ESCALETRA
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Posted: 29-June-2010, 10:59am CEST
Señores, señoras, y demás gente inquieta: nos retiramos durante el estío. Que sean ustedes felices, que encuentren buenas palabras y buena gente. Salud y buenas lecturas. Nos vamos. Nos vemos. E.E.
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Posted: 24-June-2010, 9:23am CEST
En ocasiones, hay reseñas que respiran libro. En una ocasión, nos pasó con una periodista que no se había leído el ejemplar que le enviamos (no es la primera vez, pero ella tuvo la decencia de asegurarnos que lo haría en cuanto tuviera algo de tiempo) pero no se limitó a versionar nuestra nota de prensa, sino que se hizo al vuelo con el alma del libro. La entrada al blog unlibroaldia.blogspot.com que añadimos después de este introito trata sobre La habitación, de Hubert Selby Jr., un libro que no le dejaría a mi sobrina la lectora. Al menos hasta que cumpla los 16 años. O 18. La gente que mantiene vivo este blog, a la cual no conocemos, también escribe las recomendaciones literarias en la revista Deusto. De cualquier forma, como sea, mandamos un mega con un mensaje el ciberocéano y les damos las gracias y les ofrecemos nuestra admiración por haber sido capaces de haber mirado a los ojos al tipo gris de la celda.  Imaginad a un hombre en una celda. Un delincuente de poca monta, irascible, ególatra, enfadado con el mundo y obsesionado con el sexo. Alguien que asegura que es inocente, que un par de policías corruptos le han tendido una trampa y lo han encerrado sin motivo. Que, además, puede hacerlos hablar y desmontar la mentira que sobre él han construido, si tan sólo le permiten hablar con ellos ante el tribunal. Imaginad que todo lo que leéis son los pensamientos de ese hombre. Imaginad que podéis acceder a su versión de los hechos, a sus recuerdos infantiles, a su particular visión de lo que ocurre en el mundo, a lo que a él le gusta pensar que debería suceder... e imaginad que no podéis apartar los ojos de lo que estáis leyendo. Que alguien ha concentrado en la novela que tenéis en las manos los pensamientos más desoladores, las actitudes más crueles, los actos más despiadados y retorcidos, las violaciones más horrorosas y los asesinatos más absurdos y que, a pesar de ello, no podéis dejar de leerla. Imaginad que llega un punto en el que deja de importaros lo que en principio era el motor de la historia (saber si el protagonista era inocente o culpable), porque todo lo que ocurre dentro de su cabeza es tan terrible y, sorprendentemente, tan fascinante, que el resto os da igual. Imaginad, por último, que acabais de leer el libro y decidís que vais a escribir una reseña sobre él. Y que no tenéis ni idea de por dónde mpezar. Y que os ha revuelto el estómago y os ha dejado mal cuerpo y no tenéis ni la más mínima intención de volver a leerlo nunca y, sin embargo, tenéis que reconocer que su autor es un maestro, que es uno de los mejores libros que jamás habéis leído y que no podéis evitar recomendárselo a todo el mungo. Pues ahora ya sabéis cómo me siento.
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Posted: 21-June-2010, 8:52am CEST
Aquí estamos, parece decir Hubert Selby Jr en cada uno de sus libros, esto de aquí somos nosotros. En esto nos convierte nuestra privilegiada naturaleza, para esto sirven las ciudades, las inseguridades, la prisa, la emoción pronta. Aquí estamos, dice Selby mientras nos muestra una bandeja de escombros. Y nos horripila y en cierta forma nos excita creer que aún no somos eso. Sin embargo, en La habitación no hay más demonio que el que ofrece la mente. Un tipo que ha cometido un delito, que vive en un gris sobre gris, que se pierde en cada una de las curvas de su cerebro, y resulta inquietante en verdad reconocerse a veces en los exabruptos, en la ansiedad, en la piedad, en el dolor, en las esperanzas, en las caídas. Tal vez por esto La habitación sea la obra cumbre de Hubert Selby Jr., porque sus únicos elementos para mostrarnos la bandeja de escombros es el cerebro humano. Y, al fin y al cabo, todos nos parecemos tanto... 
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Posted: 15-June-2010, 12:02pm CEST
Antonio Bordón no es sólo uno de los mejores comentaristas literarios en el actual panorama periodístico español. Además, nos regaló su libro Muchachos, maten a Borges, un exquisito ejercicio de estilo e ironía sobre las vidas posibles de grandes popes literarios. Porque, además de eso (incluso pese a ello) es humilde y generoso, nos reenvió la reseña que hizo del libro de Baby Halder Una vida menos ordinaria cuando le dijimos que ése era el worst-seller de este año para la feria del libro de Madrid. Aquí la tienen. Como siempre, para chuparse los dedos.  La autora de Memorias de África, Isak Dinesen -seudónimo tras el que se ocultaba la baronesa Karen Blixen-, dijo en una ocasión que le hubiera gustado escribir Las mil y una noches. Si estuviese viva hoy, sin duda hubiera dicho que le hubiera gustado escribir Una vida menos ordinaria (Ediciones Escalera), de Baby Halder. Ésta, una humilde mujer de Bengala, abandonada por su madre, maltratada por su padre y casada a la fuerza a los 12 años con un hombre mayor que ella, se ha convertido en un auténtico best-seller en todo el mundo gracias a esta autobiografía que es a la vez un ejercicio de desesperado amor al viejo arte de contar que tanto cautivaba a Dinesen. "Hasta los cuatro años, viví en algún lugar entre Jammy y Cachemira con mi padre y mi madre, mis hermanos y mi hermana. Baba trabajaba allí. Era un lugar maravilloso de altas montañas y muchas clases diferentes de flores [...]. Éramos felices tan sólo mirando las flores en las colinas. Nos divertíamos con toda clase de juegos entre las flores y, a veces, un arco iris se tendía sobre las montañas, llenando de gozo mi corazón". Así comienza Una vida menos ordinaria, que cuenta cómo esa felicidad se trunca cuando su padre decide un día dejar las colinas y vovler a Murshidabad, una aldea deprimida de la India, para llevar una vida ordinaria. A partir de este suceso aparentemente intrascendente, se encadenan las desgracias de Baby: su madre se marcha de casa con su hermano pequeño en brazos; su padre la llama tonta y loca delante de todo el mundo y la casa a los 12 años con un militar que desaparece del hogar sin avisar y se pasa largas temporadas sin dar señales de vida; tiene el primer hijo a los 13 años; así como otros episodios que liquidan su infancia nada más empezar. "Imaginen una infancia tan breve, tan efímera, que uno podría sentarse y observala discurrir en media hora". La mujer cuya vida queda registrada en estas páginas, y que hoy tienen 35 años, podría haber firmado esta frase de Conrad, el protagonista de Un asesinato que todos cometemos, de Heimito von Doderer: "A todos nos calan la infancia en la cabeza como si nos encajaran un cubo". Al igual que Conrad, Baby "casi podría considerarse una prueba de lo imposible que resulta limpiarse el contenido del citado cubo". Sin embargo, Baby recuerda con cariño su infancia: "Saborea cada momento de ella; la lame, igual que haría una vaca con su becerro recién nacido, repasando hasta el último resquicio". ¿Qué cuerda pulsa, pues, Baby Halder en Una vida menos ordinaria? Las de la lucha por la vida, ni más ni menos. La lucha de las jóvenes hindúes que han de labrarse una infancia soportable en un país misérrimo, y la de sus padres, que, acuciados por la pobreza, echan cada cual por su camino. Baby vive esta desestructuración vamiliar en su propia carne, y su mérito es describirla no a la manera de Zola ni de Freud, sino con la pura y lisa enumeración de los hechos pelados. O como quería Dinesen, con la voz extinta de Sherezade, capaz de trastornar para siempre el corazón de los que la escuchan. Antonio BordónLa Provincia16 de julio de 2009
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Posted: 11-June-2010, 8:05am CEST
CONTRA LOS PUENTES LEVADIZOS  POCOS COMIENZOS son tan sintomáticos como el de Hubert Selby Jr. (1928-2004), uno de los últimos malditos de la literatura norteamericana. En 1947, a la edad de 19 años, cuando trabajaba como marinero en un buque de la marina mercante, el médico de a bordo le diagnosticó una tuberculosis pulmonar, a raíz de la cual fue trasladado a Alemania. Durante la convalescencia en el hospital, Selby leyó las obras de Melville y Joyce. A su regreso a los Estados Unidos, imposibilitado para trabajar a causa de la streptomicina, que le había afectado a la visión y la audición, incluyendo el oído interno, lo que le hacía perder el equilibrio, decidió convertirse en escritor, ya que al menos, confesó a sus amigos, "me sabía el abecedario". SELBY SE DIO a conocer en 1964 con Última salida para Brooklin, publicada por Anagrama en 1988 y reeditada en 2005, una novela inclasificable, imbuida de espíritu rebelde, que le valió en su país el elogio de la crítica (el poeta Allen Ginsberg aseguró que el libro "arrasaría América como una bomba, y sería leído dentro de cien años") y en Gran Bretaña por el contrario la exclusion de las librerías bajo la acusación de obscenidad, después de que el juez Graham Rigers dictaminase que las lectoras "podían sentirse incómodas al leer un libro que hablaba de homosexualidad, prostitución, drogadicción y perversiones sexuales".
EDICIONES ESCALERA presenta ahora en España su segunda novela, La habitación, cuarenta años después de su primera aparición, gracias el empeño de su editor y traductor, Daniel Ortiz Peñate, que no quisiera restarle importancia al autor americano si digo que su exelente trabajo permite adivinar los recodos más íntimos del autor de Réquiem por un sueño (Sajalín, 2009). La habitación es un libro único, impar, brutal, un verdadero festín de Selby en estado puro, y una excelente guía para tiempos que, al decir de Chesterton, se complacen en no diferenciar entre lo peor y lo moderadamente malo. Es incómodo, también duro; pero desde un punto de vista estrictamente literario, no tiene nada que envidiar a ese mundo violento de las historias carcelarias de Jean Genet".
EN LA HABITACIÓN, Selby narra la historia de un hombre que es acusado de un delito que nunca llegamos a conocer. Dicho así parece la historia contada mil veces de mil maneras distintas -quizá a muchos lectores les recuerde El proceso de Kafka- pero no lo es. Encerrado en una celda, el protagonista de La habitación se adentra en una pesadilla capaz de atraer a diferentes tipos de lectores, pues, en poco más de 250 páginas, Selby amalgama una novela de tintes policiacos, una sátira de la jerga judicial y una reflexión sobre las actitudes totalitarias y represoras de la era Johnson-Nixon, que aplastó violentamente a toda una generación radical. El pesimismo de Selby aflora en La habitación en toda su crudeza, pues la novela ha ido ganando tristeza hasta llegar a la desolación con el paso del tiempo. Cuarenta años sin Selby son suficientes. El lector haría bien en no dejar pasar un segundo más sin leerlo, pero asegúrese antes de tener estómago para ello. Antonio Bordón*, La Provincia Antonio Bordón es, además de uno de los mejores críticos literarios que conocemos, autor de la casa, donde hemos tenido el privilegio de publicar su excelente libro de relatos Muchachos, maten a Borges. También ha colaborado haciendo el prólogo para nuestra edición de Satori en París, de Jack Kerouac, y el epílogo de nuestra próxima apuesta, Los chicos de las taquillas, de Ryu Murakami.
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Posted: 8-June-2010, 1:08pm CEST
Daniel Arjona se puso en contacto con nosotros hace un par de semanas porque estaba interesado en publicar un reportaje sobre editoriales emergentes e independientes. Si pinchas sobre la foto, accederás al enlace de El Cultural donde se detallan aspiraciones, perspectivas y realidades de algunas de las editoriales que con más fuerza buscan su sitio.  Y hasta el día 13 ahí estaremos, en la caseta 262, a la sombra, literalmente, de la literatura nórdica. Salud y buenas lecturas.
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Posted: 5-June-2010, 9:49am CEST
¿Por qué no se vende un libro? Los "worstsellers", las obras menos vendidas, arrojan luz sobre lo que convierte a un título en un éxito o un fracaso  Nadie debe caer en el engaño. Son grandes libros, aunque no sean los más vendidos. Historias de Berkin (Nevsky Porspects), de Pushkin; Gaspard de la nuit (Artemisa), de Aloysius Bertrand; Una vida menos ordinaria (Ediciones Escalera), de Baby Halder, y Chamamé (Salto de Página), de Leonardo Oyola. La relación ventas/calidad no es proporcional ni justa ni esclarece nada. ¿Por qué, entonces, existen títulos que se venden y otros que coleccionan récords de devoluciones? Pablo Mazo, de Salto de Página, resalta con humor algunas paradojas. "Oyola ees un autor de culto. Reconocido en Argentina. Había ganado el premio Clarín-Alfauara en 2004 y obtuvo con este testo el premio Dashiel Hammet en la Semana Negra de Gijón". Algo que no evitó su balance final: 250 ejemplares vendidos. "Lo primero, somos una editorial pequeña y, luego, hay que resaltar que en España no se presta tanta atención a los autores iberoamericanos como se debería". Un interlocutor español Un aspecto en el que coincide Daniel Ortiz, de Ediciones Escalera: "Los que triunfan son los autores que están asentados en Europa, como Roberto Bolaño o Rodrigo Fresán". Ortiz ha editado a una autora india: Baby Halder, un estremecedor relato biográfico sobre una mujer en aquella sociedad. Un documental en televisión divulgaba quién era la escritora. En Francia, como en Inglaterra, vendió unos 30.000 ejemplares. Pero de nada sirvieron esos antecedentes. Aquí sólo se han adquirido 235. Él explica una de las causas: "Casi todas las historias de África y de la India que se venden en nuestro país tienen un interlocutor español. Ángeles Caso o Javier Moro, por ejemplo. Éste, sin embargo, es un relato en primera persona. Y eso no es tan aceptado a la hora de adquirirlo". Ortiz tampoco deja de lado la autocrítica, y no es el único en admitir su responsabilidad. "Hay que abrir el debate de qué es lo comercial, qué es la calidad y qué nos interesa", dice Ulises Ramos, de Artemisa. Su título, Gaspard de la nuit, se ha quedado en una horquilla de entre 200 y 250 libros. "Es el primer ejemplar de poesía en prosa. Influyó en Mallarmé y Víctor Hugo", insiste. Mariam Womack, de Nevsky Prospects, usa una palabra: márketing. Para ella es necesario promocionar los títulos. "De Pushkin hemos vendido 400 libros y es una de las mejores obras que hemos editado. Hay que esforzarse y darlos a conocer". J. Ors La Razón04.06.2010
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Posted: 2-June-2010, 9:26am CEST
Salto de Página, Nevsky Prospects, Artemisa Ediciones y Ediciones Escalera tenemos un libro en nuestro catálogo que ha se ha quedado al fondo de la estantería, Un título que nos entusiasmó, por el que apostamos y aun así no logramos darle la visibilidad y repercusión que mereceía. Es el momento de analizar las causas y de sacarle brillo. De los otros seguro que conocen hasta las minucias biográficas del autor. Ahora queremos presentarles el libro menos vendido de la temporada 2009-2010. Y moderará Juan Cruz. Viernes, 4 de junio a las 18 horasen el pabellón Círculo de Lectores (FLM) 
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Posted: 31-May-2010, 9:53am CEST
como dice la canción. Hasta el domingo 6 de junio, y de once a dos y de cinco a nueve, en el parque García Sanabria estará Ediciones Escalera, compartiendo libros, chucherías y calores. Hasta el trece de junio, de diez y media (u once) a dos y de cinco y media (u seis) a diez en el parque del Retiro, con sus libros, sus firmas. Y una confesión: a Escalera le encanta rodar por las ferias, observar a la gente que se acerca a los libros, agradecer en persona a quien lo compra, escuchar por qué sí o por qué no. Sí, es una buena forma de comenzar el verano. Saludos y buenas lecturas.
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Posted: 28-May-2010, 1:54pm CEST
Jack Kerouac regresa inédito a la carretera Tras la publicación de Y los hipopótamos se cocieron en sus tanques, novela inédita de Kerouac y Burroughs, Ediciones Escalera recoge el testigo de Anagrama con Pic, una novela póstuma del narrador beat también inédita en castellano hasta la fecha. Por Matías Néspolo Anagrama celebró en 2009 el 40º aniversario de la muerte de Jack Kerouac -el más carismático, desaforado y prolífico autor de aquella pandilla de jovencitos trashumantes, aficionados a las drogas, el be-bop y los viajes conocida como Beat Generation- con la publicación sin censuras ni enmiendas de la mítica En la carretera. El rollo mecanografiado original. Hace algunas semanas, el sello de Herralde rescató Y los hipopótamos se cocieron en sus tanques, una novela inédita en castellano escrita a cuatro manos por William S. Burroughs y Kerouac, basada en el asesinato de David Kammer a manos de Lucien Carr (aquel a quien Allen Ginsber le dedicó su célebre Aullido). Y el testigo pasa a manos de un sello madrileño, porque son Talía Luis Casado y Daniel Ortiz, los responsables de Ed  iciones escalera, de que otra novela inédita del novelista viajero esté a punto de ver la luz. Se trata de Pic, "el último round de Kerouac", define Ortiz parafraseando a Cortázar. Una novela póstuma publicada en 1971 (pero escrita a finales de 1968), que "narra el viaje de un chico negro de diez años, Pictorial Review Jackson, desde su rural Carolina del Norte natal hasta el corazón de Harlem", explica el editor. La obra, que bien podría catalogarse de nouvelle por su extensión, está narrada en el dialecto de los negros pobres del sur y se publicará la última semana de octubre, en versión castellana del mismo Daniel Ortiz. Pero la apuesta de Ediciones escalera por el narrador de la escritura automática va mucho más allá, porque el sello ya tiene contratadas tres obras más para la línea dura de realismo sucio de su colección Precursores. Los editores prometen para 2011 Doctor Sax (1959), una arriesgada tercera parte del Fausto de Goethe, reelaborada por Kerouac desde el Massachusetts de su infancia, que lleva más de treinta años descatalogada en España. En 2012 lanzarán Tristesssa (1960), novela basada en una turbia relación platónica entre Kerouac y una prostitua morfinómana que el escritor conoció cuando fue a visitar a Burroughs. Una obra publicada en Méxcio, pero aún inédita aquí. Y en 2013 llegará Visiones de Cody, un largo texto experimental de más de 600 páginas construido sobre las conversaciones entre Kerouac y Neal Cassady. El Mundo 27.05.2010
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