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Señor Director:
En el reportaje Léeme o muere, en EP3 del 5 de marzo, el señor Jorge Carrión, en su afán por justificar los megalómanos tráileres promocionales que ha hecho de una novela suya, dice que ?Cada cual hace networking a su manera: Javier Marías, por ejemplo, carteándose con celebridades que admira y que después se citan en las solapas de sus libros?.
El señor Carrión no me conoce y no sé de dónde ha sacado semejante infundio. Ni me ?carteo con celebridades?, ni nunca le he pedido a nadie una cita para colocarla como condecoración, ni jamás se ha citado en un libro mío ninguna frase de nadie que no se hubiera publicado en prensa con anterioridad. Es más, citar un elogio hecho privadamente, en una misiva personal, me ha parecido siempre una bajeza en la que nunca se me ocurriría incurrir. Sería de desear que el señor Carrión se dé el autobombo que le plazca, aun a riesgo de hacer el ridículo, sin mezclarnos en ello ni atribuirnos falsedades a los demás.
Javier Marías
El País, 9 de marzo de 2010

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 Los editores llevan siglos aprendiendo la difícil relación que debe establecerse entre el tamaño de la fuente, la distancia entre las letras o interletra, la interlínea y su relación con lo anterior y, a su vez, con el tamaño de la caja, con la mancha, para intentar establecer una armonía de todas las partes que contribuya a la legibilidad del texto, a la belleza y a la comodidad a partes iguales. La usabilidad vendría a ser lo que las artes gráficas han sido para el libro al buscar unas normas de composición de la página web que la hagan, simultáneamente, agraciada y legible.

Los fabricantes de libros electrónicos no parece que hayan pasado por ninguna escuela de artes gráficas y en su gran mayoría piensan que basta con arrojar un texto al contenedor, saltándose con donaire cinco siglos de cavilaciones sobre la armonía compositiva y sobre las reglas indispensables de la legibilidad. Supondrán que las artes gráficas son una rémora medieval y que los desastres gráficos que ellos cometen están digitalmente justificados en aras de la accesibilidad y la cantidad de información.

Siempre me ha extrañado el aspecto de la “desabrida” página de Jakob Nielsen, el gurú de la usabilidad moderna, seguramente porque se dio cuenta hace tiempo que las animaciones, los videos, la propaganda superpuesta, la acumulación de información desordenada, los reclamos sonoros y los iconos danzantes, no contribuyen en nada a la legibilidad, al contrario. Claro que sostener un sitio en abierto se ha convertido en un reto que se financia con banners, propaganda invasiva, descoyuntamiento de la caja que contiene la información, etc., pero siendo ese afán legítimo, no lo es menos intentar que un texto posea armonía y claridad y, de paso, contribuya a que realicemos una lectura menos superficial de la que los textos digitales propician. Esa es una de las preocupaciones principales de la mayoría de los profesores que tienen que implantar las tecnologías digitales en el aula: cómo hacer para explicar a sus alumnos que deben franquear todas esas persuasiones para llegar al meollo del texto.

Redeability es una aplicación sencilla de instalar (para aquellos que navegamos con Firefox), que elimina con un simple pinchazo sobre su icono todas las adherencias indeseables, mostrando el texto de manera escueta, a lo sumo con alguna imagen que lo ilustre, en una composición no excesivamente agracida, pero exenta de distracciones y más cercana a lo que Nielsen piensa que debe ser la usabilidad en la web.
¿Será esa la solución al enigma de la puesta en página y la composición digital?
(saludos a los amigos de Vitoria de Artium Ebooks, donde ahora debería estar discutiendo sobre estas cosas)

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NOVELAS "PARODONTAX" Mi admirado Rafael Reig escribió en su serie ?Lecturas y Relecturas? en ABCD unas reflexiones al hilo de mi novela Aire Nuestro (Alfaguara, 2009). Se preguntaba Reig sobre los límites de la novela, y hasta dónde se puede transformar en función del mantenimiento de los cánones del género: argumento, personajes, etc. Respecto a mi libro Aire Nuestro mi convencimiento es total: es una novela, en el sentido cervantino del término, pero no en el sentido galdosiano. Tampoco hay que olvidar que Galdós no fue Dostoievski. Y que el mejor texto del siglo XX, Luces de Bohemia, de Valle-Inclán, es una narración sin género. La grandeza de Valle-Inclán reside en la pertinencia moral de lo que se cuenta en Luces de Bohemia. Valle mezcló novela y teatro por un imperativo moral, no por transgredir las leyes retóricas del teatro. SOMBRA DE LA REALIDADCervantes inventó una máquina de narrar ilimitada, inventó una goma de mascar, susceptible de acomodarse a cada época. Lo que Cervantes inventó es la sombra de la realidad, y eso es más una invención moral o filosófica que una invención retórica o formal. Don Quijote es, además, una road movie. El hilo conductor de mi novela, que es el que echa en falta Rafael Reig, es el mando a distancia. No es la vida de un hombre en el camino. Es un mando a distancia que enciende y apaga una televisión, que cambia de canal. Se supone que detrás de ese mando a distancia hay una voluntad humana. Mi novela sería una road movie tecnológica: el camino se ha transformado en un mando que emite ondas. Pero lo que más me interesa de este debate es la consideración moral de la novela, más allá de la forma. Este imperativo moral apuesta por que el texto narre asuntos relevantes y expresivos de nuestro tiempo, que el estatuto de novela no lo otorgue el cumplimiento escrupuloso de las convenciones decimonónicas del género sino la pertinencia de lo narrado. En ese sentido, Aire Nuestro sería una novela moral. Como una novela moral es Luces de Bohemia. Pero podríamos ir más lejos, y decir que Aire Nuestro no es una novela. Entonces, ¿qué es? Si dijera que Aire Nuestro es un libro de relatos, creo que me situaría mucho más lejos del acierto en la definición. Para eso sirvió la invención cervantina, para que la novela fuese maleable y dúctil. Creo que fue Francisco Umbral quien dijo que la novela en España era una superstición. Ya viene importando poco el género literario; al menos, a mí me importa poco. De otro lado, la hibridación de géneros y el impacto que las nuevas tecnologías están teniendo en la literatura es un hecho incuestionable. El blog, internet y la televisión han inoculado un virus en el estatuto de la narración. Pero ese virus es como el Sida, tarda años en manifestarse. Hasta dentro de treinta años no se hará visible el virus. El virus sólo ha llegado. Cuando se haga visible el virus, bueno, espero no perderme el espectáculo. MARCAS NUEVASLa idea moderna de género literario procede, además, de la configuración pequeño-burguesa de la literatura. Hay más de un millón de novelas que cumplen escrupulosamente los cánones retóricos de la novela del siglo XIX. Ahora empieza a haber una cuantas que no tienen claro ese canon, escritores que dudan de que la vida de la gente tenga una trama, que la vida sea un asunto de planteamiento, nudo y desenlace. La literatura española debe tener de todo, debe dar un servicio completo a sus lectores, eso es lo que está pasando. Hace tiempo que no nos conformamos con pedir una San Miguel. Hay docenas de marcas nuevas. Mi novela es, en ese sentido, una marca de cerveza nueva. Es cerveza, sí, pero sabe como a otra cosa. ¿Pero te gusta? Sí, ¿pero por qué no sabe a cerveza normal? El otro día probé una marca de pasta dentífrica que se llama ?Parodontax?. Está hecha con plantas. La primera vez que la probé me pareció asquerosa. Casi tiro el tubo por la ventana. Me irrité. ¿Por qué me habían vendido esa cosa nauseabunda? Sin embargo, noté algo, algo raro se me quedó dentro, algo que me llevó a probarla de nuevo. Ahora solo uso ?Parodontax?. Es un dentífrico excitante. Te llena la boca de plantas infames, pero me apasiona. Las grandes empresas culturales del siglo XXI (y la literatura es una multinacional rabiosamente interesante) van a tener toda clase de clientes, iba decir toda clase de dientes. Semejante clientela diversa acabará desmoronando el discurso lineal de la Historia de la Literatura. No podrá haber una sola Historia prestigiosa de la Literatura. Nadie creerá en nada. Y menos en un estatuto retórico. Más nos vale escribir con amor. ..................................................Manuel Vilas, ABCD, 6-marzo-2009.

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....... Javier Perucho, destacado sirenólogo y uno de los mejores conocedores de la historia del microrrelato mexicano, me ha hecho un regalo que aprecio mucho: un par de números de El cuento que llevaba el subtítulo de Revista de imaginación. Esta mítica publicación la fundó el escritor Edmundo Valadés y tuvo dos épocas. La primera, muy breve, se compone sólo de cinco números publicados en 1939. Pero la segunda época arranca en 1964, con la ayuda del editor Andrés Zaplana, y se extiende hasta 1999. En esta segunda salida apareció la sección "Caja de sorpresas", en la que se recogían lo que Valadés llamaba minificciones. Palabra que aparece, por primera vez, en el número 41, correspondiente a 1969. Con "Suicidios", de Max Aub, que luego formaría parte de sus Crímenes ejemplares, arrancó la sección en 1964. Dice así:Me mató, señores, porque dos y dos son cuatro. ... ... Y en el segundo número, correspondiente a junio de 1964, se publicaron "El dinosaurio", de Augusto Monterroso, y "El sueño de Chuang-Tzu". También convocó la revista un Concurso del cuento brevísimo, que era semestral, en el que podían participar aquellos textos que tuvieran entre una línea y una cuartilla, por una sola cara a doble espacio. Pero Valadés dejó, además, unas consideraciones sobre el género: "El principio del minicuento, apunta, debe sustentarse, en una historia mínima, concentrada y compacta. Lo más importante, lo definitivo del género, es que la historia debe contener tal interés, tensión, desarrollo, manejo idiomático y desenlace, para que todo ello resulte inolvidable". Respecto al desenlace, señala que debe ser "inesperado, lleno de ingenio, cristalizado en contadas líneas, en una fórmula compacta de humorismo, ironía, sátira y sorpresa, todo simultáneo". ......... ... * Edmundo Valadés (Guaymas, Sonora, México, 1915-1994) fue escritor, periodista y editor. Apoyó la difusión del cuento y del microrrelato, e impulsó la creación de talleres literarios. Su obra narrativa, cuentística, está reunida en dos volúmenes: La muerte tiene permiso (1955) y Sólo los sueños y los deseos son inmortales, palomita (1980). Pero quizás el más célebre de sus trabajos sea El libro de la imaginación (1970). ......

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 Benito del Pliego, Merma; Baile del Sol, Tegueste (Tenerife), 2009 Fragmentos de ser, ser del fragmento [1]¿Qué es lo esencial en un poemario? Esta es una pregunta de tintes metafísicos, pero Benito del Pliego (1970) quizá haya ido todavía más lejos, al preguntarse: ¿puede un poemario ser esencial, ser la parte restante e irrenunciable de un todo mayor? Merma podría ser la respuesta a esa espinosa pregunta, pero nunca sabremos -al no tener acceso a la parte eliminada- si es una respuesta correcta. La cuestión, y comenzamos a abordar directamente el poemario o la parte de poemario presentada como Merma, es que el autor parece haber recordado el Método de composición de Poe, donde el escritor de Baltimore recomendaba limpiar en un poema largo todas las partes de "prosa". Prosa no es sólo la expresión paragráfica extensa que narra hechos argumentales; en poesía, el concepto de prosa alude a todo aquello que no es esencial para la comprensión del texto o que no responde a la poética de éste. Y, en este sentido, sí creemos que Merma es un notable ejercicio de decantación poética, de cuya versión inicial ( Merma tuvo una vida anterior como Alcance de la mano, Nueva Orleáns, edición de autor, 1998) sólo han sobrevivido, como explica Marcos Canteli en el prólogo, aquellos versos que han alcanzado cierta dosis de resistencia. El resto han caído en parte por voluntad del autor y en parte por el efecto de erosión del tiempo transcurrido: "no hay sentido: el tiempo corta el habla de tal modo que, sumados, restan solo los fragmentos" (p. 67). El libro se abre con una poética donde se van clarificando elementos de búsqueda (la contención, el énfasis en la mirada) y topos de acercamiento; también configura sus ausencias, de las que hablaremos más tarde. Que un poemario se abra con referencias al horizonte y a la observación nos habla de una poética que situará sus bases estratégicas en referencias plásticas, en una estructura que irá de las imágenes mentales a las externas materializando a las primeras como si fueran una descripción ecfrástica, como si el poeta estuviera describiendo el cuadro o imagen que contempla en su mente, que puede tener, o no, correspondencia con la realidad exterior. Hay diversos ejemplos de utilización por del Pliego de este mecanismo en algunos versos o fragmentos, entre los que destacamos, por su explicitud, éste: "la mirada retorna a las cosas. Los objetos retienen la luz y una mano limpia el polvo que los alejó de la vista" (p. 74). En la parte final del poemario, titulada AA y proveniente de otro ciclo anterior, se hace referencia a la posibilidad de una suspensión metafórica y de una resolución, pero sólo para apuntar -vía una cita de Joan Brossa- al comienzo de un nuevo ciclo de retornos de la mirada a las cosas. De ahí que el libro se defina como una rescritura (p. 99) aunque, en rigor, cualquier escritura de Benito del Pliego lo sea. Entre las ausencias antes sugeridas, Merma (que alude en sí a una ausencia, a una parte faltante, a algo borrado con posterioridad), se complace en la ausencia del sujeto, en la elipsis. Juega entre la tercera y la segunda persona, mientras que la primera persona del singular desaparece, disuelta en la contemplación: "automóviles transitan en la bruma. Lentitud de los neumáticos" (p. 36); "el día se escapa. Calienta el sol la esperanza en la hora de la excusa. Ligado al monóxido de los camiones, a los tiros de su rueda, el eco arrastra el sopor en la avenida" (p. 59). Se supone que es el poeta quien contempla, pero el sujeto se ha desintegrado, recayendo el gesto de la mirada en el objeto o conjunto de objetos observados, en vez de en los ojos que miran. El centro ya no es el yo, sino el exterior concentrado por la contemplación. Se opera un desplazamiento que es un gesto de honestidad, de sinceridad en cuanto a que la observación es lo capital, y no el gesto narciso del mirar inteligente que lastra numerosos poemarios de nuestro tiempo. Las explicaciones de esta elipsis sostenida pueden ser muchas, y no pueden obviarse aquellas relacionadas con una situación ontológica conflictiva ("la lona insaciable de quien no puede habitar en sí mismo", p. 39), aunque quizá el sentido último pueda encontrarse en esta frase de una poética anterior de Benito del Pliego, titulada "9 escalones (poética)": "La estabilidad de lo impreso es apariencia, lo mismo que la identidad de quien escribe; observar el flujo y las variaciones del sentido inquieta más y se corresponde mejor con lo que el poema quiere ser". Creo que en esta relación, establecida por el propio poeta, entre "observar" y "el flujo y las variaciones del sentido" está la clave última de Merma. Pues la contemplación del poemario no es estática, sino que se caracteriza por su dinamismo, por su oscilación, por su capacidad de captar diversas cosas, que quedan apresadas y convertidas en materia poética precisamente por su cualidad de ser percibidas por la mirada del verso. El paso de una a otra mediante la vista (en un sentido mental) primero y la palabra versal después crea una ilusión de continuidad convertida en hilo roto precisamente por la ausencia de algunas piezas tras la merma final, por esa operación mutiladora de la que hablábamos arriba. La mirada poética une conceptos, y el tratamiento posterior del texto vuelve a desunirlos, al escamotear varias, muchas, de las piezas del complejo. Es como si recibiésemos un puzle incompleto, o cientos de teselas que no terminan de dibujar un mosaico, pero que sí son capaces de revelar al menos la tensión estructural, las líneas de fuga, el tema propuesto por los trazos supervivientes. Otra metáfora sería la del tejido, que además cobra cuerpo en algún instante puntual del texto: "palabra tras palabra se borda el sinsentido" (p. 57). Como vemos, a pesar de la diversidad de objetos, tonos y registros, hay pocas cosas casuales en este poemario, donde todo queda al final sumido en un orden entrópico; los sinsentidos puntuales en el sentido dinámico del flujo versal, los fragmentos en el Todo fragmentario. Benito del Pliego presenta en Merma la fotografía a 2009 de su búsqueda continua, tanto intelectual como discursiva, y debemos decir que el sujeto de la fotografía, sin ser del todo reconocible, ha salido muy favorecido. Antonio Martínez Sarrión, Muescas del tiempo oscuro y Teatro de operaciones; Bartleby Editores, Madrid, 2010 Ni puedo ni quiero hacer una lectura con pretensiones objetivas o imparciales sobre este volumen doble de poemas, por varios motivos. El más evidente es que la lectura en 1994 de Teatro de operaciones me impactó de lleno justo cuando yo estaba i  ntentando construir mi propia poesía, y creo que su difícil simplicidad y su ausencia de puntuación me han seguido influyendo por lo menos hasta Construcción (2005), mi penúltimo poemario. Dediqué un libro a Antonio Martínez Sarrión a modo de testimonio de agradecimiento, y le he dedicado también muchas horas de lectura, conversación telefónica y amenos paseos por la cuesta de Moyano. Poemas de Teatro de operaciones como "mari pili en casa de manolo" o "el cine de los sábados" están detrás de buena parte de mi estética, como también de la de Pablo García Casado (Antonio Luis Ginés y él fueron quienes me recomendaron leer a Sarrión). Releer estos poemas ha sido en parte releerme. Vi en ellos entonces un modo de canalizar los antiguos hallazgos de las vanguardias y situarlos en un discurso expresivo consciente de su tiempo y altamente comunicativo, complejo y fácil al mismo tiempo. Lo sigo viendo ahora. Hay que felicitar a Bartleby por rescatar Muescas del tiempo oscuro, colección de poemas que permanecía inédita y que fue escrito en la misma etapa que Teatro de operaciones. Poemas perdidos que esconden tesoros como "ciudad hecha de nieve que regala / andanadas de sal desde las torres". También hay que felicitar a Julieta Valero por su denso epílogo, apasionado y riguroso al mismo tiempo. [Relación del crítico con los autores reseñados: con Benito del Pliego, ninguna; con A. Martínez Sarrión, amistad. Relación con las editoriales: Publiqué en Bartleby Singularidades en 2006, en la actualidad no tengo ninguna relaci?n editorial con el sello y sólo buena relaci?n personal con los editores. Con Baile del Sol, ninguna relación] [1] Reseña pblicada en Nayagua. Revista de poesía; n? 11, diciembre 2009, pp. 123-24.

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Reproducimos el artículo de Nicolás Castellano aparecido en El País del día 28 de febrero, referente al drama horroroso e indignante que viven los immigrantes subsaharianos que tratan de llegar a Europa cruzando el desierto del Sáhara. Castellano es coautor, junto con Carla Fibla del audiolibro Mi nombre es nadie, editado por Icaria La trampa del Sáhara Por Nicolás Castellano "Hace tres semanas encontré 21 cadáveres que se tragaba la arena. Fue muy duro. Parecían momias. A los dos días, ya en Argelia, me atracaron, me dieron una paliza y dije basta". Éste es el testimonio de Souburuchi, nigeriano de 23 años que, tras su primer intento de cruzar el Sáhara rumbo a Europa, ha decidido emprender el camino de vuelta. Otro nigeriano, Wilson, de 31 años, los últimos seis probando sin fortuna todos los caminos posibles para llegar a Europa, narra así su experiencia: "He visto muchas cosas horribles todos estos años, pero nada como lo que me encontré en Libia: los cuerpos de 24 personas a las que habían abandonado en el desierto como a perros y que terminaron muriendo de sed. Cuando llegamos ya no pudimos hacer nada". El padre Anselmo anota en su arrugada libreta azul los nombres de Souburuchi Schodbuy y Wilson Uwaifickiun. Apura las últimas páginas porque sólo en los dos últimos años ha registrado más de 1.700 nombres, los de jóvenes de África central y del Oeste, en su mayoría de Camerún, Ghana, Liberia y Nigeria, que después de haber sido expulsados desde Argelia o Libia llegan a diario a su pequeña parroquia de la ciudad de Gao en busca de ayuda, alimentos, atención sanitaria, alojamiento o alguien que los escuche. La del padre Anselmo, original de Tanzania afincado en Malí desde hace 10 años, es la única misión católica de las tres regiones del norte del país, Tombuctú, Gao y Kidal, que suman una extensión de 820.000 kilómetros cuadrados, casi dos veces España. Y él es ahora el alma de la misión de los padres Blancos y de la oficina de Cáritas, un oasis en esta ciudad de 38.000 habitantes y casas bajas de adobe a orillas del río Níger, paso obligado de una de las principales rutas de la emigración clandestina hacia Europa. El contacto con este drama humano ha hecho posicionarse claramente al padre Anselmo: "La Unión Europea puede protegerse, pero al mismo tiempo ha de plantearse preguntas. Esas leyes para cerrar sus fronteras, ¿a qué conducen? El Frontex (Agencia Europea de Control de Fronteras) está controlando todas las rutas desde Senegal y Mauritania por el Atlántico y ahora desde Libia. Me pregunto si realmente los europeos saben que Europa obliga a los países magrebíes a frenar allí a los africanos y por culpa de eso hay gente muriendo en el desierto". El control de salida de barcazas desde las costas occidentales africanas ha vuelto a dar protagonismo a la ruta del Sáhara. No es la más activa para salir del continente africano. En 2009, unas 50.000 personas navegaron de forma clandestina el golfo de Adén partiendo desde Somalia y desembarcando en Yemen. Una cifra superior incluso a la suma de todos los que entraron ese año en Europa en patera, menos de 20.000. España experimentó en 2009 la afluencia de clandestinos por vía marítima más baja de la última década. Pero la ruta desde Níger y Malí es el trampolín que desemboca en los países del Magreb -Argelia, Marruecos o Libia-, adonde llegan en busca de las vallas de Ceuta y Melilla o de una patera hacia España o Italia. Es en Gao donde comienzan la gran mayoría de esos viajes. Sólo en 2008, 32.000 africanos cruzaron desde Libia a Italia, y prácticamente el 100% tuvo que superar la dura prueba de la ruta del desierto. "Tras levantarse las vallas de Ceuta y Melilla en 2005, muchos jóvenes quedaron abandonados en el desierto, otros expulsados a Gao. No tenían qué comer ni dónde dormir y quedaban bloqueados. Había chicos que iban de puerta en puerta pidiendo comida. Aquello fue un antes y un después. Así comenzó nuestra ayuda, con un lugar donde acogerlos, curarlos y ayudarles a continuar viaje", sostiene el padre Anselmo, que lamenta la falta de información que sufren muchos de estos jóvenes. "No saben qué les espera. Creen que es suficiente con coger la carretera, ir al desierto, luego a Argelia, a Marruecos y ya están en España, en Europa". Niamey, la capital de Níger, suele ser el punto de partida. Algunos se atreven desde aquí a tentar la suerte del Teneré, desierto bello y mortal como pocos en el planeta. Es la ruta más directa hacia Libia, pero a la vez la más complicada. Se pasan muchos días sin avistar un solo pozo de agua. Otro punto clave de salida es Bamako, la capital de Malí. Con todo esto, la mayoría acaba pasando por Gao, la puerta del desierto del Sáhara? Nadie sale de allí sin haber contactado antes con los pasantes, o "las mafias", como les llaman los políticos europeos, que llegan a cobrar hasta 4.000 euros por viajero, al que prometen "todas las garantías" de alcanzar Europa. Sin embargo, casi cada kilómetro de esas rutas está bajo el control de bandas de atracadores o supuestos organizadores de viajes. Nada se mueve sin que ellos lo sepan. "Todo lo que tengas, no sólo el dinero, te lo quitan. Te obligan a beber un líquido que te provoca diarrea para que sueltes todo, porque la gente se traga el dinero en pequeñas bolsas de plástico para evitar que les roben", cuenta Yussef, otro nigeriano. Anselmo apostilla: "Por esos laxantes, muchos han muerto deshidratados. Pero les da igual. Me dicen que es tan difícil vivir en su tierra que prefieren morir intentando llegar a Europa". Nicolás Castellano es periodista especializado en inmigración y autor del audiolibro ?Mi nombre es nadie? (editorial Icaria). Arc de Sant Cristòfol, 11-23 | 08003 Barcelona

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A próxima semana chega ao seu fin a XI Campaña de animación á lectura ?Libros para Soñar? coa que KALANDRAKA percorreu nos últimos meses máis de 150 colexios de toda Galicia. Dous equipos de contacontos -un para a zona norte e outro para a zona sur- visitaron as aulas de Educación Infantil e de 1º ciclo de Primaria. Como novidade, nesta edición tamén se realizaron obradoiros de oralidade e de escrita creativa para escolares de 2º e 3º de Primaria.


Conscientes da demanda dos centros e do profesorado para contar con actividades de dinamización, KALANDRAKA vén apoiando dende hai once anos a actividade docente ofrecendo esta campaña aos suscritores das súas novidades. ?Libros para Soñar? continuará o vindeiro curso cun repertorio de contos e actividades renovadas, a partir dos libros incluidos no catálogo de KALANDRAKA e FAKTORÍA K.
Ana Barreiro, Iria Ballesteros e Luis Prego visitaron as escolas das provincias de Pontevedra e Ourense. Pablo Díaz e Patricia González percorreron os centros educativos da Coruña e Lugo. Alberto Barreiro impartiu os obradoiros de creación escrita e de dinamización lingüística. En conxunto, a valoración é moi satisfactoria: o alumnado tivo unha participación moi activa en todas as sesións e os mestres e mestras puideron coñecer novas propostas de animación lectora coas que seguir traballando nas aulas ao longo do curso escolar.



Mesturando contos e música interpretada con instrumentos tradicionais galegos, como a pandeireta, o acordeón ou o clarinete, as sesións convértense en celebracións festivas nas que os libros e os nenos e nenas son os verdadeiros protagonistas. Ademais da narración, foméntase a participación colectiva con cantigas e retrousos creados expresamente para acompañar relatos como os do ?Mago Goma?, ?Un becho estraño?, ?Frederick? ou a canción de ?Crocodilo namorado? incluida no libro-disco ?Tic-Tac?. Os equipos de animación de KALANDRAKA tamén deixaron ao seu paso o cartel-calendario de ?Onde viven os monstros? e marcapáxinas.
Queremos agradecer a confianza destes máis de 150 centros escolares, dende os máis grandes situados nas principais cidades -Pontevedra, Vigo, Santiago, A Coruña, Ferrol, Lugo e Ourense- ata os máis cativos -colexios rurais agrupados e escolas infantís de toda a xeografía galega- que reunían ao conxunto dos seus alumnos e alumnas para recibir con ilusión e agarimo aos contacontos de KALANDRAKA. Ata a seguinte campaña!




INFORMACIÓN E SUSCRICIÓNS: Libros para Soñar, tlf. 986 43 37 68, lps@kalandraka.com

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El Science Fiction Hall of Fame ha anunciado los ingresos para este año 2010.Los homenajeados son los escritores Octavia Butler,Richard Matheson yRoger Zelazny y el experto en efectos especiales Douglas Trumbull. La ceremonia de ingreso tendrá lugar el 26 de junio en el Experience Music Project / Science Fiction Museum, en Seattle. El Science Fiction Hall of Fame fue fundado en 1996 por la Sociedad de Ciencia Ficción y Fantasía de Kansas. Cada año honran a cuatro personas por su excelencia y su contribución en el campo de la cf, dos de ellos vivos y dos de forma póstuma. Desde 2005, el Salon de la Fama se ha trasladado al museo de la cf en Seattle (Fuente: Locus)
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La web ConoceralAutor.com ha incorporado a su biblioteca El hombre del traje blanco (El accidente), de Herikberto M.Q. Ya podéis disfrutar del vídeo en el que el Herikberto habla de su libro (acompañado de una de sus esculturas de alienígenas), y también de otro en el que lee un fragmento de la novela.

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Posted: 9-March-2010, 12:37pm CET by CDL
 Ambientada en la célebre época del caso Dreyfus, y considerada una de las mejores novelas del decadentismo francés, El jardín de los suplicios causó un tremendo escándalo tras su publicación por lo gráfico de sus alusiones y lo depravado de su argumento. Mirbeau dedica ?estas páginas de asesinato y sangre a los sacerdotes, a los soldados, a los jueces, a los hombres que educan, dirigen y gobiernan?. La novela, de una alta carga política y erótica, se divide en tres partes: la primera, Frontispicio, se dedica a glosar el crimen como algo propio del instinto natural humano; la segunda, En misión, narra la caída política del protagonista, un hombre corrupto que para huir de su propio declive parte como embriologista en expedición ?científica? a Ceilán; en la tercera, El jardín de los suplicios, el narrador anónimo y su amante, Clara, una inglesa sádica e histérica, visitan una dantesca prisión china, donde la visión de las torturas que sufren los supliciados llevará a Clara a un delirante éxtasis erótico. Edita IMPEDIMENTA
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