobre el judaísmo marroquí. Escribo sobre el exilio. Sobre situaciones extremas de aislamiento. ¿Qué conoces del Rif? La verdad es que poco, Tetuán, Tánger, la costa. Uazzan. Muy local. ¿Qué escribes ahora? Estoy luchando sin mucho éxito sobre tres generaciones de marroquíes en Israel. No llego a encajarlas. Creo que va a ser uno de esos proyectos que nunca se acaban. Eso es en hebreo. Por otro lado estoy escribiendo en castellano unos pasajes autobiográficos de mi vida que tal vez lleguen a ser una autobiografía. Parte II ¿Cuál es tu ocio? Me gusta el cine, la música, mucha música. De todas clases, pero sobre todo cantautores. ¿Cuándo se siente feliz ? Después de escribir un buen poema. En realidad el éxtasis es cuando escribo bien. O más bien en el momento en el que uno es escrito cuando escribe. Eso es lo genial. El bliss inglés. ¿Cuándo se siente molesto? Cuando la vida no me deja escribir y tengo que ocuparme de mil cosas. Pasa muy a menudo. ¿Se enfada usted de vez en cuando? Y entonces sí que me enfado. ¿Qué tipo de música escucha? De toda clase, tengo una colección de mil discos, vinilos y cd?s, desde los 15 años siempre he tenido una obsesión por la música. Soy un especialista en cantautores americanos, pero oigo música clasica, árabe, amazigh, israelí, bueno, de todo. ¿Cuál es el último libro que ha leído? Estoy leyendo Partir de Tahar BenJelloun. Antes leí El Juego del ángel de Carlos Ruiz Zafón. ¿Cuál es la última película que ha visto? Adoration, una película canadiense de Agoyan. Un poco rara. ¿El recuerdo más bonito de su infancia? Creo que el mar, la playa, la arena. ¿El peor? Los moritos que nos tiraban piedras al salir de la escuela. ¿Qué consejos daría usted a los jóvenes escritores? Que se dejen de tonterías y se busquen otro trabajo, que ya tenemos bastante compentencia. ¿Qué opina de los siguientes nombres? Abdelkrim el khattabi: El que se opusó a los españoles. Holocausto: Odio la palabra, que tiene contaciones de sacrificio, y me pregunto para qué fue ese sacrificio, ¿para que los europeos limpiasen Europa de judíos? Prefiero la palabra shoah, que en hebreo significa catástrofe. Israel: País de contradicciones. Y una solución para los judíos ashquenazi (judíos de Europa), pero no para los judíos de países árabes que están peor que antes de la creación de Israel. Rif: A mí me suena a montañas, más que nada. Marruecos: Nací en Marruecos y eso nunca podré cambiarlo. Ni quiero. Saudades. Tamazgha: Bueno, lo que dije más arriba, país de gente libre. Unas últimas palabras... Agradezco al periódico electrónico AlhucemasPress por esta entrevista y la labor importante que estan hacienda. 12 de diciembre de 2009AlhucemasPressEl enlace a esta entrevista aquí
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Posted: 24-March-2010, 9:35am CET
Siete libros en un solo volumen que despedazan, analizan e inventan la diáspora, la literatura y el amor Mois Benarroch, autor tetuaní que bebe de múltiples fuentes idiomáticas, reaparece en España con Amor y exilios, una obra magna en la que todo tiene cabida. Las circunstancias literarias de Mois Benarroch, autor galardonado en 2009 con el premio del Primer Ministro de Israel por toda su obra, son complejas: es un judío marroquí que vive en Jerusalén al que no le satisfacen las explicaciones petrificadas de las cosas. Escritor políglota, con Amor y exilios regresa a su idioma castellano, instrumento elegido para zafarse de las etiquetas tradicionales, para poner sobre el tapete las ideas preconcebidas de casi todo y con paciencia de sabio irlas desbrozando página a página: la literatura, la religión, la creación, el sexo, la memoria y el desarraigo.
Eso es Amor y exilios, una obra dividida en siete libros, donde cabe la ciencia ficción, el realismo, los manifiesto literarios, la poesía, la novela y el cuento, todo ello bañado de buena música y de nostalgias de vidas posibles que no fueron. O tal vez sí.
Así resume Mois Benarroch su última apuesta literaria: "Seis años de trabajo llegan a puerto, 512 páginas, 157.000 palabras, todas escritas en español (no me lo creo), dividido en siete libros, crean una novela o más bien un libro conceptual, tal como eran algunos discos en los años 70, cada libro se centra en una historia de amor en el exilio, los mismos dos personajes, él y ella, cambian de nombre y de ciudad pero siguen en el mismo exilio".
 Mois Benarroch nació en Tetuán, Marruecos, en 1959. A los trece años emigra con sus padres a Israel y desde entonces vive en Jerusalén. Empieza a escribir poesía a los quince años, en inglés, después en hebreo y finalmente en su lengua materna, el castellano. Publica sus primeros poemas en 1979. En los años 80 forma parte de varios grupos de vanguardia y edita la revista Marot. Su primer libro en hebreo aparece en 1994, titulado Coplas del inmigrante. Publica también dos libros de cuentos, varios libros de poemas en hebreo, inglés y español, y cuatro novelas. En España ha publicado el poemario Esquina en Tetuán (Esquío, 2000) y en 2005 la novela Lucena (Lf ediciones). En 2008, la editorial Destino publica la novela En las puertas de Tánger. Es también traductor profesional y ha traducido al hebreo la novela Los aires difíciles, de Almudena Grandes, Los santos inocentes, de Miguel Delibes, un centenar de poemas de Bukowski, así como parte de la obra de Edmond Jabès, entre otros muchos novelistas y poetas. En 2009 fue galardonado por toda su obra con el premio del primer ministro en Israel.
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Posted: 22-March-2010, 8:51am CET
 Deslumbrante como siempre en sus planteamientos creativos, Luis Miguel Rabanal sorprende una vez más con sus creaciones literarias. En este caso se trata de una obra que, en su originalidad, difícilmente admite una etiqueta. La sorpresa del título Elogio del proxeneta se completa con los hallazgos literarios que la obra esconde. Escrita entre 1996 y 1997, inexplicablemente retrasada en su aparición, la obra no ha perdido sin embargo frescura alguna. El pretexto del manuscrito encontrado, recurso siempre rentable, le sirve a Luis Miguel Rabanal para ofrecer una inesperada e imprevisible versión del sexo. Sexo y dolor conforman buena parte de los índices creativos del libro. Y presente siempre una extraña soledad, que al escritor le lleva a incorporar a sus líneas un verso de Antonio Gamoneda: «Que sí, que sí, que ya estoy harto. Arden las pérdidas». En el fondo, la obra esconde un misterioso objetivo: una visión poética y filosófica de la sublimación del dramatismo. Nicolás Miñambres Diario de León (El artículo completo aquí)
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Posted: 11-March-2010, 1:29pm CET
De la mano de Baby Halder Así puede sentirse el lector al adentrarse en Una vida menos ordinaria, como si de un paseo de la mano de la autora se tratara. Lo conmovedor del recorrido es que el deseo de alejarnos de lo que relata, por lo deshumanizador de la vivencia, no es en ningún caso una huida hacia delante de la protagonista ni la desorientación de una carrera sin destino, sino la convicción absoluta de buscar, y encontrar, aquello que nadie puede arrebatarle: su dignidad, su capacidad de elección y su futuro, independientemente al sexo que tenga entre las piernas o a la tierra que geográficamente se encuentre bajo sus pies. Baby Halder está domesticada, como lo están sus padres, sus vecinas y su marido, por los roles que la sociedad, la cultura y ellos mismos sostienen (cada uno por razones diametralmente opuestas, que obviamente no puedo desvelar); pero Baby rompe la correa de un discurso que encorseta en los cajones estanco del género, la edad y las castas. Es una lectura desde las entrañas, porque se trata de un exorcismo que anula todos sus demonios a través de la escritura. La escritura la libera, la desata, porque materializa la posibilidad de crear su propio discurso y compartirlo con otros. Baby no se hace mujer cuando llega a una edad, no lo es cuando pare a solas en un hospital, se hace a golpe de preguntas y cuestionamientos. Lo es en el justo momento en el que toma la conciencia de su derecho a ser y estar como le plazca, y ser respetada por ello. Una vida menos ordinaria, o De la oscuridad a la luz (título original en hindi y bengalí) no es una novela de ficción ni está ambientada en otro siglo distinto al nuestro, se convierte por lo tanto, en un leer entre líneas en la historia actual de la India. Digo leer entre líneas porque no se habla directamente de la difícil situación de las viudas en este país, de las radiografías prenatales y el colapso familiar cuando el feto apunta al XX, del acceso a la educación o a una vivienda digna, de la violencia que se respira en cada esquina de este libro o del color y la persistencia de los ritos religiosos en la vida diaria de la India; y sin embargo estos, y muchos otros temas, salpican refractariamente la lectura. Sigan esas luces rebeldes (es la línea de Ediciones Escalera), no se queden en la superficie ni crean que es un intento de, es un manifiesto vital que desbarata y reconstruye, porque tal y como ella escribe: ?Si tienes claro el punto de destino, eres capaz de recorrer lo que haga falta hasta encontrarlo?. Victoria Contreras OrtegaInvestigadora de la ULLHistoriadora de religiones 
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Posted: 9-March-2010, 8:55am CET
 En los días de las visiones, fue Pasternak quien acertó a dar antes que nadie con la definición. Con su desmañada retórica, seguramente apurando un cigarro al tiempo que repasaba con desdén a todo aquel apostado a la misma barra que compartía con Hobbes y Stofsky, se pronunció: "Tenemos un carácter furtivo. Como si fuésemos una generación de furtivos. Ya sabes, con la conciencia interna de que no sirve de nada alardear a ese nivel, el nivel de lo 'público', una especie de vencimiento y un hastío de todos los formalismos, todas las convenciones del mundo... Algo parecido. Así que creo que podrías decir que somos una generación beat". No sé si hace falta decir que Pasternak, Hobbes y Stofsky son trasuntos de Kerouac, Cassady y Ginsberg, y que estamos ante la primera novela de la generación beat. John Clellon Holmes escuchó de voz de su amigo Jack esa descripción que unía como una corriente eléctrica a todos esos yonquis de jazz, letras y drgoas, y la aprovechó para zambullirse a plasmar en líneas esos planos de ilusiones be-bop, andanzas nocturnas, grandes episodios románticos y conversaciones escandalosas. El Nuevo York de finales de los 40, con sus lacónicos interiores de piso, las avenidas atestadas de gente y las confusas fiestas que tornaban todas las miradas en algodón, son el escenario de abatimiento y traiciones sobre el que Clellon Holmes sedimenta su ordenada prosa, en realidad mucho más aséptica y firme que aquel endiablado fraseo sincopado que acabó por hacer legendarios a los venerados hipsters.Albert Fernández
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Posted: 8-March-2010, 9:09am CET
NADIE GANA, por El Impostor Reconozco que cuando me recomendaron Nadie gana, el libro de Jack Black con el que Ediciones Escalera comenzaba el año, no sabía nada acerca del autor ni del libro. En mi ignorancia pensé que uno de mis actores/cantantes favoritos también hacía sus pinitos como escritor, y confieso que no me extrañó dada su polifacética carrera. Al abrir el libro me topé con la foto del autor en la solapa, desde ahora mi Jack Black favorito. Su cara de delincuente gastado por la vida en el camino y los años de cárcel me pareció más la de un enterrador que la de un escritor. Entonces leí el prólogo de William S. Burroughs, fascinado como toda la Generación Beat por el escritor delincuente, que abre la puerta hacia la vida del ladrón mítico y reflexivo que es Jack Black, o al menos del hombre que se hizo llamar Jack Black.  Black nació en 1881 en Vancouver, aunque pasó su infancia en Missouri. Cuando su madre murió su padre vendió su casa y se trasladaron a una habitación de hotel. Sería en Kansas City, en su adolescencia carente de figura paterna, constantemente de viaje y sin apenas comunicación, donde tuvo el primer contacto con el mundo que su educación religiosa le había ocultado. En los tiempos en que un cobarde llamado Robert Ford mataba por la espalda al asaltador de trenes y asesino Jesse James, el joven Jack Black obtenía su primer empleo como cobrador de facturas de un lechero. Un día, mientras cobraba la factura de un burdel la policía hizo una redada y pasó la noche en la cárcel. Las prostitutas tuvieron que pagar la fianza ya que era el único que no había sobornado a los honorables agentes de la ley. Desencantado con la policía y los jueces no volvería a tener empleo hasta 40 años más tarde, como bibliotecario en el San Francisco Call. Aquel fue el comienzo de una carrera al margen de la ley que Black narra con maestría, desde los primeros trabajos con un tal Smiler, que le enseña el oficio de robar en las casas por las noches, hasta los trabajos más sofisticados y estudiados que realizará al final de su vida delictiva, donde la tensión acabó con sus nervios, y con su dinero, abandonándose al consumo de opio. A través de su relato aprenderemos que no es aconsejable robar a los mormones o a los chinos, leeremos cómo se vivía en los caminos, sabremos de las multitudinarias reuniones de mendigos, los Yeggs, donde se compartía comida y bebida hasta el fin de existencias. Nos adentraremos en los bares de Winos, esos seres que vivían en antros de mala muerte donde, tras caer inconscientes, el camarero los sacaba y los ponía a dormir la borrachera unos al lado de los otros, hasta que se despertaban y podían volver a entrar a beber en latas, o tarros. Visitaremos ruinosas habitaciones de hotel, seremos testigos de detallados golpes, evasiones heroicas de las cárceles, muertes de honrados ladrones? y todo en los años de decadencia del salvaje oeste. Con el tiempo Jack Black se fue convirtiendo en un Stetson, nombre dado a los miembros de la primera clase entre los ladrones, «desde el día que dejé a mi padre mi camino había quedado trazado, entre la gente torcida. No había pasado ni una hora en compañía de un hombre honrado? si vives con lobos aprendes a aullar». Entre viaje y viaje escondido en trenes de mercancía, esquivando a los revisores y a la policía, entrando y saliendo de las cárceles de Estados Unidos y Canadá, dejándose sangrar por los prestamistas, Jack Black comparte con nosotros sus vivencias con compañeros entrañables como Sanctimonious Kid, George Pie y medio o Salt Chunk Mary, miembros de la familia Johnson. Familia que para ser miembro de ella solo había que ser un ladrón honrado y decente con los compañeros, «He pasado casi toda mi vida en compañía de gente sin suerte y, aunque yo nunca me he visto a mí mismo como un desgraciado, siempre me han tomado por ello».
Antes de arrojarse a las aguas del Puerto de Nueva York en 1932, Jack Black tuvo unos años de tranquilidad, sin problemas ni posesiones, que dedicó a escribir su novela autobiográfica Nadie gana, y algún artículo en Harper´s, incluido en esta edición de Escalera, sobre el sentido de los castigos físicos en los penales norteamericanos, sobre la naturaleza del bien y el mal, por si pudieran ayudar a algún joven delincuente o juez. En la edición americana, en la página de créditos, añaden que se mandará una copia del libro a cualquier convicto si dirigen una carta a la editorial con 10 dólares y una dirección de contacto. El libro cuesta 16 dólares. Nadie gana es una obra admirable no solo por su valor literario, sino por su carácter documental de una época y unos personajes ya desaparecidos, como la vida errante de los bandidos del Wild West. El rodaje de la adaptación del libro a la gran pantalla se iniciará el próximo julio en localizaciones de Oklahoma. © 2010, Aitor Aguirre
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Posted: 4-March-2010, 10:30am CET
 Echarle un vistazo a la revista Al otro lado del espejo  Escuchar los nuevos poemas de Carlos Salem en el Bukowski Club  Formar parte de la contrapoesía No será por acontecimientos.
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Posted: 3-March-2010, 8:48am CET
Me gustaría comenzar esta presentación con una confesión: Muchachos, maten a Borges no es el libro que yo quería escribir, sino el libro que quería leer. Cuando uno siente algo como lector, le gustaría provocar esa misma sensación en otras personas; entonces se lanza uno en busca de ese espejo, que sólo unos pocos consiguen atravesar ?como la Alicia de Lewis Carroll? de lado a lado. Para mí uno de los lugares comunes más molestos del mundillo literario, ese de los ?egos revueltos? de los que habla Juan Cruz en su último libro, es el de los escritores que dicen que sufren mucho cuando escriben. Escribir bien, es escribir feliz. Eso no quiere decir que los cuentos que componen este Muchachos, maten a Borges sean perfectos, seguramente son mejorables, pero no les cambiaría ni una coma, no me tomaría el trabajo de cambiarlos, porque he sido feliz escribiéndolos, y me gustaría que el lector también lo fuera leyéndolos tal como están, con sus defectos y sus virtudes, que son los defectos y las virtudes del autor, quizás más los defectos que las virtudes, pues estas últimas seguramente no sean mías, sino de las personas que me han ayudado en su publicación: Talía Luis, Daniel Ortiz, Miguel Bolaños y Noelia Sidi. Hace poco leí en algún sitio ?y con esto no me estoy refiriendo a ningún ensayo sesudo, sino tal vez a una de esos sobres de azúcar que llevan inscritas en el reverso una frase ocurrente? que cuando dejamos de amar regresamos al mundo de la superficie y los estereotipos. ?La pérdida del amor ?he aquí la frase? equivale a la pérdida de la vista?. Donde mejor se aprecia el sentido de la vista es sin duda en el cuento, que al contrario de lo que se piensa muy menudo no es un género fácil. ?Aquello que se entrega fácilmente / mal alimenta un prolongado amor?, decía Ovidio. No obstante, la novela ha sido siempre mejor partido que el cuento. Le precede una fama increíble de hazañas caballerescas; y al mismo tiempo, es joven todavía, aunque algunos posmodernos la den por muerta. Y no es que el cuento no sea un buen partido, pero es considerablemente más viejo. Aunque no creo que sea ésta la cuestión, pues si fuéramos a definir en términos humanos la diferencia entre el cuento y la novela, diríamos que el cuento es como un niño pequeño y la novela como un hombre adulto. Pero yo me inclinaría más por la definición que dio en una ocasión John Updike sobre los escritores y que se puede aplicar también a los cuentos: un cuento es como un enano alto, siempre está en el límite de la normalidad. Precisamente esa supuesta ?anormalidad? es para mí lo más atractivo de los cuentos. En los últimos meses, he leído exclusivamente cuentos, algunos los he releído hasta veinte veces, como Un día perfecto para el pez plátano, de Salinger. Era, y sigue siendo, mi favorito. A veces, para mantener la capacidad para maravillarnos, debemos dar un paso atrás de vez en cuando. En francés existe una expresión: ?reculer pour mieux sauter?, es decir, dar un paso atrás para mejorar el salto hacia delante. Pero volviendo a lo de leer sólo cuentos, puede que esto se deba únicamente a la falta de tiempo o puede que se deba tal vez a que me estoy volviendo más sensato y ya no malgasto mi tiempo leyendo una historia de ochocientas páginas que podía haber sido narrada en veinte. Sin ir más lejos, Jorge Luis Borges, en su cuento El inmortal, de apenas dieciséis páginas, cuenta una historia que muy bien hubiera alcanzado las novecientas páginas si la hubiera escrito Ken Follet. Después tenemos a Augusto Monterroso, que con sólo siete palabras (?Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí?) reescribe Parque Jurásico y, si me apuran mucho, toda la obra de Michael Crichton. Y eso por no hablar de Raymond Carver, escritor sobre el que pesan las etiquetas de haber inventado una nueva forma de contar llamada ?minimalismo? o ?realismo sucio?, como si se quisiera reducir el cuento a la mínima expresión a la vez que deshonrarlo. No puede haber peor etiqueta que ?realismo sucio? para definir una obra de belleza cristalina y fascinante complejidad como la de Carver, a menudo citado con reverencia, pocas veces leído en su totalidad y mucho menos aún estudiado con afán verdaderamente crítico. Desde luego, a uno le gustaría escribir como los autores que más admira. Pero lamentablemente, no suele ocurrir. A menudo uno termina pareciéndose a los escritores de los que no es tan adepto. A mí me gustaría parecerme a Borges, a Cortázar, a Perec o incluso a Chéjov, a quien un amigo encontró un día corrigiendo un cuento en un banco de un parque. Chéjov tachaba y tachaba y tachaba. El amigo reprochó a Chéjov el ímpetu con que suprimía adjetivos, frases, párrafos enteros. ?Al final no va a quedar nada, salvo se enamoraron, se casaron y fueron infelices?, le dijo el amigo. ?¿Acaso hay algo más??, le contestó Chéjov. Yo me he hecho la misma pregunta muchas veces. ¿Acaso hay algo más? Tal vez, llegado a este punto, sería conveniente echar mano de alguna teoría sobre el cuento, pero no se me ocurre ninguna. Por el contrario, me acuerdo de un montón de cuentos ? La dama del perrito, El Aleph, Bartleby el escribiente, Los asesinos, La balada del café triste, El perseguidor, Tres rosas amarillas, etc?; en cambio los ensayos y las teorías sobre el cuento se me olvidan al minuto. Ahora mismo me viene a la cabeza un cuento de Truman Capote. Se titula Una luz en la ventana. Está en el libro Música para camaleones. Es un cuento sobre una anciana que vive sola en medio de un bosque. El narrador, después de tener un contratiempo que lo ha dejado tirado en medio de la oscuridad, se dirige a la casa de la anciana porque ha visto una luz en la ventana. La anciana lo invita a entrar y se muestra amable con él. Al poco rato comienzan a hablar de los autores que les gustan: hablan de Jane Austen (ella le dice que su tragedia es que ha leído todos sus libros tantas veces que se los sabe de memoria); hablan de Charles Dickens, de Lewis Carroll, de Willa Cather, de Chéjov, de Maupassant. Una de las cosas que llaman la atención del narrador es que la anciana vive rodeada de gatos. Cuando se van muriendo, los mete en la nevera, donde el narrador encuentra decenas de gatos, congelados, perfectamente conservados. Lo hermoso del cuento de Capote es que no trata ni de la vieja ni de los gatos ni siquiera del amor por los libros. El cuento está más allá. ¿Recuerdan el título? Una luz en la ventana. Su tesis central defiende que una luz en la ventana se asemeja a una mano tendida en la oscuridad. Los buenos cuentos tratan siempre de otra cosa, salvo cuando sólo vemos una categoría y dejamos de ver una realidad. No es preciso decir que Muchachos, maten a Borges no trata de Borges, pese a que el suceso de su infancia que se narra pueda parecer biográfico. J. G. Ballard solía decir que los relatos biográficos siempre le habían resultado sospechosos, y que no creía una sola palabra de ellos. Hacía muy bien en no fiarse. Por algo el cuento se llama cuento: ?relación de un suceso falso o de pura invención?, según el diccionario de la RAE. John Cheever decía que ?un cuento es aquello que te cuentas a ti mismo en la sala de un dentista mientras esperas para que te saquen una muela. [...] El cuento es un eficaz bálsamo para el dolor?. Los cuentos reunidos en Muchachos, maten a Borges no aspiran a tanto. Lo único que tenía en mente mientras los escribía era el consejo que Flaubert le dio a su amada Louise Colet: ?Piensa siempre en el estilo y, sobre todo, escribe lo menos posible?. A simple vista, esto creo que lo he conseguido. Para terminar, me gustaría volver a Borges. En el relato El inmortal escribió: ?Ignoro si creí alguna vez en la Ciudad de los Inmortales: pienso que entonces me bastó la tarea de buscarla?. Pues bien, también yo ignoro si creí alguna vez en lo que hacía cuando escribía estos cuentos, pienso que entonces me bastó la tarea de escribirlos para ustedes. Eso es todo.  Antonio Bordón
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Posted: 2-March-2010, 9:13am CET
La librería Tres rosas amarillas es casi como el salón de tu casa, sólo que más grande y con un montón de libros. Amén de José Luis, claro, siempre dispuesto a abrir puertas y sonrisas y páginas. Sabes que la gente que aparezca en la presentación, sean cinco o treinta, darán la calidez necesaria para que el pánico escénico se mute en charla, porque el ambiente así lo sugiere. (El martes 2 de marzo, la buena gente de Al otro lado del espejo presentará aquí su nuevo número, y ya se sospecha la multitud, las risas, las buenas palabras.) Así que nos trajimos a Antonio Bordón desde Gran Canaria y lo sentamos al frente, de la mano de Borges y Virginia Woolf y Bertolt Brecht y Sylvia Plath y Jesucristo y Batman. Muchachos, maten a Borges
 Antonio Bordón y Daniel Ortiz Peñate, editor y amigo
 Bordón, en plena defensa del cuento Antonio Bordón y Talía Luis Casado,durante la lectura de Rojo escarlata Fin de fiesta, como siempre.Como siempre, con ganas de regresar. Gracias a Noelia Sidi, entre otras cosas, por la aportación fotográfica
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